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JUBILACIÓN

Jubilarse con 61 años es posible: el requisito clave si has cotizado 33 años

La jubilación anticipada involuntaria permite adelantar el retiro hasta cuatro años cuando se cumple esta circunstancia

Jubilarse con 61 años es posible: el requisito clave si has cotizado 33 años

La incorporación laboral más tardía de jóvenes elevará su jubilación a los 71 años en 2065 / Europa Press

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La edad de jubilación es una de las grandes preocupaciones de quienes se acercan al final de su vida laboral. En España, retirarse a los 65 años ya no depende solo de cumplir esa edad, sino también de los años cotizados. El calendario legal ha ido retrasando progresivamente la edad ordinaria, de manera que cada ejercicio cambia el umbral que permite acceder al 100% de la pensión sin penalizaciones.

En 2026, la edad ordinaria de jubilación está fijada en 65 años para quienes acrediten al menos 38 años y 3 meses cotizados, mientras que quienes no alcancen ese periodo deberán esperar hasta los 66 años y 10 meses. Esta diferencia también afecta a la jubilación anticipada, porque no todos los trabajadores pueden retirarse antes en las mismas condiciones ni con la misma penalización. La Seguridad Social distingue entre adelantar la jubilación por voluntad propia y hacerlo después de perder el empleo por una causa ajena al trabajador.

Jubilación anticipada

La jubilación anticipada voluntaria permite retirarse hasta dos años antes de la edad ordinaria. Eso significa que, en 2026, quienes podrían jubilarse ordinariamente a los 65 años podrían anticipar el retiro a los 63, mientras que quienes tienen una edad ordinaria de 66 años y 10 meses podrían hacerlo a partir de los 64 años y 10 meses. Sin embargo, existe otra vía menos conocida que permite llegar antes: la jubilación anticipada involuntaria, regulada en el artículo 207 de la Ley General de la Seguridad Social.

Retiro a los 61 años

Esta modalidad está pensada para quienes pierden su empleo por causas que no dependen de su voluntad y tienen difícil reincorporarse al mercado laboral a edades avanzadas. La norma permite adelantar la jubilación hasta cuatro años respecto a la edad ordinaria que corresponda en cada caso. Por eso, si a un trabajador le correspondería jubilarse a los 65 años, podría acceder a la pensión desde los 61. Pero no basta con tener esa edad: la Seguridad Social exige acreditar al menos 33 años de cotización efectiva y estar inscrito como demandante de empleo durante un mínimo de seis meses inmediatamente anteriores a la solicitud de la jubilación.

Requisito

El requisito decisivo no es solo la edad ni los años cotizados, sino la causa por la que terminó el contrato. Como recuerda el abogado laboralista Ignacio de la Calzada, la clave está en que el cese se haya producido por un despido objetivo o por alguna de las situaciones legalmente admitidas, no por una baja voluntaria ni por un despido disciplinario ordinario. La LGSS incluye, entre otras causas, el despido colectivo por motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción; el despido objetivo del artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores; la extinción por resolución judicial en concurso de acreedores; la muerte, jubilación o incapacidad permanente del empresario individual; la fuerza mayor constatada por la autoridad laboral; determinados supuestos de movilidad geográfica o modificación sustancial de condiciones; y la extinción del contrato por ser víctima de violencia de género o violencia sexual.

Eso significa que no cualquier persona con 61 años y 33 años cotizados puede jubilarse automáticamente. Si el trabajador deja su empleo por decisión propia, no podrá acogerse a esta vía. Si el despido es disciplinario y no encaja en las causas previstas, tampoco. La jubilación anticipada involuntaria está reservada a quienes han salido del mercado laboral por una causa legalmente tasada y han permanecido inscritos en el paro durante el tiempo exigido. Por eso resulta fundamental conservar la carta de despido, la documentación del ERE, la resolución judicial o cualquier documento que acredite el motivo del cese, además de revisar la vida laboral antes de presentar la solicitud.

La ventaja de esta modalidad es que permite retirarse antes en situaciones especialmente difíciles, pero no sale gratis. La pensión se reduce mediante coeficientes reductores que se aplican en función de los meses de adelanto y de los años cotizados. En 2026, las penalizaciones por jubilación anticipada pueden moverse entre el 0,50% y el 30%, dependiendo del caso concreto, y esa reducción tiene carácter permanente sobre la pensión. Por eso, antes de pedirla, conviene hacer números en el simulador de Tu Seguridad Social, comprobar si se cumplen todos los requisitos y valorar si compensa esperar unos meses más.

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