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Michael Saylor abre la puerta a vender Bitcoin y sacude el dogma de Strategy

La compañía que convirtió la acumulación de BTC en estrategia corporativa admite que podría liquidar parte de sus reservas si mejora su estructura de capital o eleva el “Bitcoin por acción”

Michael Saylor recoge cable y ahora no descarta vender parte de sus bitcoins.

Michael Saylor recoge cable y ahora no descarta vender parte de sus bitcoins. / INFORMACIÓN

J. A. Giménez

J. A. Giménez

Strategy Inc. empieza a tocar uno de los pilares de su propio relato: la idea de que nunca vendería Bitcoin. Después de años defendiendo una tesis casi maximalista —comprar, acumular y mantener—, la compañía presidida por Michael Saylor ha dejado claro que podría vender parte de sus enormes reservas si eso favorece su balance, permite pagar dividendos o mejora una de sus métricas estrella ante los inversores: el Bitcoin por acción.

El giro no es menor. Strategy posee alrededor de 67.000 millones de dólares en Bitcoin y se ha convertido en el gran referente de las llamadas tesorerías de activos digitales, empresas que utilizan BTC como activo central de balance. Saylor fue el gran arquitecto de ese modelo: endeudarse, emitir instrumentos financieros, comprar Bitcoin y vender a los accionistas la idea de que la compañía ofrece una exposición apalancada y corporativa al activo.

Ahora, ese esquema entra en una fase más compleja. En una presentación de resultados, Saylor comparó Strategy con una promotora inmobiliaria y planteó un escenario en el que vender Bitcoin tendría sentido dentro de la ingeniería financiera de la empresa. “Compras Bitcoin con crédito, dejas que se aprecie y luego vendes Bitcoin para pagar el dividendo”, dijo. “Y mientras emitas crédito por encima del punto de equilibrio, este negocio funciona y crece para siempre”.

Cambio de opinión y vender con pérdidas

Esa frase marca una distancia clara respecto al viejo mantra de no vender. En 2024, preguntado en Bloomberg TV por cuándo sería probable que la compañía liquidara parte de sus tenencias, Saylor respondió que no había “ninguna razón para vender al ganador”. La nueva posición no significa que Strategy vaya a deshacer de golpe su tesorería en Bitcoin, pero sí que la compañía empieza a presentar la venta como una herramienta posible de gestión de capital.

El propio Saylor añadió otro elemento llamativo: la posibilidad de vender Bitcoin con pérdidas para aprovechar un beneficio fiscal. “Tenemos un crédito fiscal de 2.200 millones de dólares tirado en el suelo”, afirmó. “Probablemente venderemos algo de Bitcoin para financiar un dividendo, solo para inocular al mercado, solo para enviar el mensaje de que lo hicimos”.

La expresión “inocular al mercado” es significativa. Strategy parece querer preparar a sus accionistas para una realidad que hasta hace poco resultaba casi herética: vender BTC no tendría por qué interpretarse como una traición a la tesis Bitcoin, sino como parte de una gestión más sofisticada del balance. La empresa ya no opera solo como acumuladora de monedas; funciona como una estructura financiera atravesada por deuda, obligaciones con preferentes, dividendos, vencimientos y presión del mercado.

El consejero delegado, Phong Le, fue incluso más directo. En noviembre ya había admitido que vender Bitcoin podía ser un último recurso para cumplir compromisos de dividendos. En la última reunión, el tono fue menos defensivo. “Nuestra capacidad de vender Bitcoin, ya sea para comprar dólares estadounidenses o vender Bitcoin para comprar deuda si eso incrementa el Bitcoin por acción, es algo que consideraríamos de cara al futuro”, dijo. “No vamos a quedarnos sentados diciendo simplemente que nunca venderemos el Bitcoin”.

El contexto explica el cambio. El modelo de las tesorerías de activos digitales, que vivió una etapa de entusiasmo con Bitcoin al alza, está bajo presión desde la fuerte caída de las criptomonedas el pasado octubre. Cuando el activo sube, Strategy puede presentarse como una máquina de acumulación que multiplica exposición. Cuando el precio cae o se estanca, aparecen las preguntas incómodas: cuánto cuesta financiar la estrategia, cómo se pagan los dividendos, qué ocurre con la deuda y qué margen real tiene la compañía si el mercado entra en tensión.

La calificación crediticia de nivel basura, clave en el viraje

S&P Global Ratings ya había puesto el dedo en esa llaga al asignar a Strategy una calificación crediticia de nivel basura en octubre del año pasado. La agencia citó, entre otros factores, el estrecho foco de negocio de la compañía y advirtió de que su deuda convertible podría llegar a vencimiento en un periodo de estrés para Bitcoin, obligándola a vender tokens a “precios deprimidos”.

Para algunos analistas, el cambio estaba anunciado desde entonces. Derek Lim, jefe de investigación y creador de mercado cripto en Caladan, interpreta que la nota de S&P marcó el inicio real de la erosión del discurso de no vender. Los últimos comentarios de Le “simplemente lo hicieron más oficial, pero todo esto ya estaba bastante insinuado”, señaló.

Otros no ven necesariamente una ruptura definitiva. Rich Rosenblum, exoperador de Goldman Sachs y cofundador del creador de mercado cripto GSR, cree que Strategy está reaccionando a un entorno más adverso. “Creo que la combinación de la debilidad de la prima de Strategy y el peor comportamiento de Bitcoin frente al oro puede haber provocado un momento de reflexión”, dijo. “Ahora está dispuesto a tomar algunos beneficios y asegurar una base más alta, por si se produce un nuevo movimiento a la baja antes de que termine el ciclo bajista”.

La mención a la prima de Strategy es importante. Durante buena parte de su historia reciente, la acción de la compañía ha cotizado con una prima respecto al valor de sus Bitcoin, porque el mercado no compraba solo BTC indirecto, sino también la capacidad de Saylor para seguir acumulando, financiarse y estructurar nuevas emisiones. Si esa prima se debilita, el margen para seguir usando la acción o la deuda como combustible se estrecha.

La métrica del Bitcoin por acción

Ahí entra la métrica del Bitcoin por acción, clave en la narrativa de Strategy. La empresa intenta convencer a los inversores de que sus movimientos financieros no deben medirse solo por deuda o caja, sino por si aumentan la cantidad de Bitcoin atribuible a cada acción. Bajo esa lógica, vender BTC podría ser defendible si sirve para recomprar deuda, pagar obligaciones o mejorar la estructura de capital de forma que el resultado final sea más favorable para el accionista.

La paradoja es evidente: la empresa que convirtió el “hold” corporativo en una bandera empieza a hablar como una entidad financiera que puede comprar, financiar, vender, recomprar deuda y optimizar impuestos. No abandona Bitcoin, pero lo trata cada vez menos como tótem intocable y cada vez más como activo de balance.

El momento llega justo cuando Bitcoin ha recuperado fuerza. Esta semana superó los 80.000 dólares por primera vez desde el 31 de enero y cotizaba en torno a los 81.500 dólares a primera hora de este miércoles en Londres. El activo ha resistido mejor que otros mercados la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán y acumula una subida superior al 20% desde el inicio de los bombardeos a finales de febrero.

Esa recuperación da aire a Strategy, pero no elimina el problema de fondo. Si Bitcoin sigue subiendo, la compañía puede vender una pequeña parte sin dañar demasiado su relato. Si vuelve a caer, el mercado mirará con lupa cada decisión: vender puede parecer prudente, pero también puede interpretarse como una señal de tensión.

Por eso las palabras de Saylor importan tanto. No porque Strategy vaya a dejar de ser una compañía ligada a Bitcoin, sino porque el maximalismo corporativo entra en una fase más pragmática. La acumulación pura funcionaba como relato simple. La nueva etapa exige explicar dividendos, deuda, créditos fiscales, vencimientos y ventas selectivas sin romper la confianza de los inversores.

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