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JUBILACIÓN

La regla del 4%: este es el dinero que puedes gastar de tus ahorros al año cuando te jubiles

Esta fórmula ayuda a calcular una retirada anual orientativa para no consumir demasiado rápido el dinero acumulado durante la vida laboral

¿Cuánto de tu ahorro debes disponer cada año durante la jubilación? Así funciona la regla del 4%

¿Pensando en la jubilación? Descubre las últimas novedades del sistema de pensiones / Eva Abril

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La jubilación marca el inicio de una etapa para la que muchas personas han ahorrado durante años. Después de décadas de trabajo, llega el momento de transformar ese esfuerzo en tranquilidad económica, tiempo libre y capacidad para mantener el estilo de vida deseado. Sin embargo, el retiro no solo exige haber acumulado dinero, sino también saber cómo utilizarlo. Tan importante como ahorrar antes de jubilarse es decidir cuánto se puede gastar cada año sin comprometer el futuro.

El gran miedo de muchos jubilados no es dejar demasiada herencia, sino quedarse sin ahorros antes de tiempo. Vivir más años de los previstos, sufrir una subida fuerte de precios, afrontar gastos sanitarios o de dependencia o tener una pensión pública insuficiente puede alterar cualquier planificación. Por eso, la desacumulación del ahorro —es decir, cómo ir retirando el dinero acumulado— se ha convertido en una de las cuestiones clave de la planificación financiera para la jubilación.

La regla del 4%

Una de las reglas más conocidas para resolver esta pregunta es la llamada regla del 4%. BBVA la explica como una fórmula sencilla: sumar todo el ahorro financiero disponible para la jubilación y retirar el 4% de ese total durante el primer año. En los años siguientes, la cantidad retirada se ajustaría según la inflación para mantener el poder adquisitivo. La entidad señala que, siguiendo esta regla, existiría una probabilidad muy alta de no agotar el dinero durante una jubilación de unos 30 años.

El ejemplo es fácil de entender. Si una persona llega a la jubilación con una cartera de ahorro, inversión y previsión de 100.000 euros, la regla del 4% indicaría que podría retirar 4.000 euros el primer año. Si al año siguiente el coste de la vida sube un 2%, la retirada pasaría a 4.080 euros, y así sucesivamente. En definitiva, no se retira cada año un 4% del saldo que quede, sino una cantidad inicial calculada sobre el patrimonio al jubilarse y actualizada después con la inflación. Esa diferencia es importante, porque la regla busca ofrecer ingresos estables y previsibles, no adaptar el gasto cada año a los altibajos exactos del mercado.

Limitaciones

Esta fórmula puede ser útil como punto de partida, pero no debe confundirse con una garantía. BBVA recuerda que la regla del 4% es una guía razonable para empezar a planificar cuánto ahorro puede necesitar una persona y cómo podría ir gastándolo, pero también advierte de sus limitaciones. La regla parte de supuestos concretos: una jubilación de 30 años, una cartera de inversión determinada, una evolución histórica de los mercados y un gasto que aumenta cada año al ritmo de la inflación. En la vida real, sin embargo, los gastos no siempre se comportan así. Hay jubilados que gastan más al principio, cuando viajan y hacen más planes, y otros que aumentan el gasto más adelante por cuidados, salud o dependencia.

Rigidez

Otro de los defectos de esta regla es que puede resultar demasiado rígida. No todas las personas tienen la misma pensión pública, el mismo patrimonio, la misma edad de jubilaciónni la misma tolerancia al riesgo. Tampoco todas las carteras están invertidas de la misma manera: no es igual depender de depósitos y cuentas remuneradas que tener una combinación de fondos, acciones, bonos, seguros o planes de pensiones. BBVA apunta que el mayor error sería seguir la regla al pie de la letra sin personalizarla. Puede servir para estimar, por ejemplo, que para retirar 8.000 euros el primer año harían falta unos 200.000 euros ahorrados, pero después conviene ajustar esa cifra a la situación personal, familiar y financiera.

La mejor estrategia es utilizar el 4% como referencia inicial, revisar el plan cada año, tener en cuenta impuestos y costes de inversión y ajustar el gasto si cambian los mercados, la inflación o la propia salud. En la jubilación, tan peligroso puede ser gastar sin control como vivir con miedo a tocar unos ahorros que precisamente se construyeron para disfrutar esa etapa.

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