Bitcoin se queda sin vértigo: la volatilidad cae a mínimos de nueve meses mientras el dinero mira hacia otro lado
La mayor criptomoneda del mundo sigue atrapada por debajo de los 80.000 dólares y los inversores parecen más interesados ahora en la inteligencia artificial, los semiconductores y otras apuestas de riesgo

Bitcoin está en "calma", algo poco habitual en el mercado cripto. / INFORMACIÓN
Bitcoin atraviesa uno de esos momentos extraños en los que no cae con fuerza, pero tampoco consigue emocionar al mercado. Después de años asociados a movimientos bruscos, subidas verticales y desplomes repentinos, la criptomoneda vive ahora una fase mucho más apagada: su volatilidad esperada ha caído a mínimos de nueve meses.
El Bitcoin Volmex Implied Volatility Index, que mide la volatilidad prevista a 30 días a partir de los precios de las opciones, bajó hasta 36,11, su nivel más bajo desde septiembre del año pasado y cerca de mínimos no vistos desde 2023.
Dicho de forma sencilla: el mercado espera menos sobresaltos en Bitcoin. Y eso, en cripto, casi siempre significa una cosa: ha bajado el apetito especulativo.
Bitcoin no rompe los 80.000 dólares
El enfriamiento llega mientras Bitcoin intenta sin éxito superar la zona de los 80.000 dólares. La criptomoneda se mueve alrededor de los 77.000 dólares, todavía cerca de un 40% por debajo de su récord de más de 126.000 dólares alcanzado en octubre.
También pesan las salidas de dinero de los ETF de Bitcoin al contado en Estados Unidos, que acumulan alrededor de 1.000 millones de dólares de reembolsos netos en mayo, rompiendo una racha de dos meses de entradas.

La volatilidad de Bitcoin cae a mínimos de nueve meses. / INFORMACIÓN
Caroline Mauron, cofundadora de Orbit Markets, lo resume así en declaraciones a Bloomberg: “La volatilidad de Bitcoin se acerca a mínimos históricos”. Y añade que el interés minorista se está desplazando hacia otras oportunidades de trading, algo que también se refleja en las salidas de los ETF.
El dinero caliente se ha ido a la inteligencia artificial
Lo llamativo es que este frenazo de Bitcoin no ocurre en un mercado deprimido. Al contrario: otros activos de riesgo están viviendo un buen momento. Las bolsas estadounidenses han marcado máximos, mientras mercados como Corea del Sur y Taiwán también han subido impulsados por el entusiasmo en torno a la inteligencia artificial y los semiconductores (materiales —y también los chips fabricados con ellos— que permiten controlar el paso de la electricidad y hacen posible el funcionamiento de móviles, ordenadores, coches, inteligencia artificial y prácticamente toda la tecnología moderna).
Ahí está una de las claves. Parte del dinero especulativo que antes miraba a las criptomonedas parece estar ahora en acciones ligadas a la IA, chips y memoria.
Damien Loh, director de inversiones de Ericsenz Capital, apunta a Bloomberg que los flujos negativos en los ETF de Bitcoin y el buen tono general de los activos de riesgo se están compensando entre sí. Es decir, el entorno no es hostil, pero Bitcoin tampoco está recibiendo suficiente gasolina para romper al alza.
Vender volatilidad: el nuevo negocio de los grandes tenedores
Hay otro fenómeno importante. Cada vez que Bitcoin intenta moverse con más fuerza, aparecen inversores dispuestos a vender volatilidad. En la práctica, eso significa vender opciones para cobrar primas, una estrategia que genera ingresos cuando el precio se mantiene relativamente estable.
Rajiv Sawhney, de Wave Digital Assets, lo explica de forma clara a Bloomberg: “Bitcoin no tiene un rendimiento inherente, así que para los tenedores a largo plazo, mineros, inversores soberanos y grandes fondos, vender volatilidad se ha convertido en una forma de generar ingresos con sus posiciones”.
Esto ayuda a entender por qué los movimientos explosivos duran menos. Cuando la volatilidad sube, muchos aprovechan para venderla, y eso tiende a enfriar el mercado de opciones.
Qué significa para el inversor
Una volatilidad baja no implica que Bitcoin esté libre de riesgos. Significa que, ahora mismo, el mercado paga menos por protegerse frente a grandes movimientos a corto plazo. Pero en cripto, la calma también puede ser engañosa.
Para el inversor no experto, la lectura es simple: Bitcoin está en pausa. No ha desaparecido el interés institucional, pero sí se ha reducido la euforia. Los ETF ya no atraen dinero al mismo ritmo, el precio no rompe resistencias y buena parte del capital especulativo prefiere buscar emociones en otro sitio.
La gran pregunta es si esta calma será una fase de acumulación antes de otro movimiento fuerte o una señal de que Bitcoin ha perdido protagonismo temporal frente a nuevas narrativas de mercado.
De momento, la criptomoneda más famosa del mundo está viviendo algo poco habitual: menos ruido, menos miedo y menos codicia. Y para Bitcoin, eso casi siempre es noticia.
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