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¿Tiene usted 50 millones?

Ortiz despacha a los curiosos al pedir más de 30 millones de euros (más los 15 de deuda) a los interesados por el Hércules

¿Tiene usted 50 millones?

¿Tiene usted 50 millones?

Evasión y victoria. Con el paso de las semanas el entorno futbolístico constata que el anuncio de venta del Hércules que hizo Enrique Ortiz por boca de Quique Hernández el pasado mes de febrero fue una maniobra de hechicero, otra, para que el pueblo cambiara la dirección de su mirada, enturbiada hasta cotas insospechadas por el descalabro deportivo.

Con el Hércules en el mercado han sido muchos curiosos los que han descolgado el teléfono para interesarse por la situación de un club corneado con muchas trayectorias, habituado a debatirse entre la vida y la muerte en la enfermería de una plaza, el Rico Pérez, que ya no es ni siquiera suya. Todos esos interesados, de mayor o menor solvencia, han sido despachados por Ortiz con la misma pregunta velada. ¿Tiene usted 50 millones? El máximo accionista del Hércules, que cumplió el pasado mes de noviembre 20 años al frente de la entidad, no tiene intención de vender.

Ortiz no negocia por menos de 30 millones de euros, una cantidad a la que hay que sumarle impepinablemente otros 15 de deudas varias. Todo ello, a falta de las sorpresas que guarden los cajones del Rico Pérez. ¡Ay, si esas paredes hablaran!

Espantados todos aquellos seducidos por hacerse con el accionariado del Hércules, Ortiz, salvo la llegada de un ofertón tan irrechazable como improbable, ahora abre otra vía, quizás fue la única que quiso habilitar cuando puso el club en venta, la de encontrar un aliado, un socio ante la más que probable salida de Juan Carlos Ramírez a final de temporada.

El máximo accionista del Hércules tiene el retrato robot hecho y ya ha movido hilos. El nuevo socio debe salir del empresariado alicantino, que sea solvente y que sepa la importancia del Hércules. A buenas horas. El plan que traza Ortiz es que ese nuevo socio entre en el accionariado pero nunca, al menos en los próximos meses, adquiera el 51% dichoso. Eso sí, debería asumir el coste de la temporada, o sea, de la plantilla, que confeccionaría sin inferencias. Una promesa ya formulada en tiempos pasados que terminó rota.

Sea como fuere, Ortiz está examinando con recelo el ADN de todos los interesados en meterse en el Hércules. Quienes llaman a la puerta de Romeu Zarandieta exigen confidencialidad y muchos de ellos se desarman cuando el club les exige un aval para demostrar su capacidad económica.

En el haber de Ortiz, al menos, el hecho de no entregar las llaves a un cualquiera. Aunque su desorbitada petición por un club ruinoso (con el único valor del sentimiento intangible, que, eso sí, es incalculable) frena el ímpetu de todo de tipo de empresarios, malos y buenos.

El principal obstáculo con el que chocan propios y extraños es la deuda con el fisco, que con el paso del tiempo aumenta su dimensión, que hace algo más de un año ya rebasaba los cuatro millones de euros. Nadie quiere asumir la deuda de otro y Ortiz deberá hacer frente más pronto que tarde a esa cantidad con la Agencia Tributaria, que ya está vencida. No como la de los acreedores, otro problema que no tardará en llegar.

Sin embargo, esa cuestión es un hándicap menor porque siempre se puede renegociar la deuda privada. La postura de Hacienda, sin embargo, es mucho más estricta y ya rechazó hace dos veranos la oferta que diseñó el club alicantino de aportar dos millones de inmediato y los otros dos, de forma progresiva.

Por el momento, el club fía todo su futuro a lo que pase en las próximas 11 jornadas. Aun así y pese a declaraciones palmarias de terceros, Ortiz asegura en privado que el club no morirá ni bajando a Tercera. Mejor no comprobarlo.

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