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CRÓNICA

Manu da la cara por Falcón

Un gol del delantero del Hércules en el tiempo de descuento enmienda el error grave del capitán que permitió a Néstor firmar el 1-0 a puerta vacía uEl punto salvado le sirve a los alicantinos para seguir dependiendo de sí mismos

Manu Garrido corre exultante mientras celebra con rabia el gol del empate logrado en el tiempo de descuento.

Manu Garrido corre exultante mientras celebra con rabia el gol del empate logrado en el tiempo de descuento.

Volar no es lo mismo que caminar por el alambre. Para lo primero, necesitas toda la energía, para lo segundo, te basta con mantener el equilibrio y la concentración. Apenas 72 horas después de la exhibición firmada frente al Llagostera, el Hércules pasó de ser un ciclón incontenible de producción ofensiva a un bloque medio conformista por culpa del cansancio acumulado. Los parones siempre acaban pasando factura, sobre todo si quien debe protegerte se dedica a birlarte los ciclos naturales de descanso imprescindibles para recuperarte.

Al equipo le cambió la cara, el lenguaje corporal. Pasó de ser un joven intrépido, sagaz, deslumbrante, a un señor con achaques consciente de que cada gramo de glucógeno gastado le alejaba un poco más de la meta. Solo Abde pareció rebelarse contra esa máxima inconsciente, pero también se quedó corto, sin margen, sin espacio para el regate, sin fuerzas para el golpeo.

El partido, desde la propuesta táctica de ambos técnicos, denotaba un peso muerto, un ritmo cadencioso, reposado, estático por momentos. Sin Kévin Appin, lesionado, la inclusión de Diego Benito y Armando como mediocentros, con Moyita por delante tratando de canalizar el juego hacia los tres de arriba, Abde, Pastorini y Benja, con los dos «extremos» permutando sus posiciones con libertad para aprovechar el desborde del marroquí y la fuerza asociativa del uruguayo funcionó mejor en la cabeza del preparador madrileño que sobre la moqueta sintética del Estadi Municipal.

El ataque del Hércules no tuvo continuidad en las transiciones, le faltó fluidez, caminó a tirones, sin la armonía que encuentra el diez herculano cuando quien le cubre la espalda es el joven marsellés. A pesar de ello, los blanquiazules fueron descontando minutos a la primera parte sin sobresaltos reseñables, dando la sensación de tener el pulso bajo control, minimizando daños, esperando el momento. Únicamente Musa parecía capaz de romper la monotonía de un fútbol suspensivo, congruente con el riesgo que estaban obligados a asumir uno y otro contendiente. Al Hércules le bastaba con sumar, a los locales, no; los hombres de Manolo González se enfrentaban a un todo o nada. No se les notó. Trataron de romper líneas al contragolpe y llegaron al descanso con dos acciones que exigieron la intervención sólida de Falcón. El Badalona estaba más preocupado por no dejar espacios a su espalda, por ayudar a su lateral para no dejarlo cara a cara con Abde, que por atacar como si solo le sirvieran los tres puntos en juego. El Hércules se acomodó a la aspereza de la superficie de caucho y dejó que el marcador electrónico llegara hasta el 45 sin dejarse apabullar.

El sopor del ocaso se mantuvo en la reanudación hasta que Pastorini peinó un balón dividido para que Benja, bien situado y ganando magistralmente la posición a su par, le engañara con una «bicicleta» y pateara el balón buscando la base del poste con un tiro cruzado. Álex Sánchez le adivinó el gesto y atajó bien la pelota.

Álex Sánchez impide el remate de Pastorini, ayer, en el Municipal de Badalona. LOF

Entonces ocurrió lo peor, lo imposible, lo insólito... y otra vez le sucedió a él, a quien rara vez tiene un desliz. El Hércules se dejó llevar por una falsa sensación de calma y, en un gesto que pretendió ser deportivo, le devolvió una pelota al Badalona, que antes, Robert Simón había echado fuera para, sobre todo, evitar que Abde se la quitara. El árbitro aprovechó para autorizar un cambio y Armando cedió el control del esférico al Badalona. Lo que vino después fue un voleón, otro, que Falcón vio volar con claridad hasta él. Le dio tiempo a salir de su área para despejarlo sin problemas. Midió mal, se confió y, en vez de al cuero, golpeó al aire.

Néstor, igual que Garrido en el estreno liguero del Hércules frente al Atzeneta, corrió por si acaso y se encontró con la pelota, sin la oposición del portero y con la puerta vacía. El Badalona hizo el 1-0 sin necesidad de exponer, sin abrirse, sin arriesgar lo más mínimo. El premio era excesivo, ajeno a cualquier merecimiento.

Manolo Díaz tenía media hora por delante para recomponer el puzzle que él mismo había desordenado, recuperó la lógica en su dibujo, el de 72 horas atrás, retiró a Benito, volvió al 4-4-2 con Moyita más cerca de Armando, refrescó la delantera por entero y reactivó el empuje de la banda derecha con Javi Pérez, primero, y con Jesús Alfaro, en el tramo final.

Funcionó. El diez sevillano entró en contacto con la pelota y el ataque se atascó menos. El Hércules volvió a pisar área. Avisó Benja antes de ser sustituido con otro buen fundamento individual y, cuando el tiempo ya se había cumplido, llegó la mejor jugada de todas.

Manu cazó el balón en mitad del campo y echó a correr con decisión. Se deshizo del esférico que, bien tratado siempre, llegó con paciencia al flanco diestro. Allí lo recibió Buenacasa. Levantó la cabeza, filtró un pase al área que recogió Javi Pérez. El lateral giró rápido sobre sí y, casi al primer toque, completó una asistencia que, el nuevo «pichichi» del Hércules, que había iniciado la acción 30 segundos antes, convirtió en un empate sanador, purificante.

El Badalona encajó mal el revés, de verse peleando por el salto a la Liga Pro, a sentirse descartado, arrancado de la pelea... y en el tiempo de prolongación. Mal final de curso. La tensión se apagó cuando el árbitro aprovechó el desconcierto para decretar el final de un modo salomónico. Cuatro jornadas sin perder, el récord de Planagumà sigue vigente, pero quién quiere marcas cuando lo que se persigue es mucho más grande: depender de uno mismo.

Raúl Ruiz se lamenta de un golpe. LOF

Raúl Ruiz pide el cambio en el descanso y hoy será sometido a pruebas

¿Otra baja más? El canterano, que llegó muy justo al partido en Badalona, se quedó en la caseta cuando el equipo se fue al descanso. Aunque su entrenador prefirió no hacer valoraciones del alcance de la lesión, si la hubiera, el lateral diestro del Hércules está citado hoy en la sesión de recuperación justo a sus compañeros para hacerle una exploración que determine si se une a la lista de bajas junto a Darren Sidoel, Tano y Appin.

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