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No conviertas un "like" en una inversión: los gurús financieros que no son más que charlatanes

La CNMV pone el foco en los finfluencers: diez advertencias antes de invertir por un consejo visto en redes sociales

La CNMV advierte contra los gurús del dinero fácil en redes sociales.

La CNMV advierte contra los gurús del dinero fácil en redes sociales. / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Invertir por lo que dice una cuenta de TikTok, Instagram, YouTube o X puede salir caro. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha publicado la guía “Del like a la inversión: qué debes saber de los finfluencers”, un documento dirigido a los pequeños inversores para ayudarles a distinguir entre información financiera útil, consejos interesados y posibles fraudes.

El supervisor parte de una realidad evidente: los llamados finfluencers se han convertido en una puerta de entrada a las finanzas para miles de personas. Hablan de ahorro, inversión, bolsa, criptomonedas, fondos, productos financieros o estrategias para ganar dinero. Algunos lo hacen con intención divulgativa y contenidos claros. Otros, sin embargo, pueden moverse en terrenos regulados sin cumplir la normativa o incluso utilizar su audiencia para promover productos de riesgo.

La CNMV recuerda que un finfluencer es cualquier persona física o jurídica que crea y difunde contenidos sobre finanzas, dinero, ahorro o inversión a través de redes sociales o plataformas digitales con capacidad de influir en las decisiones financieras de sus seguidores.

Las diez advertencias contra los influencers financieros

El problema no es que existan, sino creer que una cuenta con muchos seguidores equivale a una fuente fiable. Por eso la guía incluye un decálogo de advertencias.

La primera es directa: no hay que valorar positivamente a un finfluencer sólo por su número de seguidores, estrellas, visualizaciones o likes. La popularidad no demuestra conocimiento, independencia ni buen hacer.

En las redes sociales proliferan las cuentas que te prometen métodos para lograr la libertad financiera.

En las redes sociales proliferan las cuentas que te prometen métodos para lograr la libertad financiera. / INSTAGRAM

La CNMV también recomienda preguntarse quién está detrás del contenido. Es decir, comprobar si la persona muestra nombre y apellidos, si tiene perfiles verificables, si trabaja para una entidad autorizada o si oculta información relevante sobre sus intereses.

Otro aviso apunta a una de las tácticas más habituales en redes: apelar a la emoción. El supervisor aconseja desconfiar de mensajes que empujan a actuar con urgencia, miedo a perder una oportunidad o promesas de beneficios rápidos. En inversión, la prisa suele ser mala consejera.

El decálogo también pide evitar el comportamiento de rebaño. Que muchas personas hablen de una acción, una criptomoneda o un producto no significa que sea adecuado para todos. Antes de invertir, el usuario debe hacer su propia investigación y valorar si ese riesgo encaja con su situación.

La CNMV advierte además del sesgo de confirmación: la tendencia a buscar y aceptar sólo la información que confirma lo que uno ya cree. En redes, este efecto se multiplica porque los algoritmos muestran contenidos cada vez más parecidos a los que ya consumimos.

El influencer Amadeo Llados.

El finfluencer Amadeo Llados. / EP

Uno de los puntos más importantes es el de la rentabilidad. El supervisor insiste en que las promesas de altos retornos constantes con bajo riesgo no son creíbles. La regla básica sigue vigente: a mayor rentabilidad ofrecida, mayor riesgo asumido.

También recuerda que los consejos de un finfluencer no son asesoramiento personalizado. Una recomendación difundida a miles de seguidores no tiene en cuenta los ingresos, patrimonio, deudas, edad, objetivos ni tolerancia al riesgo de cada inversor.

La guía aconseja realizar comprobaciones antes de seguir cualquier recomendación y, especialmente, si el supuesto experto contacta directamente con el usuario. En ese caso, conviene verificar si está autorizado para prestar servicios de inversión.

La CNMV subraya que la información general puede ser útil, pero no sustituye al asesoramiento financiero personalizado prestado por entidades registradas y supervisadas.

El último punto del decálogo es una llamada a actuar: denunciar si se detecta información engañosa o posibles conductas fraudulentas.

La guía no demoniza a todos los creadores financieros. Reconoce que algunos contribuyen a mejorar la educación financiera, acercan conceptos básicos de ahorro e inversión y ayudan a despertar interés por temas que tradicionalmente han resultado lejanos. Pero marca una frontera clara: educar no es lo mismo que vender, influir no es asesorar y tener audiencia no equivale a estar autorizado.

El mensaje de fondo de la CNMV en su guía sobre los finfluencers es sencillo: antes de convertir un like en una inversión, conviene parar, comprobar y pensar. En redes sociales, el entusiasmo se contagia rápido. Las pérdidas, en cambio, las asume cada inversor.

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