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Ortiz busca a su séptimo socio tras más de 20 años de gestión en el Hércules

El máximo accionista del club blanquiazul espera la entrada de nuevos inversores para compensar la marcha de Ramírez la próxima campaña. Desde 1999 se ha rodeado de Botella, Roig, Huerga, Palacio y Pina, además del empresario vasco

Valentín Botella, Paco Roig, Juanjo Huerga, Perfecto Palacio, Quique Pina y Juan Carlos Ramírez.

Valentín Botella, Paco Roig, Juanjo Huerga, Perfecto Palacio, Quique Pina y Juan Carlos Ramírez.

Enrique Ortiz, máximo accionista del Hércules, busca al que será su séptimo socio en sus 22 años de gestión del club blanquiazul. El empresario alicantino seguirá contando con Juan Carlos Ramírez hasta final de temporada, que aportará las cantidades pactadas hasta junio y luego se marchará, tal y como acordó con Ortiz tras resolver una pequeña crisis motivada por los malos resultados deportivos en la que amagó con dejar de aportar dinero al club. Solventados los problemas, el empresario buscará nuevos inversores con los que poder compartir la gestión del Hércules y aliviar su bolsillo a partir de la próxima temporada. Serán sus séptimos compañeros de viaje desde su entrada en noviembre de 1999.

Atrás quedan seis aliados del constructor con los no siempre ha terminado de la mejor manera posible. Es la historia de una polémica gestión y de un modelo de club que hoy está en entredicho.

El primer socio que tuvo el máximo accionista fue Valentín Botella. El constructor oriolano, que todavía sigue formando parte del consejo del Hércules, entró en verano de 2003. Comenzó como consejero y posteriormente ejerció el cargo de presidente, nombrando a Subirats como director deportivo. Fue una buena etapa su presidencia durante ocho años en los que el equipo ascendió a Primera y Segunda División. Su cargo en el Hércules lo compaginó con la Federación Española y actualmente tiene un 7 por ciento de las acciones de la entidad.

En 2005, con Botella ostentando el cargo de presidente y el equipo en Segunda División, Ortiz se alió con Paco Roig, expresidente del Valencia, que compró la mitad de las acciones del propietario del Hércules. Fue una época turbulenta en la entidad blanquiazul y por fortuna no duró mucho. Mas adelante entró su hijo, Alfonso Roig, que llegó a ser vicepresidente del Hércules. Las críticas a la familia Roig fueron aumentando con el paso de los días. Tras varios conflictos en el área deportiva, rompieron relaciones con el entonces director deportivo Juanjo Rodri y poco después se apartaron del consejo hasta que llegaron a desvincularse por completo vendiendo sus acciones a Ortiz.

El siguiente paso del máximo accionista fue aliarse con los empresarios Juanjo Huerga y José Manuel Viejo. Se hicieron con un 10 por ciento del club y Huerga acabó siendo vicepresidente. Tampoco duró mucho esa etapa. Durante ese tiempo también entró Perfecto Palacio, ahora accionista del Interciy, y Miguel Quintanilla. Todos se marcharon en 2011 cuando Ortiz nombró a Carlos Parodi consejero delegado. Fueron semanas de mucha tensión en el Hércules y no se veía la salida pese a ser un proyecto que pudo llegar muy lejos. Todo saltó por los aires y también se marchó Sergio Fernández al final de la temporada cuando volvió Javier Portillo.

La llegada de Pitarch en 2012 no ayudó a calmar las aguas. En este caso, el expresidente del Hércules no llegó para aportar dinero, sino para ocupar un cargo ejecutivo. La experiencia fue de nuevo para olvidar.

En 2013, un viejo conocido entra en escena. Quique Pina se convierte en socio de Ortiz y esa temporada el equipo desciende a Segunda División B de la que todavía hoy no se ha logrado salir. El expresidente del Granada y director deportivo del Cádiz fue uno de los responsables de la confección de la plantilla.

Un año después, Ortiz se pone en contacto con Juan Carlos Ramírez, que fue presidente e incluso llegó a asumir la dirección deportivo. Vino procedente del Elche y es el segundo máximo accionista del Hércules. Entró en el Hércules en calidad de consejero de a pie horas después de presentar su dimisión como patrono de la Fundación Elche. En 2017 se convirtió en presidente de la entidad, siendo el sexto máximo mandatario desde la llegada de Enrique Ortiz al Hércules, tras Enrique Carratalá, el propio Ortiz, Valentín Botella, Jesús García Pitarch y Parodi. El empresario asumió las riendas de la entidad del Rico Pérez en una etapa especialmente convulsa a nivel institucional ya que eran varios los frentes abiertos y una deuda en el horizonte de unos 25 millones de euros. Durante su presencia ha amenazado en varias ocasiones con marcharse.

Es clave para el proyecto alicantino que el equipo logre el ascenso a la Pro

Conseguir la clasificación para la Liga Pro es vital para que el proyecto pueda crecer de la mano de nuevos inversores. Acabar en el año del centenario jugando en la cuarta categoría del fútbol español nadie sabe las consecuencias que puede traer, pero dejaría a la entidad en una situación muy complicada en una categoría sin ingresos teniendo que asumir la gran deuda que arrastra el Hércules desde hace muchos años. Todo queda pendiente de saber el desenlace de esta temporada. Quedan cinco partidos y ha vuelto el optimismo después de encadenar dos victorias consecutivas. Sigue siendo complicado el objetivo pero al menos el equipo de Manolo Díaz se encuentra metido de lleno en la lucha. Es clave para la entrada de nuevos inversores que el equipo blanquiazul se clasifique para disputar la Liga Pro la próxima temporada. El aplazamiento del partido ante el Llagostera ha frenado en seco el ímpetu del equipo, que estaba deseando dar continuidad a la buena racha. La próxima semana viene el Lleida.

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