IMPUESTOS
El truco fiscal que muchos no entienden: cobrar más cada mes y pagar después en la Renta
El asesor fiscal José Ramón López explica por qué una retención baja puede ser interesante, aunque no todos los trabajadores pueden aplicarla sin riesgos

Gestha advierte de los errores más comunes al hacer la Declaración de la Renta / Europa Press
Pagar impuestos no ocurre solo cuando llega la campaña de la Renta. En realidad, muchos trabajadores van adelantando una parte del IRPF durante todo el año a través de las retenciones que aparecen en la nómina. Ese porcentaje reduce el salario neto que se cobra cada mes, pero sirve como pago a cuenta de la declaración anual. Por eso, cuando llega el momento de presentar la Renta, Hacienda compara lo que correspondía pagar con lo que ya se ha retenido y, en función del resultado, la declaración puede salir a pagar, a devolver o prácticamente a cero.
Para muchos contribuyentes, recibir una devolución se interpreta como una buena noticia, pero en realidad significa que se ha adelantado más dinero del necesario durante el año. En cambio, una declaración a pagar puede ser incómoda si no se ha previsto, pero también implica que el trabajador ha conservado más liquidez en su bolsillo durante los meses anteriores. La Agencia Tributaria dispone de un servicio oficial de cálculo de retenciones para estimar el tipo aplicable en función de los datos personales, familiares y económicos del trabajador.
Tener el dinero antes
Tanto es así que el asesor fiscal José Ramón López Martínez afirma que el hecho de que no te retengan nada no tiene por qué ser malo si sabes organizarte. Según explica, para su perfil sería incluso lo ideal pedir a la empresa una retención del 0% y asumir después el pago que corresponda en la declaración de la Renta. Su razonamiento es financiero: cuanto más dinero recibe el trabajador durante el año, más margen tiene para usarlo, invertirlo, mantenerlo en una cuenta remunerada o gestionarlo hasta que llegue el momento de rendir cuentas con Hacienda. En otras palabras, prefiere disponer del dinero antes que adelantarlo mes a mes.
Un único cobro anual
El experto lo compara con cobrar todo el sueldo anual de golpe en enero, en lugar de hacerlo en 12 o 14 pagas. Desde una óptica estrictamente financiera, tener antes el dinero permite decidir qué hacer con él. El problema es que ese planteamiento no sirve para todo el mundo. Hay trabajadores que no quieren llegar a la declaración con una cantidad elevada pendiente de pago, porque prefieren estabilidad, previsión y evitar sobresaltos. Por eso, como apunta López Martínez, muchas personas prefieren que la empresa aplique una retención correcta durante el año para que después la declaración salga cercana a cero o incluso a devolver.
La clave legal está en que la empresa no puede retener lo que quiera ni aceptar cualquier porcentaje a la baja. Las empresas están obligadas a practicar retención cuando abonan rentas sometidas a retención, entre ellas los rendimientos del trabajo, y deben comunicar al trabajador el porcentaje aplicado. Ese tipo se calcula conforme a la normativa del IRPF y tiene en cuenta, entre otros factores, el salario bruto anual previsto, las cotizaciones a la Seguridad Social, la situación familiar, el tipo de contrato y posibles circunstancias personales. El trabajador puede pedir que le suban la retención, pero no puede exigir que se la bajen por debajo del mínimo que resulte legalmente aplicable. Por eso, una retención del 0% solo será posible en determinados casos en los que el cálculo oficial lo permita.

El truco fiscal que muchos no entienden: cobrar más cada mes y pagar después en la Renta / INFORMACIÓN
IRPF
Para comprobar si la empresa está aplicando bien el IRPF, el asesor recomienda acudir al servicio de cálculo de retenciones de Hacienda. El trabajador debe introducir su sueldo bruto anual, sus datos personales y familiares y las cotizaciones a la Seguridad Social. Como referencia general, las aportaciones del trabajador pueden rondar algo más del 6% del salario bruto, aunque el porcentaje exacto depende de la situación concreta y de los conceptos incluidos en la nómina. Con esa información, la calculadora oficial ofrece una aproximación al tipo mínimo que debería aplicarse. Si el trabajador quiere, puede pedir a la empresa que le retenga más, incluso mucho más, pero no menos de ese resultado legal. Esta herramienta es especialmente útil cuando hay cambios de sueldo, hijos, contratos temporales, nuevas empresas o situaciones familiares que alteran el cálculo.
El escenario se complica cuando una persona tiene dos, tres o más empleos durante el año. Muchas empresas calculan la retención solo con los rendimientos que ellas mismas van a pagar, no con la suma total de ingresos del trabajador en todo el ejercicio. Por eso, quien empieza a mitad de año en una empresa puede ver una retención muy baja o incluso del 0%, porque esa empresa calcula el IRPF en función de lo que le pagará desde ese momento hasta diciembre. El problema aparece después, cuando Hacienda suma todos los rendimientos del trabajo de todas las empresas en la declaración anual. Si las retenciones han sido insuficientes, la Renta puede salir a pagar una cantidad importante.
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