CRIPTOMONEDAS
El signo de estos tiempos: Coinbase se carga al 14% de su plantilla para rediseñarse alrededor de la inteligencia artificial
Brian Armstrong justifica el recorte de unos 700 empleos por la volatilidad del mercado cripto y por una reorganización que apuesta por equipos pequeños, menos mandos y agentes de IA

Brian Armstrong es el director ejecutivo de Coinbase. / INFORMACIÓN
Coinbase ha anunciado el despido de aproximadamente el 14% de su plantilla, unas 700 personas, en una decisión que la compañía presenta como algo más que un ajuste de costes. Su consejero delegado, Brian Armstrong, ha vinculado el recorte a dos fuerzas que, según él, están cambiando el negocio al mismo tiempo: la volatilidad del mercado cripto y el impacto de la inteligencia artificial en la forma de trabajar.
El mensaje interno publicado por Armstrong en X marca un giro relevante en el discurso de una de las mayores plataformas de criptomonedas del mundo. Coinbase no se limita a decir que necesita adelgazar estructura para afrontar un mercado bajista. El consejero delegado plantea una reconstrucción de la empresa para hacerla más “ligera, rápida y nativa en IA”.
La frase más llamativa de su comunicado resume el alcance de esa ambición: Armstrong habla de “reconstruir Coinbase como una inteligencia, con humanos en los bordes alineándola”. Es una formulación dura, casi futurista, que apunta a un modelo de empresa en el que la inteligencia artificial deja de ser una herramienta auxiliar y pasa a ocupar el centro de la organización.
El primer motivo del ajuste es el mercado. Armstrong sostiene que Coinbase está bien capitalizada, tiene ingresos diversificados y está preparada para resistir nuevas turbulencias. También defiende que el sector cripto está cerca de una nueva ola de adopción, impulsada por las stablecoins, los mercados de predicción, la tokenización y otros usos emergentes de blockchain.
Pero el negocio sigue siendo cíclico. Coinbase depende en buena parte del nivel de actividad del mercado: cuando hay euforia, suben los volúmenes y las comisiones; cuando el mercado se enfría, la presión sobre los costes vuelve de inmediato. Armstrong reconoce que la compañía atraviesa un mercado a la baja y que necesita ajustar su estructura para salir de esta fase “más delgada, más rápida y más eficiente”.
Estamos reconstruyendo Coinbase como una inteligencia, con humanos en los bordes alineándola
El segundo motivo es la IA. El consejero delegado asegura que durante el último año ha visto a ingenieros hacer en días tareas que antes requerían semanas de trabajo de un equipo. También afirma que áreas no técnicas ya están enviando código a producción y que muchos flujos internos se están automatizando. Su conclusión es clara: el tamaño y la composición de los equipos que una tecnológica necesita están cambiando a gran velocidad.
Ahí aparece el concepto central del comunicado: el “talento nativo en IA”. No se trata solo de empleados que sepan usar herramientas de inteligencia artificial, sino de perfiles capaces de trabajar con agentes, automatizar procesos y multiplicar su impacto con equipos mucho más pequeños. Armstrong habla incluso de “flotas de agentes” y de experimentar con “equipos de una persona” que integren funciones de ingeniería, diseño y gestión de producto.
La reorganización también afectará a la estructura de mando. Coinbase quiere limitar la jerarquía a un máximo de cinco capas por debajo del consejero delegado y del director de operaciones. Armstrong sostiene que demasiados niveles internos ralentizan la toma de decisiones y crean un “impuesto de coordinación”. La compañía quiere líderes con más responsabilidad directa, más equipos a su cargo y menos capas intermedias.
El modelo de “jugador-entrenador”
Otra idea fuerte del plan es acabar con los “gerentes puros”. En la nueva Coinbase que dibuja Armstrong, cada líder deberá ser también un contribuyente individual activo. El modelo que propone es el del “jugador-entrenador”: alguien que dirige, pero que también ejecuta y se implica directamente en el trabajo de su equipo.
El giro encaja con una tendencia que ya recorre buena parte de Silicon Valley. La IA no sólo está cambiando productos o servicios; también empieza a reordenar plantillas, jerarquías y expectativas laborales. Cada vez más empresas tecnológicas presentan la inteligencia artificial como una palanca para reducir capas internas, elevar la productividad individual y exigir perfiles más híbridos.
En el caso de Coinbase, ese movimiento tiene una lectura especialmente relevante. La compañía opera en un sector ya marcado por la automatización, la volatilidad y la presión regulatoria. No es una startup cualquiera: gestiona activos digitales, custodia fondos, atiende a millones de usuarios y funciona bajo fuertes exigencias de seguridad y cumplimiento normativo. Por eso, reducir coordinación y confiar más procesos a equipos mínimos o agentes de IA puede aumentar la eficiencia, pero también plantea riesgos operativos.

El logo de Coinbase el día de la salida a la Bolsa de Nueva York. / EFE
El comunicado de Armstrong intenta equilibrar ambición y crudeza. Agradece el trabajo de los empleados despedidos y asegura que recibirán apoyo en la transición. Los afectados conocerán su situación por correo electrónico y perderán el acceso a los sistemas de Coinbase de forma inmediata, una medida que el consejero delegado justifica por la obligación de proteger la información de los clientes.
En Estados Unidos, los empleados afectados recibirán un mínimo de 16 semanas de salario base, más dos semanas adicionales por año trabajado, además de determinadas coberturas y apoyo extra para quienes tengan visado de trabajo. Fuera de EE UU, la empresa ofrecerá paquetes adaptados a cada país y a los requisitos locales.
Efecto de muchos "cisnes negros" recientes
La medida llega después de varios ciclos duros para el sector cripto. Coinbase ya ha atravesado inviernos de mercado, el golpe reputacional del colapso de FTX y periodos de fuerte presión sobre los ingresos. Armstrong recuerda en su mensaje que la compañía ha sobrevivido a cuatro inviernos cripto, ha salido a bolsa y ha construido una de las plataformas más reconocidas de la industria.
El mercado, sin embargo, recibió el anuncio con cautela. Según EFE, las acciones de Coinbase caían un 3,3% en Wall Street a media sesión tras conocerse la noticia. La reacción refleja la doble lectura del recorte: por un lado, disciplina de costes; por otro, incertidumbre sobre una transformación interna ambiciosa en un negocio donde los errores pueden salir caros.
La misión corporativa de Coinbase sigue envuelta en el lenguaje habitual del sector. Armstrong insiste en que aumentar la libertad económica requiere un nuevo sistema financiero y que la empresa trabaja para construirlo. Pero el recorte deja una señal más concreta: la próxima fase de Coinbase estará marcada tanto por las criptomonedas como por la inteligencia artificial.
Coinbase ha puesto negro sobre blanco una idea que muchas tecnológicas están empezando a asumir: la IA no solo cambia cómo se trabaja; también redefine quién se queda dentro.
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