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El abogado laboralista Ignacio de la Calzada advierte: "No impugnar una sanción puede suponer un despido disciplinario"

Un simple aviso escrito puede parecer inofensivo, pero acumulado con otras faltas puede convertirse en el truco legal que justifique la extinción del contrato de trabajo

¿Has recibido una carta de despido y no te convence? Esto es lo que puedes hacer

¿Has recibido una carta de despido y no te convence? Esto es lo que puedes hacer / Eva Abril

Recibir una amonestación en el trabajo es algo más habitual de lo que parece. Muchas veces llega enaviso escrito por parte de la empresa y, como no afecta al sueldo ni implica una sanción económica inmediata, muchos trabajadores le restan importancia, pensando que no tiene más consecuencias. Sin embargo, esto es algo engañoso, porque lo que hoy parece un simple aviso puede terminar siendo la base para justificar un despido disciplinario completamente legal.

De hecho, el Tribunal Supremo ha confirmado recientemente una sentencia que este truco legal que las empresas pueden utilizar para sancionar empleados es legal previas acumuladas para justificar un despido, siempre que se respeten los derechos laborales y la normativa vigente. El problema es que muchos trabajadores no impugnan las sanciones cuando las reciben y descubren demasiado tarde que esas amonestaciones han construido un expediente disciplinario en su contra, tal y como señala el abogado laboralista Ignacio de la Calzada o más conocido en redes como un @un_tio_legal

Cómo una amonestación laboral puede acabar justificando un despido

El proceso empieza de forma que parece inofensiva. La empresa entrega al trabajador una carta de amonestación por escrito en la que se recoge un supuesto incumplimiento laboral como retrasos, faltas de puntualidad, errores en el trabajo o incumplimiento de normas internas.

En la gran mayoría de los casos, no se aplica ninguna penalización económica, aunque sean muy graves, ni suspensión de empleo y sueldo, simplemente queda constancia de la advertencia en el expediente del trabajador. Por esa razón, en muchas personas crea una sensación de falsa segurirad, llegando a pensar que no merece la pena discutirla o recurrirla. Sin embargo, estas sanciones quedan registradas y pueden acumularse y, cuando se producen nuevas incidencias, la empresa puede utilizarlas para demostrar que existe una conducta reiterada.

Precisamente, esta reiteración de faltas es uno de los argumentos más utilizados para justificar un despido disciplinario. En otras palabras, lo que empieza como un simple aviso puede terminar formando parte de un historial disciplinario que la empresa utilizará para defender la legalidad de un despido.

Impugnar las sanciones laborales

Uno de los mayores errores que cometen los trabajadores es no recurrir la sanción cuando la consideran injusta. Cuando un despido disciplinario acaba en los tribunales, el juez analiza los motivos que han llevado a la empresa a tomar esa decisión y si el trabajador tenía un historial de sanciones previas, esas amonestaciones forman parte del análisis del caso.

¿El problema? pues es que si esas sanciones no fueron impugnadas dentro del plazo legal, se consideran válidas, eso significa que el trabajador ya no podrá discutirlas en el juicio del despido, porque jurídicamente se entiende que las aceptó al no recurrirlas en su momento. Este detalle puede ser determinante para que un despido sea declarado procedente.

En muchos conflictos laborales se repite un mismo patrón:

-En la primera amonestación, el trabajador la deja pasar.

-En la segunda amonestación, el trabajador tampoco la impugna.

-En la tercera, la empresa alega reiteración de faltas.

Tras esto, la empresa puede apoyarse en lo previsto en el Estatuto de los Trabajadores para justificar el despido disciplinario por incumplimientos reiterados.

El resultado es que despidos que podrían haber sido improcedentes acaban siendo considerados procedentes, simplemente porque las sanciones anteriores nunca se recurrieron.

Las amonestaciones que no se recurren a tiempo se consolidan en el expediente del trabajador y pueden servir a un juez para avalar la procedencia de un despido.

Las amonestaciones que no se recurren a tiempo se consolidan en el expediente del trabajador y pueden servir a un juez para avalar la procedencia de un despido. / INFORMACIÓN

Qué hacer si recibes una amonestación en el trabajo

Si recibes una sanción o amonestación por escrito y consideras que es injusta o que los hechos no son correctos, lo más importante es no ignorarla.

Estas son algunas recomendaciones básicas:

  • Lee detenidamente la carta de sanción.
  • Analiza si los hechos descritos son ciertos o están bien fundamentados.
  • Consulta con un abogado laboralista para valorar si procede impugnarla.
  • Presenta la reclamación dentro del plazo legal correspondiente.
  • No firmar si no estás de acuerdo con la sanción.

Firmar como “no conforme” o simplemente “recibí” puede ser una forma de dejar constancia de que no aceptas el contenido del documento.

La jurisprudencia del Tribunal Supremo deja claro que este tipo de práctica empresarial puede ser legal. Pero que algo sea legal no significa que no tenga consencuencias para el trabajador. Por eso, si recibes una amonestación que consideras injusta, lo más recomendable es analizarla y defender tus derechos desde el primer momento.

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