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Niño Becerra advierte sobre el futuro de las pensiones en España: "Habrá caídas muy significativas"

El economista señala que el sistema no desaparecerá, pero cree que los jubilados sin ahorro perderán poder adquisitivo

Niño Becerra: "En unos años cobrarán las pensiones..."

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Santiago Niño Becerra ha vuelto a sembrar la duda. Becerra es uno de los economistas españoles más conocidos por sus análisis sobre la evolución de la economía, el empleo y el sistema público de pensiones. Catedrático de Estructura Económica, sus opiniones suelen generar debate porque acostumbra a plantear escenarios duros sobre el futuro del mercado laboral y de las finanzas públicas. Y en esta ocasión no ha sido menos.

En los últimos años, el economista ha centrado parte de sus advertencias en la sostenibilidad de las pensiones. Sus mensajes suelen partir de una idea recurrente: el sistema actual se diseñó para una realidad económica, laboral y demográfica distinta a la actual. Ahora, con la jubilación masiva de la generación del baby boom, el envejecimiento de la población y los cambios en el empleo, vuelve a poner el foco en uno de los asuntos que más preocupan a millones de trabajadores.

Más presión

Niño Becerra sostiene que “las expectativas de ingresos no parece que vayan a poder sostener el sistema de pensiones con el que convivimos”. Según su planteamiento, la presión sobre el sistema aumentará en los próximos años por la salida del mercado laboral de los nacidos durante el baby boom y por la entrada de una población trabajadora menor. A ese factor demográfico añade otro laboral: contratos fijos discontinuos y empleos a tiempo parcial que, en su opinión, reducen el tiempo total de cotización.

El economista también vincula el problema a los salarios. Considera que las condiciones salariales medias son “cada vez más reducidas” si se observan en relación con todo el periodo de cotización. Esto, según su análisis, implica que las cotizaciones sociales crezcan en menor proporción. Dicho de otro modo: si los salarios son bajos, si hay más empleo estacional y si muchas carreras laborales son irregulares, el sistema recibe menos ingresos de los que necesitaría para mantener el modelo actual.

En 2026, las pensiones mínimas, las pensiones no contributivas y el Ingreso Mínimo Vital han registrado incrementos superiores al IPC.

La alarmante predicción de Niño Becerra sobre las pensiones: “caídas muy significativas” / INFORMACIÓN

Niño Becerra recuerda que el sistema de pensiones de reparto fue concebido bajo varios supuestos que, a su juicio, ya no se cumplen. El primero era la existencia de pleno empleo real. El segundo, que los salarios avanzarían ligados a la inflación, lo que permitiría aumentar las cotizaciones. El tercero, que la demanda de trabajo crecería de forma continuada. Y el cuarto, que la esperanza de vida tras la jubilación sería menor que la actual. Para el economista, esos pilares han cambiado de forma estructural.

Mayor esperanza de vida

En el caso de España, resume el problema en tres grandes factores. El primero es la existencia de salarios medios y más frecuentes bajos, asociados a una productividad reducida y a un empleo estacional elevado. El segundo es la escasa capacidad de ahorro individual de amplios colectivos, lo que limita la posibilidad de complementar la pensión pública con recursos privados. El tercero es la elevada esperanza de vida: habla de una media de 84 años y de 21,87 años tras la jubilación, un periodo largo de percepción de la prestación.

Pese a su diagnóstico, Niño Becerra no afirma que las pensiones vayan a desaparecer. Al contrario, sostiene que el sistema seguirá existiendo porque su eliminación dejaría en una situación de pobreza extrema a quienes no pudieran continuar trabajando. Su advertencia es otra: cree que los supuestos sobre los que se diseñó el modelo ya no se cumplen y que “no se van a volver a cumplir jamás”. Por eso, apunta a posibles cambios en las condiciones de acceso y en la cuantía futura.

Entre esos ajustes, el economista menciona un endurecimiento de los requisitos para cobrar una pensión: más años de cotización exigidos, reducción de la tasa de retorno, cambios en los parámetros de actualización anual de las cuantías y modificaciones en elementos como las pagas extraordinarias. También señala el posible peso de sistemas complementarios, aunque advierte de que muchos trabajadores no tienen margen suficiente para ahorrar de cara a su retiro.

Niño Becerra considera que el gasto total en pensiones tenderá a reducirse y que las personas jubiladas que no hayan podido acumular ahorro previo sufrirán “caídas muy significativas en su poder adquisitivo”. A ello añade otros factores de presión, como el impacto de la inteligencia artificial sobre la demanda de trabajo y los salarios, o la aparición de nuevos gastos públicos que obligarían a decidir entre aumentar ingresos o recortar otras partidas.

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