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Estos son los trabajadores que están muy cerca de jubilarse a los 52 años y cobrar el 100% de la pensión

Algunas profesiones de riesgo, penosas o tóxicas permiten acceder a la jubilación anticipada sin recortes, mientras que este colectivo inicia los trámites para incluir también su trabajo en estas categorías

Nueva jubilación anticipada: qué trabajadores podrán retirarse antes y cuándo entran en vigor los cambios

Lucía Feijoo Viera

La jubilación anticipada sigue siendo una de las fórmulas más buscadas por quienes llegan al final de su vida laboral con desgaste físico, problemas de salud o dificultades para mantenerse en activo hasta la edad ordinaria. Sin embargo, para la mayoría de trabajadores retirarse antes de tiempo tiene una contrapartida clara: cobrar menos pensión. El sistema prevé coeficientes reductores que penalizan el adelanto de la retirada, de modo que acceder antes al retiro suele traducirse en una prestación más baja durante el resto de la vida.

La discusión sobre la jubilación no gira solo en torno a la edad legal, sino también sobre la equidad entre profesiones. No es lo mismo llegar a los 65 o 67 años tras décadas en una oficina que hacerlo después de una carrera marcada por la exposición al peligro, la toxicidad, la penosidad o un elevado índice de siniestralidad. De ahí que la legislación contemple excepciones para ciertos colectivos considerados de riesgo. En esos casos, el anticipo del retiro es una corrección del sistema ante el desgaste extraordinario que acumulan determinados trabajadores a lo largo de su trayectoria.

Profesiones peligrosas

Es a partir de ahí donde aparecen los casos más singulares: profesiones que pueden acceder a la jubilación incluso desde los 52 años sin ver mermada la cuantía de la pensión. Se trata de ocupaciones catalogadas como peligrosas, tóxicas, insalubres, especialmente penosas o asociadas a una mortalidad superior a la media. En ese grupo figuran colectivos muy concretos, como artistas, profesionales taurinos, trabajadores del sector ferroviario, policías locales, bomberos y, más recientemente, bomberos forestales. La lógica que sostiene esta excepción es que el riesgo no solo acompaña puntualmente a estas actividades, sino que forma parte estructural del trabajo diario, lo que justifica condiciones especiales para el acceso a la jubilación.

¿Qué pasa con los militares?

Ahora, esa lista podría ampliarse con una profesión que lleva años reclamando ese reconocimiento: la militar. El Ministerio de Defensa ha decidido abrir los trámites para estudiar que la carrera militar sea considerada de alto riesgo, una decisión que responde a una reivindicación histórica de asociaciones profesionales. La presión de estas organizaciones se ha apoyado en un argumento central: la actividad militar entraña un riesgo intrínseco y permanente.

La Asociación Unificada de Militares Españoles ha insistido recientemente en la especial vulnerabilidad de las tropas desplegadas en misiones internacionales, sobre todo en un momento de deterioro de la situación en Oriente Próximo. En ese contexto, los militares españoles destinados en Líbano e Irak han vuelto a situarse en el centro del debate.

Militares españoles regresan de Irak a 21 de marzo de 2026

El Ministerio de Defensa ha decidido mover ficha y abrir los trámites para estudiar que la carrera militar sea considerada de alto riesgo / MINISTERIO DE DEFENSA

A esa reivindicación se han sumado otras asociaciones, como la Asociación de Tropa y Marinería Española, que lleva tiempo reclamando que la profesión militar sea reconocida como actividad de riesgo a todos los efectos legales. Su tesis se apoya en los heridos y fallecidos registrados en acto de servicio, así como en la comparación con otros cuerpos que ya disfrutan de coeficientes reductores para adelantar la edad de jubilación. Para estos colectivos, no tiene sentido que policías locales o cuerpos autonómicos sí puedan beneficiarse de ese reconocimiento mientras militares, policías nacionales o guardias civiles siguen fuera.

El reconocimiento como profesión de riesgo no depende únicamente de la voluntad de Defensa, sino de informes técnicos, dictámenes y de la posterior aprobación normativa correspondiente. Aunque en el Senado ya hubo movimientos favorables para incluir a los militares entre los colectivos con jubilación anticipada por riesgo, la tramitación parlamentaria no ha avanzado al mismo ritmo. Por eso, entre las organizaciones del sector convive la satisfacción por el paso dado con el escepticismo sobre los plazos reales.

En la práctica, el debate no solo afecta a quienes hoy visten uniforme, sino también al modelo de carrera militar y a la protección social de quienes la han ejercido durante décadas. Si finalmente prospera la inclusión de los militares como profesión de riesgo, se acercaría a este colectivo a un sistema similar al de otras ocupaciones especialmente castigadas por la peligrosidad del trabajo. Pero, de momento, se trata solo de un primer avance.

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