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La seria advertencia del abogado Ignacio de la Calzada: "Nunca digas esto a un trabajador. Podría costarte muy caro"

Hay comportamientos que muchos jefes consideran normales, pero que pueden convertirse en un grave error si un empleado decide reclamar sus derechos

El Tribunal Supremo ratifica que la indemnización por despido improcedente no puede incrementarse "vía judicial"

El Tribunal Supremo ratifica que la indemnización por despido improcedente no puede incrementarse "vía judicial" / Europa Press

Dirigir un equipo no solo implica organizar tareas, repartir horarios o exigir resultados. También obliga a conocer ciertos límites que, aunque a veces no estén escritos en un manual interno, cualquier jefe debería tener claros para no cruzar líneas peligrosas con sus empleados. En el día a día de muchas empresas hay comentarios, amenazas veladas o respuestas impulsivas que algunos responsables pronuncian sin medir sus consecuencias, especialmente cuando surge un conflicto laboral.

Y es precisamente en esos momentos de tensión cuando más conviene actuar con prudencia. Hay reglas no escritas que todo empresario o mando intermedio debería respetar: no humillar, no presionar, no amenazar y no responder con represalias cuando un trabajador reclama lo que considera justo. Porque una mala reacción puede convertir una simple discrepancia en un problema mucho más serio para la empresa, sobre todo si queda constancia de lo ocurrido.

Reclamaciones

Sobre esta cuestión ha advertido el abogado Ignacio de la Calzada, que pone el foco en una de las frases más peligrosas que un jefe puede decir a un empleado. “Básicamente es amenazar”, resume. Según explica, esta situación se repite más de lo que parece. “Hay empleados que dicen que van a reclamar por ejemplo horas extras, que la empresa está incumpliendo la ley y muchos empresarios se cabrean de lo lindo y lo primero que dicen es que como reclamen les va a despedir”, señala.

El problema es que esa respuesta puede tener importantes consecuencias legales. Ignacio de la Calzada recuerda que “los trabajadores tienen derecho a la garantía de indemnidad”. Y lo explica de forma muy clara: “Un trabajador no puede ser castigado o represaliado por llevar a cabo una reclamación judicial o previa como puede ser un burofax o un email por sus derechos laborales”. Es decir, reclamar no puede convertirse en motivo de castigo dentro de la empresa.

La empresa la despide por bajo rendimiento y le denuncia por despido improcedente

“Como reclames, te despido”: la advertencia del abogado Ignacio de la Calzada a los empresarios / INFORMACIÓN

Despido nulo

Por eso, si después de esa advertencia llega el despido, la situación puede cambiar por completo para el empresario. “Ese despido puede ser nulo”, avisa el abogado. No se trataría solo de una discusión laboral o de un cese discutible, sino de una posible vulneración de derechos del trabajador, con todo lo que eso implica para la empresa si el asunto termina en los tribunales.

Además, Ignacio de la Calzada alerta de otro aspecto que muchos jefes no tienen en cuenta cuando hablan en caliente. “En muchos casos los trabajadores te van a grabar y es totalmente legal, aunque tú también puedes grabar”, señala. Si esa amenaza se puede acreditar y el empleado acaba siendo despedido, la prueba puede resultar decisiva. Una frase dicha en un momento de enfado puede convertirse después en el elemento central del juicio.

Las consecuencias económicas tampoco son menores. “Así como se pueda acreditar esa amenaza y lo despidas, el despido será nulo y automáticamente vas a tener que readmitir a ese trabajador, vas a tener que pagarle los salarios de tramitación y además una indemnización por daños y perjuicios. Por eso insiste en que la peor decisión posible ante una reclamación laboral es contestar con amenazas o intentar frenar al trabajador por la vía de la presión.

Su consejo final a los empresarios es sencillo y directo: “respeta los derechos de tus trabajadores”. Y añade una recomendación práctica que resume el fondo del problema: "Negocia. Es mucho mejor eso que tomarse la justicia por su mano que después puede salir muy caro”.

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