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El regreso de Tano amenaza la progresión de Sergi Molina

El dominicano vuelve al equipo tras su lesión y ha sido titular siempre que ha estado disponible

A la izquierda, el internacional dominicano Tano Bonnín y, a la derecha, el canterano Sergi Molina. | HCF

A la izquierda, el internacional dominicano Tano Bonnín y, a la derecha, el canterano Sergi Molina. | HCF

Verlo siempre ayuda a creer. Nada es casual. De repente, la cantera del Hércules, denostada tiempo atrás, empieza a producir futbolistas útiles para el primer equipo, útiles de verdad. La salida de Abde al Barcelona ha servido, además de para recibir dos millones de euros, para que otros compañeros de su misma edad crean que es posible dar el salto. Para eso, además de su valía y el ejemplo del marroquí, se necesita un entrenador con la convicción necesaria para dar el paso de confiar en los menos experimentados. Cubillo no era de esos, y el ahora atacante del Barça B languidecía en el banquillo. Manolo Díaz cambió ese signo y Sergio Mora ahora lo sublima.

Con el preparador madrileño, el currículum vale poco, lo que cuenta es la capacidad que demuestra cada cual en la ejecución de su sistema. Nico Espinosa, clave desde el primer día, David Velázquez, habitual en las convocatorias y en las rotaciones, y Sergi Molina, que entró para sustituir a Carlos David a los 28 minutos de la tercera jornada y ya no ha vuelto a salir del equipo. Era el quinto central –José Solbes se quedó con una de las fichas sub-23–, y ha pasado a ser un indiscutible. Tres titularidades consecutivas y plena confianza del entrenador, que antepone sus condiciones a las del hombre al que suplió antes de la media hora en el triunfo frente al Mar Menor.

La amarilla que vio el emeritense le relegó el banquillo. Tiene 35 años, Molina solo 21. El puesto, en origen, estaba destinado para Tano Bonnín, que desde que fichó por el Hércules la campaña pasada ha sido titular siempre que ha estado disponible. Este año, también. Cerró la pretemporada con molestias y regresó a una convocatoria en la segunda jornada. Formó de inicio contra el Intercity y todo apuntaba a que ya nadie le movería de su sitio en el centro de la zaga.

Una expulsión ridícula en el tramo final, después de una celebración eufórica tras consumarse la remontada, volvió a privarle de jugar a la siguiente semana. Mora le otorgó una segunda oportunidad a Carlos David y la desperdició. Seguía sufriendo a su espalda, le faltaba velocidad. Vio una tarjeta muy rápido y el entrenador blanquiazul le sentó para dar entrada a Molina, en el que confió durante toda la pretemporada, incluyéndolo en los planes de trabajo del primer equipo como uno más.

Al madrileño le gusta el central alicantino. Su salida de pelota, su descaro a la hora de avanzar con el balón, su fortaleza en el juego aéreo, su velocidad, su fijeza para completar las ayudas... Todo eso ha llevado a entrenador blanquiazul a darle los galones de Tano mientras el internacional dominicano se recuperaba de la microrrotura en el gemelo que sufrió la semana posterior a ver la roja.

El domingo, Sergio Mora tendrá que elegir entre respetar la evidente progresión de un canterano o avanzar en la adaptación a la competición del que estaba llamado a liderar su defensa. Los dos necesitan acumular minutos por motivos idénticos, aunque por causas distintas.

El mensaje al vestuario que ha transmitido Sergio Mora en su debut como primer entrenador es tan plausible como arriesgado. José Solbes y Carlos David pueden sentirse agraviados, superados por un recién llegado. Sería un problema, sobre todo para ellos. Tano o Molina, una elección inabordable al inicio de la competición, es verdad, pero buena para el equipo.

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