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La desesperación de Fontcalent

Mediados de abril es el nuevo plazo fijado para completar una remodelación prevista inicialmente para el mes de octubreLos propietarios del Hércules prometieron reabrir la instalación en el inicio del curso, pero siguen demorando la inversión

Panorámica del estado actual que presenta la instalación deportiva de Fontcalent.

Panorámica del estado actual que presenta la instalación deportiva de Fontcalent. INFORMACIÓN

El Rico Pérez tendrá que resistir... y el proyecto, también. La posibilidad de poner a disposición de Manolo Díaz el campo de entrenamiento de Fontcalent se disipa con el paso de los meses. La promesa de remodelación incluida en las condiciones de contratación que suscribió Carmelo del Pozo languidece. Los propietarios continúan dilatando la reforma, cuya culminación se aplaza ahora a mediados de abril, en el mejor de los pronósticos, ese que rara vez se cumple.

La palabra dada por los dueños durante el verano al responsable de la parcela deportiva aseguraba que el equipo podría hacer uso de la instalación en octubre. No se cumplió a pesar de que ambos socios comprendieron en julio la necesidad de disponer de un recinto de esas características para preparar fuera del estadio los partidos de liga. Se llegó a la conclusión de que sería fundamental poder reducir al mínimo la explotación del Rico Pérez en la época del año en la que el césped del terreno de juego sufre más y en la que se acostumbran a ejecutar las resiembras.

Además, sin una alternativa al recinto en el que el Hércules ejerce como local, tocaría trabajar casi a diario en una instalación municipal multiusos... con lo que eso implica. Descartado el alquiler periódico de otros campos de fútbol en los aledaños de la capital para ahorrarse el gasto, la alternativa a Fontcalent se redujo a la pista de atletismo, cuya explotación está abierta a toda la ciudad.

La denuncia del robo del grupo electrógeno y de otros materiales llevó a la entidad a instalar cámaras de seguridad en el perímetro para monitorizar las obras de Fontcalent, ralentizadas entrado el otoño y suspendidas a mediados de diciembre coincidiendo con las fiestas navideñas. La tercera ola de contagios masivos en el repunte de la pandemia alargó el letargo total de la reforma.

Imagen actual de las instalaciones de Fontcalent. INFORMACIÓN

Las consecuencias

El dinero que se han ahorrado los dos empresarios lo ha «pagado» el Hércules en forma de lesiones musculares, algo que no contribuyó a paliar el sistema de trabajo de David Cubillo, que se cobró sus primeras víctimas ya en la pretemporada, cuando la promesa de un campo de entrenamiento cobraba forma de espejismo viendo el ritmo lento al que avanzaban las obras.

Con la última de Jon Erice (hecha pública sin querer) son 16 las dolencias musculares que acumula el equipo desde el comienzo del presente ejercicio, del que se llevan disputadas 15 jornadas. Ni siquiera el primer día, en el estreno de la competición, ha estado disponible la plantilla al completo. Ni una sola vez en cinco meses, y buena parte de la responsabilidad hay que atribuírsela a la superficie irregular y extremadamente rígida en la que ha tenido que trabajar casi cada día, todas las semanas, un Hércules aspirante al ascenso.

La ausencia de ingresos por taquilla, la falta de patrocinadores no ligados a la propiedad, lo simbólico del precio de los «abonos» y la recaudación insuficiente derivada de la explotación de los derechos de imagen y retransmisión obliga a Enrique Ortiz y Juan Carlos Ramírez a correr con el gasto de la obra en primera persona, algo que llevan aplazando, por unos motivos u otros, desde agosto. Cuando culmine el remozado del recinto, abandonado a su suerte en 2017, el coste anual del mantenimiento de las instalaciones rondará los 70.000 euros.

Cuidado del césped y trabajos de mantenimiento de la superficie de entrenamiento. INFORMACIÓN

Más de 15 años de pesadilla

La partida abarca el cuidado del césped, el gasto de agua, luz y la factura de limpieza de unas dependencias que nunca han dejado de ser provisiones a pesar de llevar ligadas al equipo y a la familia Ortiz más de 15 años. Litigios con asociaciones ecologistas, incumplimientos legales, ausencia de permiso de uso en la primera época, sin agua caliente en las duchas, barracones prefabricados... La historia de Fontcalent es el reflejo de una manera de entender la gestión. De momento, la plantilla seguirá trabajando a diario en el José Rico Pérez... hasta que la hierba aguante.

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