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Hércules CF: Un agravio con mayúsculas

La Generalitat vuelve a negar al Hércules los beneficios de los que goza el Elche y le prohíbe meter a más de 5.000 personas en las gradas del Rico Pérez a pesar de que ambos clubes disponen de un estadio con distribución y aforo casi idénticos

Grada del Rico Pérez en el primer partido de Liga con muchos asientos vacíos.

Grada del Rico Pérez en el primer partido de Liga con muchos asientos vacíos. Héctor Fuentes

Si antes era difícil de entender, ahora es todavía más inexplicable. La Generalitat ha vuelto a negar, y ya van cuatro veces, la petición formal de ampliación del aforo del estadio José Rico Pérez. El club alicantino solicitó el viernes permiso para duplicar la capacidad que el Consell le permite en la actualidad y llegar hasta los 10.000 espectadores. No ha sido posible, otra vez.

La Generalitat no se mueve ni un milímetro. Sanidad rechaza sistemáticamente los requerimientos blanquiazules y sigue empeñada en que la entidad propiedad de la familia Ortiz solo pueda hacer uso del 16% de sus asientos, una cifra que está muy por debajo de la que, por ejemplo, permite en el Martínez Valero de Elche, que puede abrir el 60% pese a estar separados ambos recintos por solo «25 kilómetros», como ya denunció el Hércules.

El agravio incontestable, sostenido en el tiempo desde que el Ministerio de Sanidad reabrió la puerta de los estadios de fútbol el pasado junio, se recrudece ahora que el criterio para fijar los topes lo establece la categoría en las que compiten los equipos y no las probabilidades de contagio que haya dentro de ellos. No seguir un criterio sanitario, sino uno jerárquico, casi elitista, es lo más incompresible de todo el proceso

En un estadio como el blanquiazul, con capacidad para casi 30.000 personas, el Consell se enroca en el protocolo de desescalada, que estará en vigor, como mínimo, hasta el 27 de septiembre, y no se mueve de ahí a pesar de que, con ello, esté incurriendo en un agravio serio de importantes consecuencias para quien lo soporta.

Tal y como subrayaba el equipo de la capital en su escrito del 10 de septiembre, a dos decenas de kilómetros de distancia (en el Martínez Valero, con idéntica capacidad que el Rico Pérez) pueden sentarse en la grada 20.000 personas (15.000 más que en Alicante), lo que, a juicio del equipo blanquiazul, genera una discriminación que no está sujeta a ningún criterio médico, dado que el grado de incidencia del virus en las dos ciudades es bajo (muy similar en ambos núcleos urbanos), la sectorización del recinto deportivo puede llevarse a cabo de la misma manera y las medidas profilácticas a adoptar son idénticas.

El Hércules, formalmente y de puertas para afuera, «respeta la decisión administrativa, pero no comparte la resolución» y, asegura que, con la intención de defender los intereses de la entidad y de la afición, «volverá a presentar esta petición para próximos compromisos ligueros».

Más que abonados

Para este sábado, en la visita del Mar Menor fijada para las 20 horas, nuevamente el tope será de cinco mil espectadores. La mayor parte la ocuparán los abonados (más de 4.200 a estas alturas de semana), pero también se atender a los compromisos sociales y publicitarios de la SAD (fútbol base, clubes convenidos, colegios, asociaciones, patrocinadores...), por lo que no se dispondrá de margen para la venta de entradas (la cercanía de la mayoría de las aficiones rivales la potenciaría), uno de los pocos sustentos económicos que puede tener un equipo en la cuarta categoría del fútbol español.

El TSJCV ya tumbó el lunes la medida y suspendió cautelarmente la decisión de la Generalitat de limitar a un máximo de 20.000 espectadores el aforo en los estadios de Primera y Segunda, parece evidente que el Hércules no es el único que no comparte esta cronificación de un agravio flagrante.

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