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Laura Lobo, abogada: "Los niños no sufren por el divorcio, sufren por el enfrentamiento de sus padres"

La letrada desmonta uno de los argumentos más habituales para retrasar una separación y explica por qué mantener una convivencia marcada por las discusiones puede ser más perjudicial para los hijos

Una imagen de una pareja que decide iniciar los trámites de divorcio.

Una imagen de una pareja que decide iniciar los trámites de divorcio. / Cedida

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Paula Lizcano

Paula Lizcano

"No me divorcio por mis hijos, todavía son muy pequeños". Esa es una de las frases que más escucha la abogada Laura Lobo en su trabajo y sobre la que ha querido reflexionar en uno de sus últimos vídeos en redes sociales.

La letrada sostiene que muchas parejas retrasan una separación pensando que así protegen a sus hijos, cuando, según explica, el verdadero problema no es el divorcio en sí, sino el ambiente de conflicto que se vive en casa.

Hablar con los hijos de forma natural

Laura Lobo recomienda a los padres que tienen dudas que intenten conocer cómo se sienten realmente sus hijos, pero sin convertirlo en una conversación forzada.

En lugar de sentarlos para mantener una charla formal, aconseja aprovechar momentos cotidianos, como un paseo, un rato de juegos o mientras comparten un helado, para preguntarles poco a poco cómo ven a su familia y cómo se encuentran.

Según explica, si se les pregunta directamente si prefieren que sus padres sigan juntos o se separen, la mayoría responderá que quieren que permanezcan juntos, pero sin discutir.

"Los niños sufren muchísimo con las discusiones"

La abogada insiste en que los menores viven con especial intensidad los conflictos entre sus padres y que muchas veces no son capaces de comprender las razones que hay detrás de esas discusiones.

"Los niños sufren muchísimo con las discusiones", afirma, recordando que, si los padres no pueden ofrecer una convivencia tranquila dentro de la misma casa, sí pueden proporcionarles un entorno estable y sin enfrentamientos tras una separación.

"Una familia no puede funcionar si la pareja no funciona"

Para explicar su postura, Laura Lobo utiliza una comparación muy gráfica: "Eso es como construir una casa coja; al final todo se va a caer".

A su juicio, una familia difícilmente puede funcionar cuando la relación de pareja está completamente deteriorada, por lo que prolongar una situación insostenible no beneficia a los hijos.

La letrada concluye con el mensaje principal de su reflexión: "Los niños no sufren por el divorcio, sufren por el enfrentamiento de sus padres". Además, advierte de que esperar a que los hijos crezcan antes de separarse no suele solucionar el problema, sino que, en muchos casos, hace que el conflicto se prolongue y termine siendo aún mayor para toda la familia.

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