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Juanma Lorente, abogado laboralista: "Es posible que la empresa tenga que pagar lo que te sale en la declaración de la Renta"

El experto en derechos de los trabajadores aclara cuál es el requisito clave para que la compañía deba asumir ese gasto

Los expertos coinciden: revisa este dato de tu nómina antes de pagar la Renta

Gestha advierte de los errores más comunes al hacer la Declaración de la Renta / Europa Press

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La declaración de la Renta suele generar dudas entre muchos trabajadores, especialmente cuando el resultado final sale a pagar. En esos casos, la primera reacción suele ser pensar que el problema está en los ingresos del año, en los cambios personales o en haber tenido varios pagadores. Sin embargo, hay otra situación menos conocida que puede explicar por qué Hacienda reclama una cantidad mayor al presentar el IRPF: que la empresa haya retenido menos de lo que debía en la nómina.

Cada mes, las empresas aplican una retención de IRPF sobre el salario de sus trabajadores. Esa cantidad funciona como un anticipo del impuesto que después se regulariza en la declaración anual. Si durante el año se ha retenido correctamente, el resultado de la Renta puede salir a devolver, a pagar o quedar ajustado, dependiendo de las circunstancias personales y económicas de cada contribuyente. Pero cuando la retención ha sido demasiado baja, el trabajador puede encontrarse con una sorpresa al confirmar el borrador.

Retenciones

La Agencia Tributaria recuerda que las empresas y otros pagadores obligados deben practicar retenciones cuando abonan rentas sometidas a retención y cumplir con sus obligaciones como retenedores, entre ellas ingresar esas cantidades y expedir el certificado correspondiente al trabajador. La cuestión clave es qué ocurre cuando esa retención no se ha calculado bien y el empleado termina soportando en la declaración una diferencia que, en realidad, se habría evitado si la empresa hubiera aplicado el porcentaje correcto.

Sobre este punto, el abogado laboralista Juanma Lorente lanza una advertencia que, según explica, muchos trabajadores desconocen: “Es posible que la empresa tenga que pagar lo que te sale en la declaración de la Renta”. El letrado insiste en que no se trata de una exageración ni de una interpretación informal. “Esto lo sabe poquísima gente, no es ninguna broma y viene recogido en la ley”, señala. La idea no significa que cualquier declaración que salga a pagar pueda trasladarse automáticamente a la empresa, sino que existe un supuesto concreto en el que el error en la retención puede tener consecuencias para la compañía.

Confección de la declaración de la renta en una tablet.

Los expertos coinciden: tu empresa puede tener que pagar si te sale a pagar la Renta / Redacción

El requisito que menciona Lorente es que la empresa haya practicado una retención inferior a la que estaba obligada a aplicar conforme a la normativa y a las circunstancias comunicadas por el trabajador. En ese escenario, explica el abogado, “si la empresa practica una retención inferior a la que está obligada por ley, la declaración de la Renta te va a salir a pagar”. La diferencia está en determinar por qué se produjo esa retención menor: no es lo mismo un error imputable a la empresa que una falta de información, un cambio de circunstancias no comunicado o una situación fiscal que dependa de otros ingresos del contribuyente.

IRPF

La Ley del IRPF recoge que, cuando la retención no se haya practicado o se haya practicado por un importe inferior al debido por causa imputable exclusivamente al retenedor, el perceptor puede deducir de la cuota la cantidad que debió ser retenida. Dicho de forma sencilla: si la empresa era la responsable del error y debía haber retenido más, el trabajador puede defender que no debe cargar con ese coste como si fuera culpa suya.

“Ese coste no debes asumirlo tú, lo tiene que asumir tu empresa, ya que ellos debieron practicar la retención correcta conforme a lo dispuesto en la ley y tus circunstancias”, aclara Lorente. La precisión final es importante: las circunstancias personales y familiares del trabajador influyen en el cálculo de la retención. Por ejemplo, situación familiar, hijos, discapacidad, tipo de contrato, retribución anual prevista o cambios salariales pueden modificar el porcentaje aplicable. Si el empleado comunicó correctamente sus datos y aun así la empresa aplicó un porcentaje inferior al debido, el trabajador tendría argumentos para reclamar o regularizar la situación conforme a la ley.

En la práctica, el primer paso debería ser comparar el certificado de retenciones con las nóminas y comprobar si el porcentaje aplicado durante el año era coherente con los ingresos y la situación personal. También conviene revisar si hubo subidas salariales, atrasos, bonus, cambios de contrato o modificaciones familiares comunicadas a la empresa. Si se detecta una retención anormalmente baja, lo recomendable es pedir explicaciones al departamento de recursos humanos o nóminas y consultar con un asesor laboral o fiscal antes de presentar la declaración.

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