Histórico sorpasso de Tether a Ether: parece un trabalenguas pero es una buena foto del actual momento de las criptomonedas
La stablecoin más usada del mundo llegó a valer durante unas horas más que el token de Ethereum: un detalle breve, pero con mucho mensaje para el mercado cripto

Las stablecoins: las criptomonedas que pueden revolucionar la economía mundial / Eva Abril
Durante unas horas del pasado fin de semana ocurrió algo que en el mundo cripto habría sonado impensable hace no tanto tiempo: Tether, una moneda digital diseñada para valer siempre un dólar, llegó a superar en valor de mercado a Ether, el token de Ethereum.
El cruce fue breve, pero el mensaje fue potente. Porque no hablamos de una anécdota menor entre dos criptomonedas cualquiera. Ether ha sido durante años el gran símbolo de la segunda gran promesa cripto después de Bitcoin: contratos inteligentes, finanzas descentralizadas, aplicaciones sin bancos y una nueva infraestructura para internet. Tether, en cambio, no nació para cambiar de precio ni para hacer rico a nadie. Nació para parecerse lo máximo posible a un dólar.
Y precisamente por eso el sorpasso, aunque momentáneo, ha funcionado como un baño de realidad para el sector.
Para entender la importancia de lo ocurrido hay que empezar por lo básico. Tether, conocido como USDT, es una stablecoin. Es decir, una criptomoneda cuyo objetivo no es subir o bajar como bitcoin, sino mantener una equivalencia estable: 1 USDT = 1 dólar.
En la práctica, Tether funciona como una especie de dólar digital dentro del mercado cripto. Sirve para comprar y vender otros activos, mover dinero entre plataformas, hacer pagos o refugiarse de la volatilidad sin tener que salir del ecosistema.

Tether ha amasado en silencio la mayor reserva privada de oro del mundo. / INFORMACIÓN
Si Bitcoin y Ether son activos que pueden dispararse o desplomarse, Tether es la pieza que muchos utilizan para moverse por dentro del sistema sin bajarse del todo de él.
Ahí está la clave: Tether no seduce por prometer el futuro; seduce porque ya resuelve un problema presente.
La paradoja de Ethereum
Ethereum sigue siendo una de las redes más importantes del mundo cripto. Sobre ella se han construido proyectos de finanzas descentralizadas, aplicaciones, tokens, mercados y experimentos que han marcado buena parte de la evolución del sector.
Pero Ether, su token, atraviesa una etapa complicada. Según la información recogida por Bloomberg, su caída desde los máximos de agosto llegó a rondar el 70%, en medio de un mercado castigado también por el desplome de Bitcoin y por un entorno menos favorable para los activos de riesgo.
El problema de fondo es lo que algunos analistas llaman la paradoja del valor de Ethereum: la actividad en partes de su ecosistema puede seguir creciendo, pero los inversores ya no tienen tan claro que ese crecimiento se traduzca necesariamente en más valor para Ether.
Dicho de forma sencilla: que Ethereum se use no garantiza automáticamente que Ether suba.
Mucha actividad, pero dudas sobre el token
Este es uno de los grandes debates del momento. Ethereum puede ser una red relevante, una infraestructura útil e incluso una candidata a convertirse en parte de la fontanería financiera de grandes instituciones. Pero eso no responde del todo a la pregunta que se hacen muchos inversores: ¿por qué debería valer más su token?
Además, Ethereum ya no juega sola. Nuevas redes y proyectos compiten por captar usuarios, comisiones y liquidez. Algunas plataformas más recientes, como Hyperliquid, están logrando mejores cifras en determinadas métricas, como las comisiones generadas.

Representación de Ether, la criptomoneda de la red Ethereum. / INFORMACIÓN
A eso se suman otros problemas: fragmentación de liquidez, dudas de seguridad, presión regulatoria, competencia tecnológica y el hecho de que muchas mejoras de la red han reducido costes para los usuarios, pero también han abierto el debate sobre si eso beneficia o perjudica al precio de Ether.
Es una situación incómoda: Ethereum puede estar avanzando como infraestructura mientras Ether no convence igual como inversión.
Tether representa la parte menos espectacular, pero más útil
Lo llamativo es que, mientras muchos tokens sufren, las stablecoins siguen ganando peso. No prometen multiplicar por diez su precio. No tienen la épica de los ciclos alcistas. No suelen protagonizar titulares grandilocuentes.
Pero hacen algo esencial: permiten mover dinero digital de forma rápida, estable y dentro del ecosistema cripto.
Por eso su expansión tiene una lectura muy clara. El mercado parece estar premiando menos las grandes promesas abstractas y más las herramientas que ya tienen uso real: pagos, liquidación, liquidez, transferencias y conexión entre dinero tradicional y activos digitales.
En ese sentido, que Tether haya superado momentáneamente a Ether no significa que Ethereum esté acabado. Pero sí refleja un cambio de prioridades: la cripto que más se usa no siempre es la que más relato tecnológico tiene detrás.
El mercado cripto se vuelve más pragmático
Durante años, gran parte del sector cripto se movió por promesas: una nueva banca sin bancos, una nueva internet, nuevas formas de propiedad digital, nuevas redes capaces de cambiarlo todo. Algunas de esas ideas siguen vivas. Otras se han quedado por el camino. Y muchas todavía están intentando demostrar su utilidad real.
La diferencia es que el mercado parece menos dispuesto a pagar solo por expectativas. En un entorno de inflación, posibles subidas de tipos, menor apetito por el riesgo y competencia de otros sectores como la inteligencia artificial, los inversores exigen algo más tangible.
Y ahí las stablecoins tienen ventaja. No necesitan convencer a nadie de que el futuro será revolucionario. Basta con que funcionen como una herramienta práctica para mover dólares digitales.
La ironía: Wall Street entra por la puerta que antes se quería derribar
Ethereum nació con una visión muy ligada a la descentralización y a la posibilidad de construir sistemas financieros alternativos. Sin embargo, parte de sus defensores presentan ahora la red como una posible infraestructura para Wall Street.
La ironía es evidente: una tecnología que en origen aspiraba a disputar poder a las instituciones tradicionales busca ahora seducirlas como clientes.

Una imagen de Wall Street. / EFE
Eso no es necesariamente malo. Puede ser una vía de adopción real. Pero también plantea una pregunta incómoda: si las grandes instituciones utilizan blockchains como infraestructura, ¿cuánto valor capturan los tokens que están detrás?
Esa es la duda que pesa sobre Ether.
No es solo una pelea entre dos criptomonedas
El adelantamiento momentáneo de Tether a Ether no debe leerse como una simple competición de ranking. Es más bien una fotografía del momento actual del sector.
Por un lado, están los activos especulativos, que dependen mucho del ciclo, del apetito inversor y de la confianza en que su tecnología generará valor económico. Por otro, están las herramientas de uso más directo, como las stablecoins, que cada vez se integran más en pagos, trading y sistemas de liquidación.
La diferencia es importante. Una cosa es comprar una promesa de futuro; otra es usar una herramienta porque ya sirve para algo.
Para alguien que no controle demasiado de criptomonedas, lo ocurrido puede resumirse así: durante unas horas, el “dólar digital” más usado del mundo cripto valió más en conjunto que el token de una de las redes más importantes del sector.
Eso no significa que Ethereum haya dejado de importar. Tampoco significa que Tether sea una inversión mejor, porque su función no es subir de precio. Pero sí deja una señal clara: el mercado está distinguiendo cada vez más entre tecnología útil, tokens con relato y activos que realmente capturan valor.
Y esa distinción puede marcar la próxima etapa de las criptomonedas.
Un golpe simbólico para Ethereum
El sorpasso de Tether fue breve, pero incómodo para Ethereum. Porque toca una fibra sensible del sector: la diferencia entre construir algo que se usa y conseguir que el token asociado se revalorice.
Tether, con todos sus debates regulatorios y sus zonas grises, ha demostrado ser una pieza central del sistema. Ether, pese a seguir siendo uno de los grandes nombres del mercado, tiene que responder a una pregunta cada vez más insistente: si Ethereum es tan importante, por qué su token no consigue reflejarlo con claridad.
Ese es el verdadero mensaje de lo ocurrido. No que las stablecoins hayan ganado definitivamente la batalla. Sino que el mercado cripto se está haciendo adulto, más exigente y menos paciente con las promesas. Y en esa nueva etapa, la utilidad pesa más que el relato.
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