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Los expertos coinciden: este es el mejor sistema para proteger tu tarjeta de crédito (y no es el papel de aluminio)

La mejor protección pasa por controlar los accesos, movimientos y límites desde la app bancaria

Protege tus tarjetas de crédito de posibles estafas con este sencillo truco

Protege tus tarjetas de crédito de posibles estafas con este sencillo truco / Eva Abril

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Los fraudes con tarjetas bancarias son una preocupación para muchos consumidores. Compras por internet, pagos sin contacto, cargos no reconocidos, enlaces fraudulentos o mensajes que imitan a una entidad financiera son algunos de los más conocidos. La tarjeta de crédito o débito sigue siendo uno de los medios de pago más usados, pero también uno de los objetivos preferidos por quienes buscan obtener datos personales, acceder a cuentas o realizar operaciones no autorizadas. Por eso, la seguridad ya no depende solo de guardar bien la cartera, sino de vigilar cómo, dónde y cuándo se utiliza cada método de pago.

Ante este escenario, cada cierto tiempo se popularizan trucos que prometen blindar la tarjeta frente a posibles robos. Algunos tienen una base técnica, otros son exageraciones y otros directamente generan una falsa sensación de protección. La realidad es que sí existen formas de reducir riesgos, pero las recomendaciones de organismos como el Banco de España y Finanzas para Todos apuntan sobre todo a hábitos de control: revisar cargos, configurar avisos, desconfiar de enlaces sospechosos, proteger los accesos y actuar rápido si aparece una operación extraña.

¿El papel de alumnio protege?

Uno de los consejos que más se ha viralizado consiste en envolver la tarjeta bancaria en papel de aluminio para impedir que alguien pueda leerla a distancia. La idea no es completamente absurda: las tarjetas contactless funcionan con tecnología NFC, mediante radiofrecuencia y a muy corta distancia, de forma parecida a los pagos con el móvil. El aluminio puede actuar como una barrera física y bloquear o reducir esa señal. Sin embargo, que tenga una base técnica no significa que sea la medida más útil ni la más recomendada para el día a día.

Por eso, los expertos sitúan el foco en otro lugar. Frente al miedo a que alguien “escanee” una tarjeta desde el bolsillo, los fraudes más frecuentes suelen estar relacionados con el robo de datos, el phishing, las webs falsas, los mensajes fraudulentos o los cargos no autorizados tras una filtración. En esos casos, el papel de aluminio no sirve de nada. La protección más eficaz es activar notificaciones en la aplicación bancaria para recibir avisos de cada movimiento, revisar de forma periódica los cargos de la cuenta y comprobar siempre que el importe que aparece en el TPV coincide con la compra antes de acercar la tarjeta o el móvil. El Banco de España también aconseja conservar el justificante o ticket para contrastarlo después con el cargo registrado.

Una consumidora realiza un pago con una tarjeta de crédito.

El mejor sistema para proteger tu tarjeta de crédito no es envolverla en papel de aluminio / Shutterstock

La mejor medida de seguridad

La medida de seguridad más recomendable, por tanto, es el control activo de la tarjeta desde la propia banca digital. Muchos bancos permiten fijar límites de gasto, restringir operaciones, apagar temporalmente la tarjeta, desactivar pagos contactless o bloquear compras por internet cuando no se van a utilizar. También es aconsejable activar la autenticación reforzada en la aplicación bancaria y proteger el móvil con bloqueo de pantalla, contraseña, huella o reconocimiento facial.

Compras on line

También hay una regla básica para las compras online: no introducir los datos de la tarjeta en páginas desconocidas, enlaces recibidos por SMS o correos que no hayan sido verificados. Entre las precauciones que reducen de forma significativa el riesgo, los expertos recomiendan mantener la tarjeta siempre bajo control, revisar movimientos, comunicar cualquier irregularidad a la entidad emisora y no facilitar información bancaria a través de canales dudosos.

El papel de aluminio puede tener sentido en situaciones muy concretas, como viajes, grandes aglomeraciones o cuando alguien quiere añadir una barrera física adicional de forma puntual. Pero no es el sistema que más protege frente a los fraudes que realmente afectan a los usuarios. La tecnología contactless puede bloquearse, pero los fraudes bancarios se evitan sobre todo con atención, configuración y buenos hábitos.

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