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Gonzalo Bernardos alerta del impacto económico del conflicto en Oriente Medio: "Europa se ha quedado sin reservas"

El economista advierte que el problema con el petróleo y el gas natural "puede ser casi tan importante como lo que ocurrió en 2022”

El precio del petróleo sube y las Bolsas europeas sufren fuertes caídas tras el ataque a Irán

El precio del petróleo sube y las Bolsas europeas sufren fuertes caídas tras el ataque a Irán / Europa Press

C. Suena

C. Suena

El conflicto en Oriente Medio no solo se mide en términos geopolíticos. También en euros.

Mientras crece la tensión tras el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, los mercados miran con preocupación a dos materias primas clave: energía y combustible. Y el economista Gonzalo Bernardos lo tiene claro: “El problema lo tenemos en el petróleo y en el gas natural”.

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El peor precedente: 2022

Para entender qué podría pasar, Bernardos recuerda lo que ya ocurrió hace apenas tres años. “El peor de los escenarios posibles ocurrió en 2022 cuando hubo tres fuentes muy importantes de consumo por parte de las familias quedaron sus precios alterados: el gas natural, la gasolina y la cesta de la compra”.

Aquel cóctel provocó una fuerte subida de la inflación, pérdida de poder adquisitivo y tipos de interés al alza. Ahora la pregunta es si el conflicto actual puede llevarnos a un escenario parecido. De momento, hay un factor que juega a favor: la alimentación.

“Ningún país del Golfo Pérsico es un gran administrador de alimentos”, explica Bernardos, por lo que descarta un impacto directo en la cesta de la compra. Pero el foco no está ahí.

El petróleo: todo depende de dos factores

Según el economista, antes del ataque el mercado petrolero vivía una situación relativamente cómoda. “En el petróleo, antes de que sucediera el ataque, había exceso de oferta”, señala, “y llegaba a estar, incluso, por debajo de 60 dólares el barril Brent”.

Sin embargo, ese equilibrio puede romperse fácilmente. Y todo dependerá de “dos temas”: “Uno, la longitud de la guerra entre Israel y EEUU contra Irán; y en segundo lugar, si se destruyen instalaciones petrolíferas, ya sean yacimientos, refinerías o similar”.

Si eso ocurre, la consecuencia sería clara. “Será, indiscutiblemente, una repercusión que puede ser casi tan importante como la que ocurrió en 2022”.

El punto más vulnerable no es el petróleo

Aunque el foco mediático suele estar en el crudo, Bernardos lanza una advertencia diferente. “Lo más vulnerable no es el petróleo, es el gas natural”.

Y aquí el problema es estructural. “Europa, prácticamente, se ha quedado sin reservas porque está pasando un invierno bastante duro”, expone, “tiene que volver a comprar masivamente y, por eso, el gas natural en Europa ha subido un 45% mientras que el petróleo solo lo ha hecho un 9%”.

Esa diferencia muestra dónde puede estar el verdadero riesgo si la guerra se prolonga.

El recuerdo de Irak-Kuwait

El economista recurre a la historia para ilustrar lo que podría suceder si el conflicto se alarga durante meses. “El ejemplo de la guerra Irak - Kuwait, en ese momento nos afectó porque hubo un incremento de la inflación, que implicó tipos de interés más elevados y entráramos en recesión”.

Un escenario que, aunque posible, no considera el más probable.

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¿Puede evitarse el peor escenario?

Bernardos no cree que estemos condenados a repetir el pasado. “No creo que llegue a nada de todo esto”, afirma, “entre otras cosas porque Trump no es nada fiable, y de lo que dice a lo que hace hay una diferencia”.

El factor político estadounidense juega un papel clave. En EEUU, explica, “el partido demócrata le va a suponer una posición cada vez más creciente, especialmente porque hay elecciones en noviembre”.

El tablero ha cambiado. Y eso introduce un elemento de imprevisibilidad. “Las reglas del juego han cambiado”, concluye, “antes sabíamos las reglas del parchís, ahora con Trump no sabemos si jugamos a la oca o a qué”.

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