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Ramírez borra la huella de Portillo

Tras mostrar la puerta de salida a Fran Miranda y Carlos Martínez, el empresario cierra la cesión de Borja al Ibiza - La directiva escuchará ofertas en firme por Jona, por el que se ha interesado el UCAM - Se avanza en la cesión de Olmedo

Borja Martínez abandona las instalaciones del Hércules con sus pertenencias en dos bolsas camino de su coche, ayer.

Borja Martínez abandona las instalaciones del Hércules con sus pertenencias en dos bolsas camino de su coche, ayer.

Destruir en vez de apuntalar. Hacer desaparecer en lugar de rescatar. Existían variables menos perniciosas, más productivas, pero ha dado igual. La máxima impuesta es la de eliminar toda traza de «portillismo» y Juan Carlos Ramírez se ha puesto manos a la obra sin medir las consecuencias. Dejando en evidencia, puestos a dinamitar, la credibilidad de su entrenador, Vicente Mir, obligado a comerse las palabras que articuló en su primera comparecencia pública: «No habrá una revolución, a lo sumo uno o dos fichajes, ni siquiera si perdemos tres partidos seguidos porque creo en estos jugadores».

En menos de un mes y medio, el discurso del preparador ha quedado reducido a remedo pueril. De momento son cinco los refuerzos. Pero habrá más. Un mediocentro defensivo... y lo que surja, preferiblente por la banda. Para materializarlo, el accionista, con el beneplácito de su socio Enrique Ortiz, ya ha dado seis bajas. La última, la de Rulo, ayer por la mañana.

Pero esa se podía justificar. El futbolista apenas ha contado (y eso que el técnico actual ha llegado a incluirlo en un once titular en calidad de extremo) y, para su desgracia, está lesionado en la semana en la que Nani, el único lateral zurdo que le queda al Hércules, no podrá jugar el derbi por sanción. Las otras, expendidas con sumo gusto, han sido para Fran Miranda, Carlos Martínez, Alejandro Alfaro y Alvarado.

Aunque no serán las únicas. Borja Martínez pondrá rumbo a Ibiza esta semana. Lo hará en préstamo durante el medio curso que resta y todo el siguiente y, para evitar una posible reticencia balear, se le facilita al cuadro insular una opción de compra ventajosa cuando expire la cesión.

Observar la lista de cabezas sesgadas es ver de manera cristalina la aniquilación del legado del último director deportivo con cargo que ha figurado oficialmente en la nómina de asalariados blanquiazules. Solo faltan Íñiguez y Jona por salir para completar las banderas de Portillo en el vestuario. El central, visto lo que se ha tardado en dar con Perone, tiene bastantes papeletas de continuar a pesar de que asumir su contrato no entra en la política implementada por Ramírez en este mercado infernal.

El delantero lo tiene más difícil. El nueve herculano ha dejado claro que su prioridad no es irse, aunque si algo ha demostrado la ventana invernal es que eso no es garantía de nada. Ramírez y su comisión deportiva están abiertos a oír requerimientos por él, pero, de momento, únicamente el UCAM ha mostrado un tímido interés por la situación del futbolista español con pasaporte hondureño.

Borja, que abandonó cabizbajo el Rico Pérez cargando sus pertenencias en dos bolsas negras tras informarle del acuerdo con el Ibiza -pendiente de firma-, siente que le han forzado a irse a todos los niveles, desde el míster a la comisión, a pesar de haber sido titular 18 jornas y marcado tres goles.

Se da la paradoja de que ahora hay un lateral zurdo y tres diestros, pero que nadie sufra. Alfonso es candidato a liberar su ficha si es necesario y Olmedo, en compañía de su agente ayer en el estadio, contempla una cesión para no malgastar su vida en un banquillo.

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