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El tatuaje de Luna, una fusión fallida y 100 millones en juego: la batalla cripto que enfrenta al "Forrest Gump de Bitcoin" con BitGo

Galaxy Digital y BitGo se ven las caras en Delaware por una operación de 1.200 millones que se rompió tras el colapso de Terra Luna y el endurecimiento regulatorio en Estados Unidos

El multimillonario Novogratz pelea en los tribunales por una comisión de 100 millones en una fallida operación cripto

El multimillonario Novogratz pelea en los tribunales por una comisión de 100 millones en una fallida operación cripto / INFORMACIÓN

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Bloomberg

La historia tiene todos los ingredientes del gran drama cripto de los últimos años: una fusión millonaria, el hundimiento de Luna, investigaciones regulatorias, acusaciones cruzadas y hasta un tatuaje convertido en símbolo incómodo. Michael Novogratz, fundador de Galaxy Digital y conocido en el sector como el "Forrest Gump de Bitcoin", se ha enfrentado esta semana en los tribunales con Mike Belshe, consejero delegado de BitGo, por una operación que prometía ser histórica y acabó en batalla judicial.

BitGo reclama a Galaxy al menos 100 millones de dólares por haberse retirado de la compra pactada en 2021, valorada en 1.200 millones de dólares. En aquel momento, era la mayor operación anunciada en la industria cripto. Cuatro años después, el caso se decide en el Tribunal de Cancillería de Delaware.

La fusión que el criptoinvierno se llevó por delante

Galaxy quería comprar BitGo para reforzar su negocio de infraestructura de activos digitales en plena fiebre del mercado. Bitcoin subía, los fondos entraban en masa y la industria cripto se presentaba como una nueva frontera financiera.

Pero el escenario cambió rápido. La operación exigía que la empresa combinada cotizara en el Nasdaq, algo que necesitaba el visto bueno de la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC). Y ese camino se complicó con las nuevas exigencias contables del regulador y con el golpe que supuso el colapso de TerraUSD y Luna, que desencadenó el llamado “criptoinvierno”.

Luna había pasado de cotizar por debajo de 5 dólares a superar los 100 en 2021, antes de desplomarse hasta cero al año siguiente. Ese hundimiento no solo arrasó fortunas: también puso bajo presión a empresas, inversores y operaciones corporativas que parecían imparables meses antes.

“Todo el tiempo estuve intentando sacar adelante este acuerdo”

Novogratz defendió ante el tribunal que Galaxy no abandonó la operación por capricho. Según su versión, el entorno regulatorio hacía cada vez más difícil completar la fusión.

“Todo el tiempo estuve intentando sacar adelante este acuerdo”, declaró el martes. Pero añadió que ambas compañías acabaron viendo improbable la aprobación regulatoria porque la SEC, entonces presidida por Gary Gensler, estaba haciendo “muy difícil cerrar este acuerdo”. Incluso, según su testimonio, Galaxy llegó a plantear una fusión en Canadá para esperar a que cambiara el escenario en Estados Unidos.

Galaxy sostiene además que BitGo perdió el derecho a cobrar la comisión de ruptura porque no entregó a tiempo los estados financieros auditados exigidos. BitGo lo niega y asegura que sí facilitó la documentación necesaria.

BitGo acusa a Galaxy de ocultar información

La versión de BitGo es muy distinta. La compañía afirma que Galaxy no hizo esfuerzos razonables para cerrar la operación y que ocultó información relevante sobre contactos con autoridades estadounidenses que, a su juicio, podían afectar a la aprobación de la SEC.

Mike Belshe fue contundente ante el juez. Aseguró que Galaxy ocultó “información crítica” sobre esas pesquisas y vinculó el caso con la investigación sobre las operaciones de Galaxy con Luna. “Fue bastante insultante”, declaró. “Nos lo ocultaron”.

Belshe también cargó contra el argumento de Galaxy sobre los estados financieros. “Esto fue increíblemente dañino”, dijo al tribunal. Según él, Galaxy estaba transmitiendo al mercado que BitGo no podía superar una auditoría.

El tatuaje de Luna que vuelve al centro del juicio

Uno de los momentos más llamativos del caso tiene que ver con Luna. Durante el juicio, un abogado de BitGo mostró varios tuits de Novogratz sobre el token, que Galaxy había comprado con descuento y vendido después con un beneficio cercano a 400 millones de dólares antes del colapso.

En enero de 2022 Novogratz llegó a enseñar un tatuaje del símbolo de Luna, que se había prometido hacer si la criptomoneda superaba los 100 dólares. Años después, esa imagen funciona casi como una postal del exceso de confianza que marcó aquella etapa del mercado.

Novogratz rechazó haber creado la euforia alrededor del token. “La idea de que yo solo creé esta locura no es correcta”, declaró. También dijo que Galaxy fue vendiendo Luna para reducir riesgos a medida que el precio se disparaba. Sobre el tatuaje, restó importancia al gesto y recordó que también se tatuó Bitcoin cuando esa criptomoneda se disparó:

La sombra de la SEC y del caso Terra

BitGo ha intentado conectar la ruptura de la fusión con las investigaciones alrededor de Luna y Terra. Belshe reconoció que Galaxy había informado antes de citaciones de la SEC y el Departamento de Justicia dentro de las pesquisas sobre Do Kwon, cofundador de Terraform Labs, que se declaró culpable de fraude y fue condenado a 15 años de prisión.

Novogratz, por su parte, insistió en que Galaxy no era objeto de ninguna investigación ni había sido acusada de irregularidades. Según su testimonio, declaró durante casi siete horas ante la SEC, el Departamento de Justicia y la CFTC, pero la mayoría de las preguntas se centraron en Luna y en Jump Trading.

El caso llega después de que, en 2024, una unidad de Jump Trading aceptara pagar 123 millones de dólares para cerrar acusaciones de haber engañado a inversores sobre la estabilidad de TerraUSD.

Una batalla que va más allá de los 100 millones

Aunque el pleito gira alrededor de una comisión de ruptura, el fondo es más amplio. La pregunta real es quién debe pagar el coste de una operación cerrada en pleno entusiasmo cripto y rota cuando el mercado, la regulación y la confianza se vinieron abajo.

Para BitGo, Galaxy abandonó el acuerdo y ocultó información relevante. Para Galaxy, la operación naufragó por obstáculos regulatorios y porque BitGo no cumplió con los requisitos financieros pactados.

Ahora será un juez de Delaware quien decida si BitGo tiene derecho a esos 100 millones de dólares o incluso a una compensación mayor. Pero, gane quien gane, el caso ya deja una imagen difícil de borrar: la de una industria que pasó del optimismo tatuado en la piel al ajuste de cuentas en los tribunales.

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