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Hacienda devolverá cerca de 400 euros en la Renta a quienes cumplan estos requisitos

Una nueva deducción del IRPF para trabajadores con sueldos bajos permitirá aumentar la devolución en la declaración de este año

Guía para hacer la declaración de la renta, paso a paso

PI STUDIO

Cada año millones de contribuyentes en España se preparan para presentar la declaración de la Renta. Este trámite fiscal, que suele realizarse en primavera, permite regularizar la situación con Hacienda y comprobar si el contribuyente debe pagar más impuestos o, por el contrario, recibir una devolución.

En este proceso, conocer bien las deducciones disponibles puede marcar una gran diferencia en el resultado final de la declaración. Muchas personas pasan por alto bonificaciones fiscales que podrían reducir la cantidad a pagar o aumentar la devolución. Por eso, revisar con atención el borrador y las deducciones aplicables se ha convertido en una de las claves para ahorrar dinero en la campaña de la renta.

Hasta 340 euros de ahorro

Entre las novedades fiscales que entran en vigor destaca una deducción específica de hasta 340 euros dirigida a trabajadores con ingresos bajos, especialmente aquellos cuya renta anual se sitúa en niveles cercanos al Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Esta medida se aplicará en la declaración correspondiente al ejercicio 2025, que se presentará durante la campaña de la Renta de 2026.

Aunque técnicamente se define como una deducción fiscal, en la práctica funciona como un descuento directo en el resultado de la declaración de la Renta. Esto significa que no modifica la base imponible ni el cálculo inicial del impuesto, sino que se resta directamente de la cuota final. De esta forma, si el contribuyente tenía que pagar impuestos, el importe se reduce, mientras que si le correspondía una devolución, la cantidad que recibirá será mayor.

Imagen de archivo de una empleada de la Agencia Tributaria atendiendo a los contribuyentes durante la campaña declaración de la Renta.

Imagen de archivo de una empleada de la Agencia Tributaria atendiendo a los contribuyentes durante la campaña de la declaración de la Renta. / RICARD CUGAT - EPC

La cuantía máxima de esta deducción alcanza los 340 euros, pero no todos los contribuyentes recibirán el mismo importe. El beneficio completo está reservado para quienes tengan ingresos brutos anuales iguales o inferiores a 16.576 euros. A partir de esa cifra, la deducción se va reduciendo de manera progresiva. Por cada euro adicional que se gane por encima de ese nivel, la bonificación disminuye en 0,20 euros, hasta desaparecer por completo cuando los ingresos alcanzan los 18.276 euros brutos al año, una cifra que coincide aproximadamente con el SMI anual.

Requisitos

Para poder aplicar esta deducción, Hacienda establece algunos requisitos básicos. El primero es que los rendimientos del trabajo no superen los 18.276 euros anuales. Además, el resto de rentas del contribuyente —como intereses, alquileres o ganancias patrimoniales— no deben superar los 6.500 euros al año. Si se supera alguno de estos límites, el contribuyente perderá el derecho a beneficiarse de esta rebaja fiscal.

Otra de las ventajas de esta medida es que no será necesario realizar trámites adicionales para aplicarla. La Agencia Tributaria incorporará automáticamente el importe correspondiente en el borrador de la declaración de la renta. De esta forma, cuando el contribuyente acceda a sus datos fiscales, la deducción ya aparecerá reflejada en el cálculo final del IRPF, siempre que se cumplan las condiciones establecidas.

Salario Mínimo

Esta deducción se ha introducido tras los cambios en el Salario Mínimo Interprofesional, que provocaron que parte de los trabajadores que antes no tributaban empezaran a hacerlo. El aumento del SMI hizo que aproximadamente un 20 % de los trabajadores con salarios mínimos pasaran a tener obligaciones fiscales, lo que generó debate dentro del propio Gobierno sobre el impacto de este cambio en las rentas más bajas.

Como resultado de ese contexto, se acordó introducir este ajuste fiscal para evitar que quienes perciben salarios modestos sufran una carga impositiva desproporcionada. Con esta medida se busca suavizar el efecto del IRPF en los trabajadores con menores ingresos y mantener la progresividad del sistema tributario.

Desde Hacienda también recuerdan que esta deducción no es una ayuda directa ni un pago adicional del Estado. Se trata simplemente de una modificación en el cálculo del impuesto. En la práctica, el contribuyente puede notar el beneficio de dos formas: pagando menos al presentar la declaración o recibiendo una devolución mayor si las retenciones aplicadas durante el año han sido superiores al impuesto que finalmente corresponde.

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