La nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales pondrá el foco en la salud mental, el teletrabajo y las bajas largas
Un experto señala que la reforma puede obligar a las empresas a vigilar el estrés, la desconexión digital, el clima extremo y la reincorporación progresiva de los trabajadores

Yolanda Díaz firma la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales / Europa Press
La prevención de riesgos laborales es una de las piezas centrales de cualquier relación de trabajo. No se limita a evitar accidentes visibles, como caídas, golpes o lesiones físicas, sino que también marca hasta dónde llega la obligación de la empresa de proteger la salud de su plantilla. Durante años, la normativa se ha asociado sobre todo a cascos, maquinaria, formación básica, reconocimientos médicos o protocolos de emergencia. Sin embargo, el mercado laboral ha cambiado: hoy pesan también el teletrabajo, la hiperconexión, la presión psicológica, las temperaturas extremas y las bajas de larga duración.
Por eso, la reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales se presenta como una actualización importante de una norma vigente desde 1995. El Gobierno ha anunciado que llevará al Consejo de Ministros el anteproyecto de reforma coincidiendo con el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. El texto cuenta con acuerdo con los sindicatos CCOO y UGT, pero no con el respaldo de la patronal CEOE, y todavía deberá superar su tramitación parlamentaria antes de convertirse definitivamente en ley.
Adaptarse a los nuevos tiempos
El abogado laboralista Ignacio de la Calzada señala que la “nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales está en camino y entra en vigor el 2 de enero de 2027” aunque matiza que esa fecha dependerá de que se cumplan los plazos y de que el proyecto salga adelante. La precisión es importante: no se trata todavía de una ley plenamente aprobada, sino de una reforma en marcha que busca ampliar las obligaciones preventivas de las empresas y adaptar la protección laboral a riesgos que hace tres décadas apenas estaban presentes en el debate público.
Uno de los cambios más relevantes está en la salud mental. Según De la Calzada, “los riesgos psicosociales” pasan a ocupar un lugar central en la prevención empresarial. Esto significa que la empresa tendría que analizar situaciones como “el estrés laboral, la salud mental, la fatiga mental” y también “garantizar el derecho a la desconexión digital”. La reforma que prepara Trabajo incluye mayor atención a los riesgos psicosociales, climáticos, de género y derivados de la digitalización, según las informaciones publicadas sobre el anteproyecto.

La nueva Ley de Prevención de Riesgos Laborales pone el foco en la salud mental, el teletrabajo y las bajas largas / Rawpixel. Freepik.
Teletrabajo
El teletrabajo también queda bajo una lupa más exigente. De la Calzada recuerda que la prevención ya no puede pensarse únicamente dentro de una oficina, una fábrica o una obra. Si una persona trabaja desde casa, la empresa debe tener en cuenta factores como la ergonomía, las pausas, la carga de trabajo, la disponibilidad permanente o la desconexión digital. En palabras del abogado, “si eres empresa recuerda que la salud mental también es un riesgo”.
Otro bloque destacado es el impacto del cambio climático. “Olas de calor, de frío… tu empresa estará obligada a incorporar medidas preventivas relativas a temperaturas extremas”, señala De la Calzada. El abogado menciona también “lluvias intensas y fenómenos meteorológicos adversos”. La reforma pretende que las empresas anticipen estos escenarios y no actúen solo cuando el riesgo ya se ha materializado.
La reforma también puede endurecer las exigencias para empresas medianas y grandes. De la Calzada apunta que “las empresas de 300 trabajadores” podrían tener obligación de disponer de un servicio de prevención interno, además de un servicio de salud propio y mecanismos de vigilancia de la salud.
Bajas de larga duración
Las bajas de larga duración son otro punto sensible. De la Calzada explica que, en bajas de más de seis meses, se deberían establecer “protocolos de reincorporación progresiva”. Esta medida puede ser especialmente relevante para trabajadores que regresan tras enfermedades graves, lesiones prolongadas, problemas de salud mental o procesos de recuperación complejos.
El aviso alcanza también a autónomos y pequeñas empresas porque el umbral para que el empresario pueda gestionar personalmente la prevención de riesgos laborales bajaría de 25 trabajadores a 10. La reforma, además, vendría acompañada de un refuerzo de la Inspección de Trabajo para asegurar su cumplimiento.
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