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Acuña, listo para ser inscrito

El «Toro» será jugador del primer equipo de pleno derecho y podrá entrar en las listas de convocados

Acuña espera la salida de sus compañeros al campo junto a Mario Ortiz. Arriba, el paraguayo, en la sesión de trabajo de ayer en Fontcalent, golpeando con fuerza el balón con la oposición de Chuli. | HÉCTOR FUENTES

Todo llega, incluso la felicidad. El desgaste de la espera ha concluido. La incertidumbre, el miedo, la ansiedad, las horas de rehabilitación, la soledad de la camilla, el ruido de la fricción de las manos del fisioterapeuta recorriendo la pierna de abajo a arriba... Todo esa nebulosa gris deja paso ahora a un nuevo tiempo, al momento del «Toro» Acuña. El Hércules va a inscribir esta semana al delantero paraguayo en la Liga para que pueda ser integrante del primer equipo de pleno derecho.

El futbolista, que lleva 199 días sin competir, entra, ahora sí, en la recta final de una travesía emocional que le ha exigido sacar lo mejor de sí mismo para no tirar la toalla. Con 33 años recién cumplidos y una temporada después de lo previsto, uno de los líderes del vestuario vuelve al equipo para pelear por un hueco en la historia de la entidad blanquiazul.

Acuña alcanzó un acuerdo con el Hércules el pasado julio para seguir vinculado al club una temporada más, pero lo hizo de manera verbal dado que aún continuaba de baja médica. Ahora, con el alta ya firmada (recibió la notificación el 8 de septiembre), con la demostración empírica de que su cuerpo ha respondido perfectamente a la intervención de los doctores De Prado y Ripoll, ciertamente compleja y realizada en dos fases, el nivel físico de Acuña está a un solo paso de alcanzar el 100%, el que tenía justo antes de caer en Villarreal en su primer contacto con la pelota.

El crujido que escuchó antes de desplomarse sobre el césped del Min Estadi se le extendió como una mancha de petróleo por la rodilla y el peroné. Acababa de superar una fractura en la fascia del pie con cuatro meses de rehabilitación y el ímpetu con el buscó su primer balón le dejó al borde de la retirada. Cuando conoció el diagnóstico se quedó helado. «Hemos decidido practicarte una astroscopia diagnóstica de la rodilla derecha para comprobar la solvencia de la plastia ligamentosa, así como para el tratamiento de las lesiones meniscales y condrales asociadas. En un segundo tiempo quirúrgico procederemos a la osteosíntesis de la fractura de peroné derecho». El sonido de las palabras de los doctores no invitaba al optimismo. Cuando salió del quirófano, el Toro se hizo una promesa: «El día que deje el fútbol, será jugando». Mañana se cumplen 200 días desde su último encuentro de Liga. Queda muy poco para su reaparición. En cuanto se le tramite la ficha, algo que ocurrirá antes del viernes, podrá figurar en la lista de convocados.

Acuña ha ido entrando gradualmente en las rutinas de trabajo que programa Sergio Mora. No ha notado molestias en ninguna. Las cargas han aumentado de manera paulatina y la evolución física del paraguayo ha sido tan notable que ha recuperado la potencia y el tono muscular que tenía en la mitad de la pretemporada pasada, la de su fichaje por el Hércules.

Su reaparición es inminente. No estará en Alzira y es probable que tampoco entre en el grupo de 18 elegidos que se mida con el Socuéllamos el 2 de octubre, aunque no está descartado. Después de ese día, si todo transcurre con la misma naturalidad que hasta ahora, el «Toro» estará preparado para ofrecer a la grada todo lo que continúa esperando de él, que es mucho.

Días sin competir El delantero paraguayo se lesionó el pasado 6 de marzo en Villarreal

Javier «Toro» Acuña, que regresaba ese día a la competición tras superar una fractura en la fascia plantar que le mantuvo para cuatro meses parado, se destrozó la rodilla y se rompió el peroné en su primer contacto con el balón en el Mini Estadi.

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