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Hacienda permite reducir hasta 4.500 euros en la renta por hijos

El mínimo por descendientes reduce la base imponible del IRPF y puede rebajar la factura fiscal, aunque no supone un ingreso directo

Imagen de recurso de una mujer con su hijo pequeño, algo que podría suponerle un ahorro significativo en la declaración de la renta.

Imagen de recurso de una mujer con su hijo pequeño, algo que podría suponerle un ahorro significativo en la declaración de la renta. / ARCHIVO

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Marcos Rodríguez

Marcos Rodríguez

Tener hijos puede aliviar la factura fiscal en la declaración de la renta, con importes que alcanzan los 4.500 euros en algunos casos. Pero no se trata de una ayuda directa ni de un pago de Hacienda, sino de un mecanismo fiscal que lleva años en vigor y cuyo impacto real depende de cada contribuyente.

En plena campaña del IRPF, vuelve a circular la idea de que los padres pueden recibir hasta 4.500 euros por hijo. En realidad, lo que contempla la normativa es el llamado mínimo por descendientes, integrado en el mínimo personal y familiar, que reduce la parte de la renta sujeta a tributación.

Según la Agencia Tributaria, este mínimo se aplica a contribuyentes con hijos menores de 25 años, siempre que convivan con ellos o dependan económicamente y no superen los 8.000 euros de ingresos anuales. No es una deducción ni un ingreso: es una cantidad que no tributa.

Cuánto se puede aplicar por cada hijo

Las cuantías están fijadas por ley y aumentan con el número de descendientes:

  • 2.400 euros por el primer hijo.
  • 2.700 euros por el segundo.
  • 4.000 euros por el tercero.
  • 4.500 euros por el cuarto y siguientes.

Esto significa que el máximo de 4.500 euros no se aplica a todos los casos, sino únicamente a partir del cuarto hijo.

Qué significa realmente ese ahorro

La clave está en entender que estas cantidades no se ingresan en la cuenta del contribuyente, sino que reducen la base imponible del IRPF. Es decir, disminuyen la parte de ingresos sobre la que se calculan los impuestos.

El efecto final depende del tipo impositivo de cada persona. Por ejemplo, aplicar un mínimo de 4.500 euros con un tipo efectivo del 20% puede traducirse en un ahorro aproximado de unos 900 euros. En rentas más altas, el impacto puede ser mayor; en rentas más bajas, menor.

Además, existen situaciones específicas que pueden modificar su aplicación. En casos de custodia compartida, el mínimo se reparte entre ambos progenitores. Y si el hijo presenta declaración propia con determinados niveles de ingresos, el beneficio puede verse limitado.

El mínimo por descendientes forma parte del IRPF desde hace años, pero sigue generando confusión en cada campaña de la Renta. La diferencia entre una deducción, una ayuda directa y una reducción de la base imponible no siempre es evidente.

Entender este mecanismo es clave para ajustar expectativas: no se trata de recibir dinero de Hacienda, sino de pagar menos impuestos en función de la situación familiar. Un matiz técnico que, en la práctica, marca una diferencia importante en el resultado final de la declaración.

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