Suscríbete

Información

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El Hércules inicia el año ante un club en situación crítica

Toda la plantilla, salvo Jacobo Alcalde, trabaja por la mañana y entrena por la tarde

El entrenador del Marchamalo, Aitor Gómez, se dirige a sus jugadores en el entrenamiento de ayer. | CDM

De bruces con el fútbol modesto. El de verdad, el que hace malabares para seguir adelante, el que subsiste a duras penas con más fe que recursos, el que convierte cada euro ganado para el proyecto en sangre. El Hércules regresa a la competición este domingo. Lo hace en Marchamalo, una localidad cercana a Guadalajara con menos de 8.000 habitantes en cuyo equipo juega solo un futbolista que se gana la vida como tal. El delantero Jacobo Alcalde, fichado del Portugalete en verano, es el único con un contrato profesional. El resto del vestuario combina, como buenamente puede, su oficio u ocupación matinal con los entrenamientos a la caída del sol. Repartidores, albañiles, pescaderos, estudiantes, administrativos, comerciales... La lista de oficios es heterodoxa. Jugadores honestos que cada domingo se enfrentan a deportistas que, en muchos casos, se han calzado las botas en la élite.

Con ocho puntos y solo una victoria en 16 partidos (frente al Mar Menor), la directiva gallarda, personificada en la figura de su presidente, Juan Antonio Castillo, ha decidido «morir matando». Siete bajas ha dado el club marchamalero en Navidad. Seis por decisión técnica y una por voluntad propia, la de Adrián Carpintero, «Carpin», que decidió poner pie a tierra para ayudar a revertir la mala dinámica de un club que hace tres temporadas se quedó en Preferente «con solo tres futbolistas». En dos cursos, su entrenador actual, Aitor Gómez, firmó el ascenso a Tercera y, al año siguiente, como campeón de Castilla-La Mancha, a la recién fundada Segunda RFEF.

«Es muy duro tener que dar bajas a jugadores que lo han dado todo, que nos han ayudado, que han sufrido con nosotros. En este club no se juega por dinero, por eso el vínculo que se crea es muy íntimo», detalla el presidente Castillo. «Es evidente que teníamos que hacer algo y rendirnos no estaba en nuestros planes. Hemos dado siete bajas –todas antes de que se abriera el mercado de fichajes– y confiamos en cerrar a cinco o seis futbolistas antes de enfrentarnos con el Hércules», revela el máximo dirigente del Marchamalo. «Tenemos algunos muy avanzados, pero fichado no hay ninguno todavía», admite.

Los mediocentros Diego del Amo, José Ignacio Gómez (Nachete) y Mariano Hernández (Mani); los centrales Alberto Moraga y Carpin; y los delanteros Daniel Fernández (Daniyo) y Juan Rojo han dejado de ser parte activa del equipo. El club ha liberado sus fichas para buscar, en un intento desesperado, darle la vuelta a una situación que aboca al colista del grupo 5 al descenso. «Todo esto es muy duro de aceptar y bastante difícil de olvidar», le dijo el entrenador a su vestuario antes de anunciarles la medidas a tomar tras el parón.

Sin positivos por covid

El cuadro alcarreño, que acostumbra a regalar miel a los adversarios que visitan La Solana, un complejo deportivo de hierba natural «del que nos sentimos muy orgullosos», subraya Castillo, empezó a entrenar el día 27, 48 horas antes que el Hércules. Lo hizo sin positivos covid en el vestuario. «No tenemos infectados. Tampoco hay nadie con síntomas compatibles con la enfermedad», asegura el presidente. El viernes, todo el equipo se someterá a la prueba de antígenos quincenal que impone la Federación. Tras el choque (domingo, 16.30 horas), el Marchamalo tendrá 15 días sin fútbol para integrar a sus refuerzos invernales.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats