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OPINIÓN

Enrique, hazlo por tus nietos

Un instante de la manifestación del domingo Héctor Fuentes

Fueron mis hermanos y mi padre los que me inyectaron en las venas hace ya muchos años esta afición por el fútbol y por el Hércules. Después, disfruté mucho más de este adictivo deporte y de mi pasión por la radio gracias a la Cadena Cope Alicante, retransmitiendo los partidos a pie de campo. Dejé esta emisora radiofónica en su momento porque iba a ser mamá y ya no podía correr la banda con mi micrófono, casualmente blanco y azul, para entrevistar a los jugadores a la finalización de cada partido. 

Este domingo mientras se celebraba la marcha herculana para reivindicar poder salvar a nuestro equipo de la situación en la que se encuentra, me he recorrido en cinco horas casi doscientos kilómetros para recoger a Quique, llevarlo a su partido Atlético San Blas contra el Arena de la Liga Alevín 2º año y dejarlo de nuevo con su padre. Sacrificios así se hacen por amor a un hijo y por el entusiasmo que se tiene por una afición, en este caso por un deporte, el fútbol, del que tanto he disfrutado y he aprendido como periodista y ahora como madre. 

Somos muchos aficionados, herculanos y profesionales de medios de comunicación, los que en ocasiones hemos dejado de dormir y hemos recorrido carreteras por toda España para animar y ver ganar a nuestro Hércules. Muchos ahora, ejerciendo de progenitores, pasamos tardes enteras entre semana en los campos de entrenamiento de Alicante para que nuestros pequeños jueguen y aprendan los valores que les inculca este deporte en equipo, y estos aprendices de jugadores, entrenen en el barrio que sea, desean vestir un día la camiseta del Hércules y marcar un gol en el Rico Pérez, para dedicárselo sobre todo a sus abuelitos. 

Me he emocionado varias veces cuando he coincidido en los campos del Monte Tossal viendo a niños luciendo la equipación blanquiazul para defender los colores de nuestro equipo, algunos son el futuro de este club, y entre ellos Enrique he visto a tus nietos, y he disfrutado viendo la cara de orgullo y de satisfacción de Javi Portillo y de Laura animando a sus hijos. 

El fútbol y el amor entró en los Ortiz Carratalá a partes iguales, tus hijas han formado unas familias maravillosas al lado de dos futbolistas. Querido Enrique, si no lo haces por los herculanos, hazlo por tus nietos, porque seguro que tú también sueñas con el día que los veas a ellos marcar un tanto en nuestro feudo blanquiazul. Ahora tienes la oportunidad de celebrar el golazo de tu vida, si has decidido que te quedas en nuestro Hércules haz lo posible y lo imposible, como haces en las demás empresas y servicios de tu holding, para que estemos entre los mejores y el Hércules vuelva a estar en lo más alto. 

¡Matxo Hércules, siempre!

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