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Los expertos coinciden: Hacienda te devolverá casi 400 euros en la Renta 2026 si cumples este requisito

Una nueva deducción estatal del IRPF se aplicará en la campaña de este año y beneficiará a muchos trabajadores

Así puedes solicitar el borrador de la declaración de la renta

Así puedes solicitar el borrador de la declaración de la renta / Eva Abril

Cada año, la campaña de la Renta se convierte en una de las citas más importantes para millones de contribuyentes en España. Durante esas semanas, trabajadores, pensionistas y autónomos revisan sus datos fiscales para comprobar si el resultado de la declaración les obliga a pagar más impuestos o, por el contrario, les da derecho a recibir una devolución. Aunque para muchos se trata de un trámite rutinario, lo cierto es que conocer bien las deducciones disponibles puede cambiar de forma notable el resultado final.

Por eso, revisar con atención el borrador de la declaración se ha convertido en una recomendación casi obligatoria. No basta con aceptar los datos que facilita Hacienda sin detenerse en los detalles. En muchas ocasiones, el contribuyente puede beneficiarse de ventajas fiscales que no siempre valora de entrada o que simplemente desconoce. Esa diferencia puede traducirse en pagar menos al presentar el IRPF o en recibir una devolución superior a la esperada. En la campaña de la Renta 2026, correspondiente al ejercicio fiscal de 2025, una de las novedades más relevantes afectará precisamente a los trabajadores con ingresos más ajustados, que podrán beneficiarse de una deducción específica diseñada para suavizar su carga fiscal.

Hasta 340 euros

La medida establece una deducción de hasta 340 euros para determinados contribuyentes con bajos ingresos laborales. Aunque muchas veces se presenta como una especie de “devolución” de Hacienda, en realidad se trata de una rebaja directa en el resultado del impuesto. Es decir, no modifica la base imponible ni altera el cálculo previo del IRPF, sino que se descuenta directamente de la cuota final. En la práctica, esto implica dos posibles efectos: si el contribuyente tenía que ingresar dinero a Hacienda, la cantidad a pagar será menor; y si su declaración salía a devolver, el importe que recibirá aumentará.

La cuantía máxima de esta deducción será de 340 euros, pero no todos los contribuyentes que entren en el sistema podrán aplicarse el mismo importe. El beneficio completo queda reservado a quienes tengan unos ingresos brutos anuales iguales o inferiores a 16.576 euros. A partir de ese umbral, la deducción comienza a reducirse de manera progresiva. Por cada euro adicional que se gane por encima de esa cantidad, la rebaja fiscal disminuye en 0,20 euros. Esa reducción continúa hasta extinguirse por completo cuando los rendimientos del trabajo alcanzan los 18.276 euros brutos anuales, una cifra situada en torno al salario mínimo interprofesional anual. En otras palabras, la medida está pensada para proteger especialmente a quienes se sitúan en la franja salarial más baja.

Calendario de la Renta 2026.

Calendario de la Renta 2026. / Europa Press

Junto a ese límite de ingresos del trabajo, Hacienda ha fijado además otro requisito imprescindible para poder acceder a la deducción. El resto de las rentas del contribuyente, como pueden ser los intereses bancarios, ingresos por alquileres o determinadas ganancias patrimoniales, no podrán superar los 6.500 euros al año. Si se rebasa esa cantidad, se pierde automáticamente el derecho a esta rebaja fiscal, aunque el salario se encuentre dentro de los márgenes exigidos.

Directamente en el borrador

Otra de las cuestiones que más interés despierta entre los contribuyentes es la forma en la que se aplicará esta novedad. No será necesario realizar trámites extraordinarios ni presentar una solicitud adicional para beneficiarse de la deducción. Hacienda incorporará automáticamente el importe correspondiente en el borrador de la declaración, siempre que el contribuyente cumpla las condiciones fijadas. Aun así, como ocurre cada año, seguirá siendo fundamental revisar con detalle el borrador antes de confirmarlo, ya que cualquier error en los datos personales, laborales o patrimoniales puede alterar el cálculo final del impuesto.

El origen de esta medida está estrechamente vinculado a los cambios introducidos en el salario mínimo interprofesional. La subida del SMI provocó que parte de los trabajadores que antes apenas tributaban o no tenían una carga fiscal significativa empezaran a verse afectados por el IRPF. Ese cambio abrió un debate sobre el impacto real de las mejoras salariales en las rentas más bajas, ya que una parte del incremento podía quedar absorbida por una mayor tributación. Como respuesta a ese escenario, se diseñó esta deducción para corregir ese efecto y mantener un tratamiento fiscal más favorable para quienes perciben ingresos modestos. El objetivo es evitar una presión impositiva excesiva en ese tramo de renta y preservar la progresividad del sistema tributario.

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