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BAJAS MÉDICAS

Alfonso Muñoz, funcionario de la Seguridad Social, sobre el absentismo laboral: “No solo hablamos de números, sino de personas”

El experto recuerda que muchas bajas están respaldadas por diagnósticos médicos y reclama equilibrio entre empresas y trabajadores

Absentismo laboral: el aviso de un funcionario de la Seguridad Social sobre las bajas médicas

Aitana Solera

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El absentismo laboral se ha convertido en uno de los grandes debates económicos, sociales y políticos en España. Empresas, sindicatos, administraciones y trabajadores miran el mismo fenómeno desde perspectivas muy distintas: para unos, el aumento de las ausencias supone un problema de productividad y costes; para otros, refleja una realidad sanitaria, laboral y social que no puede despacharse con sospechas generalizadas sobre quienes están de baja. La discusión se ha intensificado en los últimos meses por el incremento de los procesos de incapacidad temporal y por las propuestas para reformar su gestión.

El problema es que bajo la palabra “absentismo” se agrupan situaciones muy diferentes. No es lo mismo una ausencia injustificada que una baja médica prescrita por un facultativo, una contingencia común, un accidente laboral, un permiso legal o una situación derivada de salud mental. Esa mezcla de conceptos complica el debate público y puede conducir a conclusiones simplistas.

Bajas médicas

En ese contexto, el funcionario de la Seguridad Social Alfonso Muñoz reclama precisión y prudencia. Muñoz ha defendido que las bajas médicas están respaldadas por un médico y responden a patologías reales, una posición que contrasta con discursos que ponen el foco en el fraude o en el supuesto uso excesivo del sistema.

El debate se reavivó después de las declaraciones de Ángel Nicolás, presidente de la patronal castellanomanchega, que vinculó determinadas bajas de jóvenes a problemas personales y utilizó la expresión “memos”, una frase que fue cuestionada incluso desde ámbitos empresariales. Muñoz recuerda que la salud mental no es una cuestión menor. La ansiedad, la depresión o el estrés crónico son enfermedades reconocidas clínicamente y cada vez tienen más presencia entre la población activa. De ahí que reclame reformas, una mayor coordinación sanitaria y mecanismos que agilicen procesos y reduzcan demoras.

Muñoz, sin embargo, plantea que cualquier reforma debe buscar un equilibrio. El sistema tiene que ser sostenible económicamente y las empresas necesitan seguridad organizativa, pero la protección de la salud de los trabajadores no puede quedar en segundo plano. “No solo hablamos de números, sino de personas”, señala el experto. También conviene aclarar cómo se pagan las bajas: en España, la incapacidad temporal tiene reglas distintas según el origen de la baja, la duración y el convenio aplicable, y muchos convenios complementan lo que abona la Seguridad Social o la empresa.

Por su parte Alberto Núñez Feijóo ha calificado el absentismo como un “cáncer” y ha defendido sentar a sindicatos y patronal para una reforma, incluso planteando cambios en los convenios que permiten que un trabajador de baja mantenga su salario íntegro. Feijóo habló de 1,2 millones de personas que no acuden cada día a trabajar y de un coste superior a 30.000 millones de euros. La respuesta de Iñaki López fue directa al resumir la consecuencia social de esa idea: “Lo que nos dice es que si nos ponemos malos tenemos dos problemas: ponernos malos y cobrar menos”.

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