Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Federación no gestiona el viaje del Hércules a Melilla y complica el traslado

Su agencia comunica tarde al club la decisión de no asumir la organización del desplazamiento y el equipo se queda sin sitio en el avión que partía desde Madrid el sábado - La expedición adelanta el trayecto y volará desde Málaga el viernes

El Hércules prepara el transporte de material. jose navarro

Ninguna semana sin su problema urgente. El Hércules ha tenido que modificar precipitadamente la planificación de trabajo semanal para poder llegar a tiempo de jugar este domingo en Melilla. La expedición blanquiazul había programado las sesiones dando por hecho que viajaría a la ciudad autónoma el sábado, tal y como hacen todos los clubes de las categorías dependientes de la RFEF, pero se encontró con que eso le iba a resultar imposible.

¿La razón? La Federación Española de Fútbol, que hasta este curso se había ocupado de programar todos los desplazamientos de los clubes no profesionales fuera de la península, sin excepción, comunicó, con apenas margen de maniobra, que esta temporada ya no sería así y que debía organizarse él mismo el trayecto.

¿La consecuencia? El vuelo que une la capital de España con la localidad norteafricana no tenía espacio suficiente para la comitiva blanquiazul ni para facturar el material necesario. Cuando el Hércules quiso realizar las reservas, estas ya estaban agotadas, así que tocó, a contrarreloj, buscar una ruta alternativa. La encontró, pero no es sencilla.

Jugadores, técnicos y material partirán en autocar el viernes, a las siete de la mañana, rumbo al aeropuerto de Málaga, donde tienen que embarcar en el avión que despega a las 13.55 horas para cruzar el Estrecho. Una vez instalados en el hotel de concentración, en el que pasarán dos noches, fijarán los entrenos que Sergio Mora crea convenientes. El del sábado por la mañana es el único inamovible. El resto, se negociarán según el estado del grupo a su llegada a Melilla.

El motivo por el que la RFEF ha cambiado su conducta se apoya en el pliego de condiciones que exige a los clubes para poder subvencionarle los traslados extrapeninsulares, concretamente en el punto que, textualmente, ordena «estar al corriente de pago y de sus obligaciones frente a la Agencia Tributaria Estatal, Haciendas Locales y Forales o de su respectiva Comunidad Autónoma y con la Tesorería de la Seguridad Social».

El Hércules hace años que no cumple este requisito, pero eso jamás le había supuesto un problema para estar incluido en la previsión del Departamento de Viajes de la RFEF, que es el encargado de programar todos los trayectos para garantizar la logística y, de paso, el correcto desarrollo de la Liga.

El punto especificado en el reglamento de la Federación es relativo al derecho de los clubes a reclamar ayudas económicas (en forma de subvención) para hacer frente al gasto que les ocasionan a los trayectos insulares. El Hércules es muy consciente de ello, lo tiene asumido. Lo que desconocía por completo es que, esta temporada, por primera vez, el hecho de no optar a la ayuda estatal también le dejaba fuera del control logístico de la RFEF. Hasta ahora, el club alicantino pagaba el precio que fijaba el Departamento de Viajes por cada gestión.

Cuando llamó para solicitar los pasajes, se encontró con que nadie se hacía cargo de su situación y que debía montar el traslado por su cuenta y riesgo, algo insólito desde la caída a la Segunda B en 2014. El club no recibe ayudas directas de la Federación, pero siempre ha sido esta la que le ha dicho cuándo y cómo debía llegar a su destino. El equipo, tras su triunfo sobre el Murcia, descansó ayer y volverá a hacerlo hoy para compensar las sobrecargas de la semana anterior. Se ejercitará mañana y pasado en Fontcalent y, el viernes, a primera hora, partirá por carretera hasta Málaga. La vuelta a casa será igual y comenzará a las cinco de la tarde.

Polémica de 2005: Mandiá alertó al club para no ser intoxicados en Ceuta


Desde los sibilinos «trastornos» que denunciaba Pepe Bordalás que sufrían todos los que debían jugar en las diferentes islas españolas, pasando por la polémica que montó Juan Carlos Mandiá cuando, en 2005, el Hércules debía medirse con el Ceuta en el «play-off» de ascenso a Segunda. El entonces técnico blanquiazul alertó a todos los integrantes de la expedición del alto riesgo de ser intoxicados a través de la comida o la bebida durante su estancia en la ciudad autónoma. INFORMACIÓN se hizo eco de la advertencia y el presidente de la colonia española, Juan Jesús Vivas, solicitó al preparador una rectificación pública que jamás se produjo, tal vez por eso se demorara en exceso la salida del ferry de vuelta a la península.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats