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Díaz, dos meses en la montaña rusa

Sesenta días después del estreno en Orihuela, el técnico vive sensaciones encontradas en el Hércules: de la ilusión tras ganar al Ibiza al mazazo de las cuatro derrotas seguidas y «el clavo ardiendo» del último triunfo para aspirar a la Liga Pro

El entrenador del Hércules, Manolo Díaz, el pasado sábado en el Rico Pérez ante el Badalona.

El entrenador del Hércules, Manolo Díaz, el pasado sábado en el Rico Pérez ante el Badalona.

Dos meses pueden ser una eternidad. Y en el Hércules aún más. El entrenador Manolo Díaz cumplió ayer 60 días en el club blanquiazul desde su estreno en el banquillo en Orihuela (1-1) el pasado 14 de febrero y ya ha vivido situaciones y sensaciones encontradas y cambiantes, tan propias de este club. En sólo ocho semanas, el técnico madrileño ha pasado de la ilusión tras la victoria ante el líder Ibiza en su segundo partido al mazazo que supusieron las cuatro derrotas siguientes y consecutivas para agarrarse ahora al «clavo ardiendo» del triunfo del pasado sábado ante el Badalona (1-0) que tiene que hacer bueno este domingo (19.30) en la difícil visita al líder Cornellà para seguir aspirando a la Liga Pro y evitar el descenso a la cuarta categoría del fútbol español.

Más bien hermético y reservado por carácter, Manolo Díaz ha sabido mantener la calma en los peores momentos en los que la tormenta y la amenaza del descenso arreciaban fuerte («Aquí nadie baja los brazos», recalcaba), pero sus números son decepcionantes: dos victorias por la mínima en casa (Ibiza y Cornellà), un empate en Los Arcos y cuatro derrotas (en sus salidas a Lleida, La Nucía y Villarreal y en casa ante el Atlético Levante). Bajo su dirección, el equipo ha competido siempre (salvo en La Nucía, donde ofreció su peor versión aunque bien pudo puntuar), pero no gobierna los partidos por su falta de contundencia en las áreas: sigue malogrando oportunidades muy claras y ha cometido errores defensivos impropios de un equipo aspirante al ascenso. En el plano táctico, el grupo mejoró en la presión al rival, aunque le cuesta mantener ese nivel a lo largo de los encuentros, y su apuesta más destacada se vio el pasado sábado con una línea de tres delanteros integrada por un debutante en el Rico Pérez, el uruguayo Pastorini, y dos actores teóricamente secundarios: los jóvenes Abde y Manu Garrido.

Díaz fue presentado el 10 de febrero como solución de emergencia tras la crisis abierta por el director deportivo Carmelo del Pozo con la destitución del entrenador David Cubillo y el relevo fallido de su segundo, Alejandro Esteve. Cuatro días después debutaba en Orihuela con un empate que supo a poco, pero fue un mal menor porque el equipo jugó casi toda la segunda parte con uno menos por la torpe expulsión de Erice. Su mejor momento llegó la semana siguiente con la victoria en el Rico Pérez ante el líder Ibiza (1-0) en un notable partido del equipo por intención y mentalidad ganadora desde el comienzo, con la presión muy arriba y muchos minutos de juego en el campo del rival.

Manolo Díaz al fondo en su primer partido con el Hércules en Orihuela el 14 de febrero (1-1). | TONY SEVILLA

Pero la montaña rusa del Hércules, con Díaz a bordo, comenzó a bajar en picado la semana siguiente. Y no sólo por la merecida derrota en la visita al Villarreal B (2-1) en dos nuevos despistes defensivos (como en el gol del Orihuela), sino también por el grave percance en el arranque de la segunda parte del Toro Acuña, que se rompió la rodilla y el peroné en su tercera lesión seria de la temporada, dejó al equipo en «shock» ese partido, le desalojó de la tercera plaza y marcó una inercia negativa para todo el mes siguiente.

Con el Hércules fuera ya de los tres primeros puestos de acceso a la Liga Pro, las cosas fueron a peor la jornada siguiente con la derrota en casa (0-1) ante el Atlético Levante en la penúltima cita de la primera fase que le dejó sin ninguna opción matemática de luchar por el retorno al fútbol profesional y le condenó a las galeras de la pelea contra la cuarta división. El equipo, muy mermado por las lesiones, estuvo espeso y volvió a fallar las pocas ocasiones que creó.

La línea descendente se acentuó aún más en el cierre de la primera fase en La Nucía (2-1), en el peor partido de la «era Díaz» en el Hércules, con dos errores groseros del central Teo en los dos goles locales y una preocupante sensación de derrota permanente e irreversible. La suerte tampoco acompañó al equipo en esta dura fase de la competición y vio cómo en La Nucía se anuló un gol aparentemente legal a Abde con 1-1 y una semana antes a Manu Garrido para el empate ante el filial granota.

La pésima deriva del equipo obligó a Del Pozo el día siguiente, 16 de marzo, a llamar a capítulo a la plantilla y advertir con despidos en el vestuario si faltaba compromiso, al tiempo que reforzaba a un alicaído Díaz: «El entrenador va a terminar la temporada aunque pierda los ocho partidos de la segunda fase».

El rapapolvo no tuvo consecuencias en los resultados porque el equipo perdió en Lleida (1-0) en el primer partido de la segunda fase, con varias oportunidades de nuevo desaprovechadas, pero sí mejoró la actitud. Sin margen ya de error, la montaña rusa de Díaz remontó el pasado sábado ante el Badalona y este domingo (19.30) necesita una victoria en la difícil visita al líder Cornellà para evitar un nuevo altibajo que podría ser definitivo y de siniestro total.

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