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"Señora, no ha cotizado lo suficiente": Gonzalo Bernardos aviva el debate sobre las pensiones tras responder a una jubilada que cobra 500 euros

El Instituto de las Mujeres calcula una brecha del 31% entre las pensiones de hombres y mujeres: el trabajo de cuidados no reconocido suele ser la explicación

Uno de cada tres pensionistas en España vive por debajo del umbral de pobreza: compartir piso se convierte en una necesidad

Lucía Feijoo Viera

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Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

Una discusión que dio pie a reflexionar sobre la situación de muchas mujeres jubiladas. Siciliana Elbar, pensionista, confesaba en la Sexta Xplica sentirse como un "cero a la izquierda" y subrayaba que "nadie se preocupa en este país" por los pensionistas. "¿Quién en este país puede vivir con 500 euros al mes?", antes de que Siciliana pudiera acabar su intervención, el economista y profesor Gonzalo Bernardos la interrumpió: "Señora, si usted gana 500 euros al mes es que no ha cotizado lo suficiente", remarcando que la pensión "no se regala, se cotiza".

La tensión entre ambos aumenta cuando Elbar tiene que recordar al economista que era ella la que estaba hablando, retomando la palabra y contando cómo -entre otras interrupciones sarcásticas de Bernardos-, muchos empresarios se habían aprovechado de la situación de los trabajadores. La mujer replicó también que su marido, después de 45 años trabajando, se había quedado con una pensión de 900 euros, a lo que el economista insistió en que la cuantía siempre depende de lo cotizado, no de méritos o necesidad.

Una cuidadora atén una dona gran en una residència de Barcelona. | ZOWY VOETEN

Una cuidadora atén una dona gran en una residència de Barcelona. / | ZOWY VOETEN

Al tirar del hilo de las pensiones especialmente reducidas de muchas mujeres jubiladas, el marco que se halla es el mismo: el de muchas mujeres trabajando por el sostén de su propia familia (o familias) sin remuneración o, si lo había, sin reconocimiento de dicho trabajo dentro de la Seguridad Social. Cuidar sin cotizar era la tónica habitual.

Y es que el sistema premia los años cotizados, pero ese mismo sistema dejó fuera, durante décadas, a buena parte del trabajo de cuidados, remunerado o no, que sostenía a otras familias y al propio Estado del bienestar. Detrás de pensiones como la de 500 euros suele haber una misma historia: mujeres que cuidaron, limpiaron o atendieron a personas mayores en casas ajenas durante años, muchas veces sin contrato, sin alta y sin que nadie ingresara una sola cotización en su nombre. Cuando esa irregularidad se prolonga toda una vida laboral, el resultado al llegar a la jubilación es justamente el que describió la Siciliana Elbar en La Sexta Xplica: carreras de cotización de apenas 15 o 17 años, frente a los 35-40 que exige una carrera completa para acceder a una pensión digna.

Varios jubilados en Benidorm.

Varios jubilados en Benidorm. / David Revenga.

La cotización de las mujeres pensionistas, más castigada

Y es que la respuesta de Bernardos "si cobra poco es porque cotizó poco", es matemáticamente cierta dentro de las reglas del sistema contributivo español: la pensión se calcula en función de las bases de cotización y los años trabajados con cotización real. El problema es que esa fórmula no distingue por qué alguien cotizó poco. Y durante décadas, miles de trabajadoras —muchas de ellas empleadas de hogar, cuidadoras de mayores o niños, o internas— cotizaron poco no por elección, sino por las condiciones del mercado laboral en el que se vieron obligadas a trabajar.

  • Trabajaban en negro, sin alta en la Seguridad Social, a menudo porque el empleador se negaba a darlas de alta para ahorrarse cuotas.
  • Cuando sí estaban dadas de alta, lo hacían dentro del antiguo Régimen Especial de Empleados de Hogar, un sistema que durante años tuvo bases de cotización reducidas y artificialmente bajas respecto al salario real, lo que generaba pensiones menores aunque la persona trabajase a jornada completa.
  • Hasta 2012 no se inició la integración plena de este colectivo en el Régimen General, y el derecho a cobrar el paro como empleada de hogar no se reconoció hasta octubre de 2022. Antes de esas fechas, una cuidadora podía llevar una vida laboral completa sin acceso a las mismas protecciones que cualquier otro trabajador asalariado.
  • Las interrupciones por maternidad y cuidado de hijos o familiares dependientes —tareas que históricamente han asumido casi en exclusiva las mujeres— vaciaban de cotización años enteros de la vida laboral, sin que existiera entonces ningún mecanismo compensatorio.
¿Pensando en la jubilación? Descubre las últimas novedades del sistema de pensiones

¿Pensando en la jubilación? Descubre las últimas novedades del sistema de pensiones / Eva Abril

La brecha de género en las pensiones, en cifras

El caso de la jubilada que se enfrentó a Bernardos no es una anécdota aislada. Según el Barómetro de Pensiones del Instituto Santalucía, en 2025 la pensión media de jubilación de las mujeres en España se sitúa en 1.196,65 euros mensuales, frente a los 1.719,06 euros de los hombres: una diferencia del 30,4%.

El Instituto de las Mujeres calcula una brecha similar, de alrededor del 31%, comparando una pensión media masculina de 1.564,53 euros frente a 1.071,76 euros en el caso de las mujeres. Esa brecha se explica, según ese mismo informe, por trayectorias laborales más cortas y discontinuas, mayor peso del trabajo a tiempo parcial entre las mujeres y, sobre todo, por la asunción casi exclusiva de los cuidados familiares no remunerados durante gran parte del siglo pasado.

Para tratar de corregir parte de ese perjuicio, la Seguridad Social mantiene desde hace unos años un complemento por brecha de género, que en 2026 supone una media de 76,95 euros mensuales por cada hijo reconocido, claramente insuficiente para revertir pensiones de 500 euros como la del caso viral.

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