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Del furor por acumular bitcoin al desplome bursátil: por qué ya hay accionistas que quieren desmontar una de estas empresas

La presión sobre la británica Satsuma Technology para que venda sus bitcoins y devuelva el dinero a los accionistas retrata el giro de un mercado que hace solo unos meses premiaba a las compañías que convertían su balance en una apuesta cripto.

La presión para deshacer una acaparadora de bitcoin muestra cómo se derrumba una operación antes de moda.

La presión para deshacer una acaparadora de bitcoin muestra cómo se derrumba una operación antes de moda. / INFORMACIÓN

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Bloomberg

Durante un tiempo, acumular bitcoin en el balance parecía una jugada ganadora casi por definición. Cuantas más monedas compraba una empresa, más narrativa de mercado generaba, más atención atraía y, en algunos casos, más se disparaba su cotización. Pero ese viento se ha dado la vuelta con fuerza. El caso más claro ahora mismo es el de Satsuma Technology, una cotizada británica sobre la que algunos accionistas están presionando para que venda sus bitcoins, devuelva capital y, en la práctica, desmonte una estrategia que hace poco se presentaba como el futuro.

Pantera Capital Management, uno de los fondos de capital riesgo cripto más prolíficos, figura entre los inversores que están presionando para una devolución de capital, mientras su presidente ejecutivo, Ranald McGregor-Smith, aseguró que estudian opciones para atender esas solicitudes protegiendo al conjunto de los inversores. El trasfondo es demoledor: Satsuma anunció en agosto de 2025 una captación de 163,6 millones de libras mediante pagarés convertibles para impulsar una estrategia de tesorería en bitcoin, pero hoy su situación bursátil refleja hasta qué punto ese modelo se ha enfriado.

La evolución bursátil de Satsuma ilustra bien los riesgos de la estrategia. La acción se ha desplomado más de un 99% desde el máximo de junio de 2025 y cotiza ahora en torno a 24 peniques.

La fotografía del deterioro es muy elocuente. Según BitcoinTreasuries, Satsuma mantiene alrededor de 645,7 BTC en balance, pero su capitalización bursátil ha quedado muy por debajo del valor de esas reservas, uno de los síntomas más claros de que el mercado ya no premia como antes este tipo de vehículos. En otras palabras: antes había inversores dispuestos a pagar una prima por comprar “bitcoin empaquetado” dentro de una empresa cotizada; ahora, en algunos casos, esa prima se ha evaporado.

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Y eso cambia completamente la lógica del negocio. Cuando el mercado valora una empresa muy por encima de sus tenencias cripto, acumular más activos puede reforzar la historia de crecimiento. Pero cuando la acción cae hasta quedar por debajo del valor de sus reservas, el relato se rompe: los accionistas dejan de ver una oportunidad y empiezan a preguntarse por qué no vender simplemente los bitcoins y recuperar el dinero.

Qué se ha roto en este modelo

El problema no es solo bitcoin, sino el tipo de euforia que se construyó alrededor de las llamadas digital asset treasuries, es decir, empresas que convertían su balance en una gran apuesta por criptoactivos. En el pico del entusiasmo, muchas de estas compañías se beneficiaron de una mezcla explosiva de narrativa, especulación y escasez de vehículos cotizados para exponerse a ciertos tokens. Pero esa ventaja se resiente mucho cuando cae el precio del activo subyacente o cuando el mercado deja de conceder valor extra a la historia.

Satsuma no es un actor gigantesco dentro del sector. BitcoinTreasuries la sitúa lejos de los grandes nombres del modelo, muy por detrás de Strategy, la empresa de Michael Saylor, que sigue siendo con mucha diferencia la gran referencia mundial en acumulación corporativa de bitcoin. Precisamente por eso su caso resulta tan útil para entender qué ocurre cuando este esquema deja de funcionar: los actores más pequeños sufren antes la pérdida de confianza, tienen menos margen financiero y soportan peor la presión del mercado.

La tensión venía además de atrás. En diciembre, Satsuma ya había anunciado la venta de casi la mitad de su reserva de bitcoin para devolver dinero a determinados tenedores de pagarés que no habían aceptado convertirlos en acciones. Ese movimiento, que en teoría buscaba aliviar tensiones financieras, fue también una señal de debilidad: en vez de profundizar en la acumulación, la empresa se veía obligada a vender parte del activo estrella para responder a obligaciones con inversores.

El dinero ya no compra cualquier “tesorería cripto”

Lo importante aquí es que Satsuma no parece un accidente aislado, sino un síntoma. También fuera del bitcoin empiezan a aparecer señales de cansancio con otros experimentos de tesorería cripto. En agosto de 2025, ALT5 Sigma anunció una estrategia de 1.500 millones de dólares vinculada al token WLFI, del ecosistema de World Liberty Financial, ligado al entorno de Donald Trump y que se ha desplomado casi un 70% desde que comenzó a cotizar a principios del mes siguiente. Alt5 Sigma no precisó si piensa desprenderse de sus tokens WLFI. Zach Witkoff, cofundador de World Liberty e hijo del enviado presidencial Steve Witkoff, es el presidente de Alt5 Sigma.

Donald Trump lanza su propia criptomoneda, la World Liberty Finance

Donald Trump lanzÓ su propia criptomoneda, la World Liberty Finance. / INFORMACIÓN

Es decir, el enfriamiento no afecta solo al bitcoin, sino al conjunto de una narrativa que prometía reinventar la tesorería empresarial a golpe de cripto.

Eso ayuda a explicar por qué algunos inversores parecen haber pasado de la fascinación a la impaciencia. Cuando el mercado sube, una empresa cargada de bitcoin o de tokens puede parecer una apuesta visionaria. Cuando el mercado gira, esa misma estructura empieza a parecerse demasiado a un vehículo frágil, caro y dependiente de que otros sigan creyendo en la historia.

Más allá de una sola empresa

El caso de Satsuma desmonta una idea que se había instalado con fuerza en el ecosistema: que acumular cripto en balance era casi siempre una señal de sofisticación o de modernidad financiera. Lo que está ocurriendo ahora sugiere algo bastante más incómodo: una tesorería cripto no es una estrategia mágica, sino una apuesta de riesgo muy alto que puede funcionar en mercados eufóricos y romperse con rapidez cuando desaparece la prima narrativa.

También deja una lección para el inversor minorista. Muchas veces estas empresas se presentan como una forma indirecta y “más sofisticada” de exponerse al mercado cripto. Pero cuando la acción de la compañía empieza a comportarse peor que el propio activo que atesora, esa supuesta sofisticación se convierte en una fuente extra de riesgo: ya no solo dependes del bitcoin, sino también del equipo gestor, de la estructura de capital, de la deuda, de los convertibles y del humor del mercado.

En el fondo, eso es lo que está reflejando la presión sobre Satsuma. No es solo una pelea accionarial. Es la prueba de que una parte del mercado ha dejado de comprar el cuento de las “empresas hucha de bitcoin” como fórmula ganadora automática. Y cuando eso ocurre, el paso siguiente ya no es acumular más: es preguntarse cuánto queda por salvar antes de apagar la música.

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