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Morgan Stanley entra en la guerra cripto con una amenaza directa a las plataformas "nativas": comisiones más bajas

El banco llevará el trading de Bitcoin, Ether y Solana a E*Trade con una tarifa inferior a las de Coinbase, Robinhood y Schwab, en una señal clara de que Wall Street ya no quiere mirar las criptomonedas desde la barrera

Morgan Stanley ha revolucionado el "gallinero" cripto con su anuncio.

Morgan Stanley ha revolucionado el "gallinero" cripto con su anuncio. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Morgan Stanley ha decidido entrar en el trading cripto minorista con una estrategia difícil de ignorar: cobrar menos que sus rivales. Según Bloomberg, el banco de Wall Street prepara el lanzamiento de operaciones con criptomonedas en su plataforma E*Trade con una comisión de 50 puntos básicos sobre el valor en dólares de cada transacción.

La cifra es clave porque coloca a Morgan Stanley por debajo de algunos de los grandes nombres del sector. Coinbase parte de unos 60 puntos básicos, Charles Schwab ha señalado una tarifa de 75 puntos básicos y Robinhood arranca desde 95 puntos básicos, según los datos recogidos por Bloomberg. La oferta de Morgan Stanley está todavía en fase piloto, pero la previsión es que los 8,6 millones de clientes de E*Trade puedan acceder al servicio más adelante este año.

Una declaración de intenciones

El movimiento no es solo una rebaja de precios. Es una declaración de intenciones. Durante años, las criptomonedas fueron un territorio incómodo para los grandes bancos: demasiado volátil, demasiado vigilado por los reguladores y demasiado asociado a plataformas nativas cripto como Coinbase, Binance o Kraken. Ahora, con un entorno regulatorio más favorable en Estados Unidos, Wall Street empieza a disputar directamente ese negocio.

Jed Finn, jefe de gestión patrimonial de Morgan Stanley, lo resumió en una frase muy reveladora: “Esto es mucho más que operar criptomonedas a una tasa más baja”. Y añadió: “En cierto modo, la estrategia consiste en desintermediar a los desintermediadores”.

La portada de la página web de E*Trade

La portada de la página web de E*Trade / INFORMACIÓN

La frase tiene mucha carga. Las criptomonedas nacieron, en parte, como una forma de esquivar intermediarios financieros tradicionales. Pero ahora son esos mismos bancos los que intentan recuperar terreno ofreciendo acceso cripto dentro de sus propias plataformas, con marca reconocida, cumplimiento regulatorio, atención al cliente y precios agresivos.

Morgan Stanley quiere que sus clientes no tengan que salir de su ecosistema para comprar Bitcoin, Ether y Solana. Para ello se ha aliado con Zerohash, proveedor de infraestructura cripto, y empezará por esas tres grandes monedas. No es casualidad. Bitcoin sigue siendo el activo institucional por excelencia; Ether concentra buena parte de la infraestructura de contratos inteligentes; y Solana se ha convertido en una de las apuestas más fuertes del mercado por velocidad, costes bajos y actividad en aplicaciones.

El papel de Trump

El contexto político también ayuda. Bloomberg sitúa este giro dentro de la nueva etapa abierta con el segundo mandato de Donald Trump, que durante la campaña prometió convertir a Estados Unidos en la “capital cripto del planeta”. Ese cambio de clima ha reducido parte de la presión que durante años desincentivó la entrada de los bancos regulados en los activos digitales.

La diferencia con ciclos anteriores es que esta vez los bancos no se limitan a estudiar el mercado. Están lanzando productos. Morgan Stanley presentó el mes pasado un ETF de Bitcoin, el primero de un banco de Wall Street, y lo posicionó como el más barato de su categoría. También prepara ETF de Ether y Solana, y en febrero solicitó una licencia bancaria nacional de fideicomiso para poder custodiar activos digitales.

La hoja de ruta va más allá del simple trading. Según Bloomberg, el banco trabaja también en una oferta que permitiría a los clientes convertir criptomonedas en participaciones de productos cotizados sin tener que vender primero los activos. En el negocio institucional, Morgan Stanley planea añadir la posibilidad de operar acciones tokenizadas en la segunda mitad del año.

Ese último punto es especialmente relevante. La tokenización de acciones representa una de las grandes fronteras entre las finanzas tradicionales y la infraestructura cripto. No se trata solo de comprar bitcoin desde una app bancaria, sino de llevar activos financieros clásicos —acciones, bonos, fondos o participaciones— a formatos digitales negociables sobre nuevas redes o infraestructuras.

La reacción del sector cripto

Para Coinbase, la entrada de Morgan Stanley es una mala noticia por dos motivos. El primero es evidente: presión en comisiones. El segundo es más profundo: cambia el tipo de competidor. Coinbase ha sobrevivido al colapso de FTX, a los inviernos cripto y a años de incertidumbre regulatoria hasta consolidarse como el mayor exchange de criptomonedas de Estados Unidos. Pero ahora ya no compite solo contra otras plataformas cripto; empieza a competir contra bancos con millones de clientes, reputación institucional y capacidad para integrar cripto dentro de servicios financieros más amplios.

El cuartel general de Morgan Stanley en Nueva York

El cuartel general de Morgan Stanley en Nueva York / Michael Nagle

El negocio en juego es grande. Robinhood comenzó a ofrecer operaciones cripto en 2018 y el año pasado generó 901 millones de dólares en ingresos por transacciones de criptomonedas, un 20% de su ingreso neto anual, según Bloomberg. Coinbase jugó en otra liga: obtuvo 3.320 millones de dólares en ingresos por transacciones de consumidores en 2025. En su caso, las operaciones con Bitcoin y Ether representaron el 45% del volumen total de negociación del año pasado.

La compra de E*Trade por parte de Morgan Stanley en 2020, por 13.000 millones de dólares, fue clave para reforzar su negocio minorista y de gestión patrimonial. Ahora esa plataforma se convierte en la puerta de entrada al mercado cripto para millones de clientes que quizá no se sienten cómodos abriendo cuenta en un exchange especializado, pero sí podrían hacerlo dentro de una entidad financiera tradicional.

El riesgo para las plataformas nativas cripto es que el mercado se normalice. Mientras las criptomonedas parecían un territorio separado del sistema financiero, Coinbase tenía una ventaja clara: especialización, marca, liquidez y experiencia. Pero si comprar Bitcoin acaba pareciéndose a comprar una acción o un ETF desde el bróker habitual, la batalla se desplaza hacia las comisiones, la confianza, la regulación y la integración con otros productos.

Finn lo admite sin rodeos: “Va a ser muy competitivo en los próximos años, particularmente porque las barreras regulatorias se están reduciendo”.

Para el inversor, la entrada de Morgan Stanley puede tener una consecuencia positiva: más competencia y precios más bajos. Pero también confirma algo más grande. Las criptomonedas están dejando de ser un mercado aparte para convertirse en una pieza más del menú financiero de los grandes bancos. Bitcoin nació para no necesitar a Wall Street. Wall Street, ahora, quiere vender Bitcoin mejor y más barato que quienes construyeron la industria cripto desde fuera.

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