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El Hércules tampoco halla consuelo en la Copa

Mejoría insuficiente del equipo de Mir, que cae a las primeras de cambio en el torneo del KO por un córner mal defendido en el 29' - Los blanquiazules desperdician hasta cinco ocasiones claras

Moha Traoré, de nuevo el más destacado del Hércules, intenta quitarse de encima al goleador Diego Jiménez.

Moha Traoré, de nuevo el más destacado del Hércules, intenta quitarse de encima al goleador Diego Jiménez. alex domínguez

Ni de copas se lleva el Hércules una alegría. El equipo blanquiazul se ha convertido en una máquina de perder de lo más fiable. Da igual que las sensaciones sean buenas o malas, el resultado casi siempre es negativo. Anoche, jugando en familia (1.700 espectadores) y sin presión (ya que las urgencias son cosa de la Liga), el conjunto de Vicente Mir trató mejor el balón, fue dueño de la posesión y generó ocasiones suficientes para ganar. De hecho mereció hacerlo, pero sufrió una nueva derrota, esta vez por un córner mal defendido en el minuto 29. Dice el Hércules adiós a la Copa con algo de dignidad, pero la dinámica negativa no tiene fin y se espera con ansiedad y expectación a los fichajes que llegarán en enero. Solo con savia nueva y energías renovadas se podrá aspirar a una permanencia que ahora parece harto complicada.

El Hércules presentó un once inicial competitivo ya que quería darse una alegría y de paso alimentar la ilusión de cruzarse más adelante con un rival de Primera. Mir no echó mano de la cantera en ninguna posición (el Recre sí lo hizo) y ni siquiera rotó al portero, por lo que Rubén Ualoloca se quedó sin debutar. El trivote (Fran Miranda, Yeray y Diego Benito) permitió llevar el peso del partido y la posesión y en la primera parte todas las llegadas de peligro fueron del Hércules, salvo el saque de esquina que supuso el 0-1. Borja y Jona probaron al meta Lázaro en dos ataques bien ejecutados y el primero de los dos disparos a puerta del Recre en todo el partido fue el preámbulo del 0-1. Quiles obligó a Falcón a volar hasta el palo para desbaratar su zurzado desde la frontal y el saque de esquina posterior fue pésimamente defendido por el Hércules. Diego Jiménez remató solo en posición centrada en el borde del área pequeña y batió a Falcón sin apenas esfuerzo.

A diferencia de lo que suele ocurrir en la Liga, esta vez el equipo alicantino no se descompuso ni se vino abajo. De hecho fue jaleado por los escasos 1.700 aficionados que decidieron pasar frío en la grada y se lanzó a por el empate con el mismo plan inicial. En el 34', Borja lo intentó con un disparo potente muy lejano que obligó a Lázaro a lucirse y en el 42' un derechazo de Yeray se marchó cruzado por poco tras pasearse por el área pequeña.

El guion del encuentro no cambió en la reanudación y en el segundo acto el Hércules generó las ocasiones más claras, pero mostró una falta de pegada preocupante. En el 46' Moha trató de imprimir fuerza al balón servido en parábola por Jona, pero Lázaro desvió sin demasiados apuros el cabezazo del mayor de los Traoré. El extremo volvió a disponer de otra ocasión clarísima en el 68', esta vez en un saque de esquina servido por Diego Benito que Moha remató de manera defectuosa cuando estaba en posición inmejorable para marcar. Algo parecido le sucedió poco después al tinerfeño Yeray, que cabeceó picado a las manos del portero un gran balón servido por el extremo nacido en Barcelona pero de origen maliense.

El Hércules estaba volcado pero echaba de menos la presencia de dos puntas y Mir no se decidió a romper el trivote hasta el minuto 77. Sentó a Benito, con molestias, y juntó a Alejandro Alfaro y Carlos Martínez arriba. Tampoco funcionó. El punta de Mataró tuvo la última ocasión en el 90', también de cabeza, pero Lázaro voló al palo para desbratarla. La tardía entrada del extremo Abde (en el 82') tampoco tuvo el efecto deseado ya que el juvenil apenas entró en contacto con el balón.

A diferencia de lo sucedido ante el Badalona, el Hércules murió en el área rival, con Falcón rematando un córner, pero la suerte no estuvo tampoco ayer de cara. La Copa ya es historia y no queda más remedio que poner los cinco sentidos en la Liga. Los blanquiazules despiden 2019 el domingo en un trascendental duelo a domicilio ante el Nàstic de Tarragona, que ocupa la plaza de promoción de permanencia con cuatro puntos más. Ahí es nada. Átense los machos.

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