De la ansiedad a las enfermedades del corazón: las causas más comunes de incapacidad permanente
Un abogado laboralista explica cuáles son las dolencias más comunes que pueden dar derecho a pensión

PI STUDIO
La incapacidad permanente es una prestación económica que reconoce la Seguridad Social en España cuando un trabajador, tras haber recibido tratamiento médico, presenta reducciones anatómicas o funcionales graves que disminuyen o anulan su capacidad laboral de forma previsiblemente definitiva. No se trata únicamente de enfermedades visibles o extremadamente limitantes, sino de cualquier afección que impida desarrollar una actividad profesional con normalidad, continuidad o seguridad.
En muchos casos, el desconocimiento es el principal obstáculo. Miles de personas conviven con dolencias crónicas sin plantearse que podrían tener derecho a una pensión. La clave no está solo en el diagnóstico médico, sino en cómo ese problema de salud afecta al desempeño laboral cotidiano. Tal y como explican los expertos, la incapacidad permanente no depende tanto del nombre de la enfermedad como de sus consecuencias reales en la vida del trabajador.
Enfermedades neurológicas
El abogado laboralista Sebastián Ramírez señala que existen patrones claros en las solicitudes de incapacidad en España destacando en primer lugar las enfermedades neurológicas. Según detalla, se trata principalmente de patologías que afectan a la coordinación y a la movilidad, como pueden ser trastornos del sistema nervioso, secuelas de ictus o enfermedades degenerativas. Estas dolencias tienen un impacto directo en la autonomía del paciente, dificultando tareas básicas y, por tanto, el desarrollo de cualquier actividad laboral.
Enfermedades reumáticas
En segundo lugar, Ramírez apunta a las enfermedades reumáticas, especialmente aquellas que afectan a rodillas, caderas y articulaciones. “Todo lo que te impide moverte, que es lo más básico para poder desarrollar tu trabajo normal”, subraya. Este tipo de patologías, como la artritis o la artrosis avanzada, pueden limitar gravemente la movilidad, provocar dolor crónico y reducir la resistencia física, factores incompatibles con numerosos empleos, especialmente los que requieren esfuerzo físico o posturas prolongadas.

Incapacidad permanente: las enfermedades más comunes para que te la concedan. / INFORMACIÓN
Enfermedades cardiovasculares
Las enfermedades cardiovasculares ocupan el tercer lugar en esta clasificación. “Enfermedades como arritmias, insuficiencias o cualquier cosa relacionada con el corazón es una causa muy común para conceder una pensión por incapacidad”, explica el abogado. Estas patologías no solo pueden comprometer la salud del trabajador, sino que también suponen un riesgo añadido en determinados entornos laborales, donde el estrés o el esfuerzo físico pueden agravar la situación.
Enfermedades respiratorias
Otro grupo destacado son las enfermedades respiratorias, que según Ramírez ocupan una posición relevante en las solicitudes. “Enfermedades respiratorias de cualquier tipo” pueden derivar en una incapacidad, especialmente cuando afectan a la capacidad pulmonar y limitan la resistencia o provocan fatiga constante. Desde patologías como el asma severo hasta la EPOC, estas afecciones dificultan actividades que requieran esfuerzo físico o exposición a determinados ambientes.
Enfermedades mentales
Por último, el abogado pone el foco en los trastornos mentales graves, una de las causas más invisibilizadas pero cada vez más reconocidas. “Trastornos como los pánicos o la agorafobia te incapacitan por completo”, afirma. Estas enfermedades pueden impedir salir de casa, interactuar con otras personas o mantener una rutina laboral estable, lo que las convierte en una causa frecuente de incapacidad permanente, aunque socialmente sigan siendo menos comprendidas.
En cualquier caso, Ramírez advierte que padecer una de estas enfermedades no implica automáticamente el reconocimiento de una pensión. “Tener alguna de estas enfermedades no te garantiza que inmediatamente vayas a recibir una pensión por incapacidad permanente. Hay que estudiar cada caso y ver las circunstancias, pero podrías ser un candidato a ello si realmente no puedes trabajar”, concluye.
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