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Laura Lobo, abogada, enumera los tres errores más comunes en los testamentos: "Limitarse a repartir porcentajes no soluciona nada"

La especialista en herencias advierte de fallos habituales que pueden generar conflictos entre familiares

¿Qué pasa con con las cuentas bancarias cuando alguien fallece? Laura Lobo, experta en herencias, resuelve la duda

¿Qué pasa con con las cuentas bancarias cuando alguien fallece? Laura Lobo, experta en herencias, resuelve la duda / Eva Abril

Alejandro Ruiz

Alejandro Ruiz

Hacer testamento es una de las decisiones más importantes a nivel patrimonial y familiar. Sin embargo, muchas personas lo hacen sin conocer realmente sus implicaciones, lo que puede acabar generando problemas entre los herederos. Así lo explica la abogada especializada en herencias Laura Lobo, que en un vídeo publicado en redes sociales repasa los tres errores más frecuentes que se cometen al redactarlo.

El primero de ellos tiene que ver con una práctica muy habitual: limitarse a repartir porcentajes. “Me refiero a los típicos testamentos que dicen que se reparte todo entre todos mis hijos a partes iguales”, señala. Aunque no es un error grave en sí mismo, sí lo considera una oportunidad desaprovechada. “No es tanto un error, pero sí un desperdicio”, explica, ya que el testamento permite hacer mucho más que dividir bienes.

Se pueden incluir muchísimas más voluntades que dejar bienes”, añade. Desde el nombramiento de figuras como albaceas o administradores hasta condiciones específicas sobre cómo gestionar el patrimonio. Para la abogada, el testamento tiene un valor que va más allá de lo económico. “Es la última voluntad de una persona, lo último que van a saber de él sus seres queridos”, subraya. Por eso, recomienda no quedarse solo en un reparto genérico.

El segundo error está en utilizar fórmulas estándar sin entender su alcance real. “El más común es el testamento del uno para el otro”, explica. Según cuenta, es frecuente que las personas firmen este tipo de documentos sin tener claro qué implican. “Encuentro muchísimas ocasiones en que la gente no entiende lo que significa”, afirma. El problema aparece después, cuando se explican sus efectos. “Luego explico el testamento a mis clientes y me dicen que eso no es lo que ellos querían”, añade.

Por ello, insiste en la importancia de comprender cada detalle. “Es importante entender todas las palabras del testamento, saber exactamente lo que dice”, recalca, aunque reconoce que a veces es necesario traducir el lenguaje jurídico para facilitar esa comprensión.

El tercer error, y uno de los más delicados, es no prever posibles conflictos entre los herederos. “Muchas veces se trata de dejar todo por igual, pero no se tiene en cuenta cuál es la relación entre las personas”, advierte. Cuando existen malas relaciones o problemas de comunicación, repartir bienes sin más puede complicar aún más la situación.

Al entrar en copropiedades, lo más posible es que luego tengan incluso más problemas que soluciones”, explica. Por eso, defiende que el testamento debe reflejar la realidad familiar. “Debe recoger cuál es la relación entre la familia, no limitarse a decir que todo se reparta igual”, insiste. Como conclusión, la abogada apuesta por un enfoque más personalizado. “Un testamento personalizado es un testamento que se adapta a tus circunstancias, cualquier otro tipo de testamento no tiene sentido”, afirma.

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