Estas son tres formas de vigilarte que las empresas suelen utilizar (una de ellas es ilegal)
El abogado laboralista Juanma Lorente explica los controles que suelen aplicar las compañías

Reclama a tu empresa con seguridad: consejos legales para no correr ningún riesgo / Eva Abril
Las empresas pueden controlar la actividad de sus empleados durante la jornada, pero no todo vale. Así lo explica Juanma Lorente, abogado laboralista, en un vídeo difundido en redes sociales en el que repasa tres formas habituales de vigilancia en el trabajo y aclara cuál de ellas cruza la línea de la legalidad.
“Estas son tres formas que tiene la empresa de vigilarte durante tu trabajo. Una de ellas es ilegal”, arranca el letrado. A partir de ahí, distingue entre dos mecanismos de control que sí pueden utilizarse dentro de ciertos límites y un tercero que, según advierte, no está permitido.
La primera fórmula legal es la instalación de cámaras en el centro de trabajo. Lorente recuerda que muchas se colocan por motivos de seguridad, pero eso no impide que también puedan servir para supervisar la actividad laboral. “Aunque se pongan por seguridad, también pueden vigilar lo que haces siempre que tú sepas que existen”, explica. Es decir, la empresa puede usar cámaras, pero el trabajador debe estar informado de su presencia.
La segunda también entra dentro de las posibilidades legales de control: la revisión de dispositivos de empresa, como el móvil corporativo o el ordenador de trabajo. “La empresa puede revisar lo que has hecho con el móvil de empresa o con el ordenador siempre que se utilice para fines profesionales”, señala. En este punto, el abogado matiza que la situación puede complicarse si ese mismo dispositivo se usa también para asuntos personales, pero deja claro que, en su uso estrictamente laboral, ese control sí es posible.
El problema llega con la tercera vía. Lorente menciona la posibilidad de que la empresa trate de vigilar mediante micrófonos, ya sea incorporados en cámaras o colocados de forma oculta. Ahí su mensaje es rotundo: esa práctica es ilegal.
“La ilegal es la tercera”, afirma. “La empresa puede ponerte cámaras, pero esas cámaras no pueden llevar micrófonos a no ser que exista una causa súper justificada, que habitualmente no la hay”. Y va más allá: “Tampoco podrán ponerte micrófonos debajo de la mesa ni en ningún otro sitio”.
Según explica, grabar conversaciones en el entorno laboral como método de vigilancia supone una forma de control que no encaja dentro de los márgenes ordinarios de supervisión empresarial. “Es una forma de controlarte ilegal”, advierte. Por eso, lanza un mensaje directo a quienes sospechen de una situación así en su empresa: “Si en tu empresa lo están haciendo, que sepas que te puedes quejar”.
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