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Alfonso Muñoz, funcionario de la Seguridad Social: “Trabajar no reduce automáticamente la prestación”

El Real Decreto 240/2026 cambia desde el 27 de marzo la compatibilidad del Ingreso Mínimo Vital con las rentas del trabajo para facilitar la entrada al empleo

Díaz firma con CCOO y UGT el alza del SMI para 2026 y llama a las empresas a subir sueldos

Díaz firma con CCOO y UGT el alza del SMI para 2026 y llama a las empresas a subir sueldos / Europa Press

Las últimas novedades en ayudas sociales han llegado con un cambio importante en el Ingreso Mínimo Vital (IMV), una medida que afecta de forma directa a muchas familias con pocos ingresos. Desde el pasado 27 de marzo está en vigor el Real Decreto 240/2026, una norma que modifica el sistema con el que se calcula la compatibilidad entre el IMV y los ingresos procedentes del trabajo.

El objetivo es que aceptar un empleo o mejorar el salario no suponga perder de golpe la prestación. El cambio introduce un modelo más sencillo que el anterior. Hasta ahora, el incentivo al empleo se calculaba con una fórmula compleja que generaba dudas entre muchos beneficiarios.

Tras más de tres años de aplicación, el Gobierno ha reformado este mecanismo para hacerlo más fácil de entender y más útil en la práctica.

Un nuevo sistema para impulsar el empleo

La gran novedad es la creación de un importe exento, una parte del aumento de ingresos laborales que no contará a la hora de revisar el IMV. En otras palabras, si una persona beneficiaria empieza a trabajar o gana más dinero que el año anterior, una parte de esa subida no se tendrá en cuenta al calcular si mantiene o no la ayuda.

El sistema compara los ingresos del trabajo de un ejercicio fiscal con los del año anterior. Sobre esa diferencia se aplica una exención progresiva. Si el aumento de ingresos es de hasta 6.000 euros al año, el 100% de esa subida queda fuera del cómputo. Si el incremento supera esa cifra, los primeros 6.000 euros siguen exentos por completo y, del resto, se excluye el 50%.

En los hogares que reciben complemento por discapacidad o monoparentalidad, ese porcentaje sube al 55% para la parte que supere los 6.000 euros.

El Postiguet no es playa para personas con discapacidad

El Postiguet no es playa para personas con discapacidad / Alex Domínguez

Qué cambia en la práctica

Este nuevo modelo busca evitar uno de los principales temores de quienes cobran el IMV: perder la ayuda al comenzar a trabajar. Con la nueva norma, el sistema intenta dar más seguridad a las personas beneficiarias y animarlas a entrar en el mercado laboral.

Un ejemplo ayuda a entenderlo. Si una unidad familiar pasa de ingresar 6.500 euros al año a 10.000, la subida es de 3.500 euros. Como no supera los 6.000 euros, esa cantidad queda exenta al 100%. Es decir, ese avance laboral no penaliza automáticamente la prestación.

En otro caso, si un hogar pasa de 8.000 euros a 16.000 euros al año, el aumento es de 8.000 euros. Los primeros 6.000 no cuentan y de los 2.000 restantes solo se excluye la mitad. En total, 7.000 euros quedan exentos.

El Ingreso Mínimo Vital nació como una herramienta para reducir la pobreza y mejorar la inclusión social. Sin embargo, una de las cuestiones más debatidas desde su puesta en marcha era cómo compatibilizar esta ayuda con el empleo. La reforma ahora en vigor intenta resolver ese problema con una fórmula más clara y progresiva.

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