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La contracrónica

El Rico Pérez dicta misericordia

La afición recibe sin ira a la plantilla tras la convulsa semana y solo una larga posesión del Olot provoca tímidos pitos

El debutante Abde, de 17 años, pugna con Mas y Baró, ayer en el Rico Pérez.

El debutante Abde, de 17 años, pugna con Mas y Baró, ayer en el Rico Pérez. alex domínguez

Los futbolistas salieron al césped y el pulgar del Rico Pérez señaló hacia arriba. No habría leña del árbol caído. La abrupta y atropellada semana del Hércules provocó condescendencia y no ira en una afición que va camino de la beatificación.

La cita tenía todos los ingredientes para que el estadio volara en mil pedazos, pero entre la inofensividad de un Olot tan canónico como romo y el orgullo torero de los jugadores blanquiazules el patíbulo se quedó en sala de estar. No hubo crimen, pero la víctima sigue con respirador artificial.

El Hércules, azotado la pasada semana por La Nucía y herido por él mismo con peleas internas, salió tímido al terreno de juego, casi pidiendo permiso a un Olot de trato dócil con el balón. Las largas posesiones de los catalanes provocaron los primeros pitos de un Rico Pérez misericordioso, consciente de que el club se tambalea, de que cualquier portazo es un huracán. Fueron unos silbidos tímidos, de regañina de padre a hijo.

Con el paso de los minutos el Hércules comenzó a encontrar respuestas a tanta incertidumbre. El debutante Teo Quintero se fue habituando al puesto de central tras más de cuatro meses como mero acompañante. El chico, al que nadie le había dado una oportunidad hasta el momento, mostró concentración, pecados veniales y una más que aseada salida de balón. Merece más oportunidades aunque sea zurdo como Íñiguez, su compañero de baile en el eje de una defensa que ayer volvió a recuperar la imbatibilidad.

Asumido que la tarde no iba a ser un disparadero, los blanquiazules descargaron lastre e intentaron estirarse. Se premió el propósito de enmienda, pero la resurrección no es cosa de siete días. Al menos por estas latitudes.

Benja, al que no se le discute esfuerzo, sigue enemistado con el gol. También con la suerte. En la primera parte una carambola situó al balón y a Benja por delante del portero del Olot, solos el ariete y el esférico, pero ninguno de los dos se entendió y el arquero catalán lo atrapó como un felino. Poco después el propio Benja robaría la pelota a base de fe y se labraría un contragolpe eterno. Se le hizo bola la jugada y no pudo ni siquiera disparar.

Falcón, el sostén más fiable de este Hércules lleno de remiendos, volvió a aparecer. A la hora de partido voló y el Rico Pérez estalló. Fue el aplauso más sincero, el de agradecimiento al portero que más veces ha defendido la camiseta del club.

Contra todo pronóstico la pitada más sonora del día no fue para Portillo (al que nadie mencionó), ni para el técnico Jesús Muñoz (que seguirá una semana más en el cargo), sino para el rival Xumetra al ser sustituido, que poco o nada había hecho durante la tarde para merecer la antipatía. Sólo haber jugado en el eterno rival, que no es poco.

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Hércules - Olot: Las imágenes del partido

Con todo, el equipo mejoró en la segunda parte y pudo incluso ganar si Carlos Martínez hubiese acertado a empujar una volea en el tiempo de descuento. Esa buena voluntad del Hércules, que murió en área rival, sirvió para mitigar bronca alguna del estadio a pesar de que el equipo atraviesa la peor crisis deportiva de su historia.

Una de las notas más positivas del encuentro fue el debut del marroquí Abde, de 17 años, todavía en edad juvenil, que sustituyó al indultado Moha Traoré. Abde, que compite habitualmente con el filial, se convirtió ayer en el primer futbolista del siglo XXI en debutar con el Hércules en partido oficial. En apenas diez minutos tuvo dos disparos e incluso dejó un regate con aroma callejero. Muñoz contará con él en los próximos partidos.

A vueltas con la seguridad

La peña El Chepa trató de acceder con una pancarta al estadio que rezaba «Respetad el escudo», sin embargo, no se le permitió la entrada. El club aclaró que la decisión se debía a que no se había avisado con 48 horas de antelación, como dicta la norma. La Policía expulsó del estadio a uno de los jóvenes que portaba la pancarta por mal comportamiento. La peña asegura que el chico pidió explicaciones porque la Policía le notificó que tenía una propuesta de sanción de 3.001 euros por tratar de acceder con la citada pancarta. La peña ya ha comunicado al Hércules que entrará con ella al próximo partido, que será ante el Badalona el próximo sábado 14 de diciembre.

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