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El exherculano Baroja vuelve a jugar al filo de los 50 años

El defensa vasco regresa al fútbol para ascender al Alicante City, de Regional, que coordina David de la Hera - Es el «abuelo» del balompié alicantino y compite contra chicos a los que les saca 30 años

Baroja, ayer, en el vestuario del Arena tras el entrenamiento.

Baroja, ayer, en el vestuario del Arena tras el entrenamiento. héctor fuentes

Desde la grada y entre una multitud de piernas y gritos, a José Luis Baroja (Vitoria, 1970) no se le adivina la edad. Pasa desapercibido entre los otros 21 futbolistas que han decidido romper a sudar en la mañana del Día del Padre. Hasta que le llega el balón a sus pies. Entonces sí que se le intuye recorrido en el fútbol de caché, pero nunca que ese defensa que desplaza el balón con criterio y mimo está bordeando los 50 años. Quizás tampoco lo sepan sus compañeros.

Baroja, con más de 300 partidos en el fútbol de élite de los 90, ha vuelto este año a vestirse de corto tras diez años retirado. Entonces ya fue un futbolista veterano, que estiró una buena carrera (Recreativo de Huelva, Rayo Vallecano, Albacete o Hércules) en clubes de la Tercera División alicantina como el Novelda, el Benidorm o el Jove. Tras su adiós al fútbol en activo en 2009 siguió ligado de una u otra manera al mundo del balón, pero una llamada de un amigo hace unos meses le ha devuelto el hambre.

«Le contesté que quería ver cómo me encontraba porque estaba acostumbrado al ritmo de los Veteranos del Hércules y ahora tenía que correr con chavales de 20 años, pero me vi bien y aquí sigo», cuenta Baroja, que revive una tercera juventud en el Alicante City. El club, coordinado por el también exfutbolista David de la Hera y con sede en el Arena, lucha por ascender a Primera Regional y tiene un acuerdo con la academia británica Soccer Smart, que importa jugadores extranjeros al equipo.

«La mayoría de ellos no saben que yo he jugado en Primera, el que se entera me dice que es su ilusión y yo intento ayudarles», explica el vitoriano. El estado físico de Baroja es brillante, aunque asegura no tener secretos: «Me cuido, pero no soy ningún obseso con la comida ni nada por el estilo, será la genética». «A veces me da rabia que los chicos [a los que saca 30 años] no se lo tomen en serio, pero la exigencia se la pone cada uno. Yo jugué en 2ªB mientras hacía la mili en Melilla y los días que perdía jugando me los quitaban de las vacaciones», revela el exfutbolista, que defendió al Hércules entre 1998 y 2002.

Ahora ya no tiene que marcar a Raúl González, ni a Pizzi (el delantero que más le hizo trabajar), pero su compromiso sigue siendo el mismo. «Ahora veo el fútbol más fácil porque he pasado por esas situaciones muchas veces y aunque no siempre el cuerpo responda como quiero lo suplo con otras cosas», relata un Baroja que ya lleva dos goles en este curso.

«Quiero continuar el año que viene, tengo ganas de seguir disfrutando y ojalá me respeten las lesiones», se sincera Baroja, un cadete al borde de los 50 años que está haciendo historia en el fútbol alicantino.

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