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CRÓNICA

El liderato sale a subasta (0-0)

El Hércules empata en Granada por una gran actuación de su portero en la primera parte y la falta de definición de sus hombres de ataque en la segunda mitad - Los blanquiazules mejoran tras el descanso después de cometer fallos defensivos graves en los primeros 45 minutos

El Toro Acuña se lamenta por una clara ocasión fallada nada más entrar en el campo en la segunda parte. LOF

Las buenas dinámicas te asisten, te dejan un saliente al que agarrarte cuando te desaparece el suelo. Son fabulosas, amables, generosas. Empujan de ti, te abren un hilo de vida donde antes solo encontrabas zozobra. Ganar nunca es fácil. Hacerlo seis veces seguidas, casi imposible. En esa tesitura, no dejar de sumar consuela aunque implique aceptar la levedad de la felicidad, un sentimiento de naturaleza efímera en una entidad acostumbrada a encontrar la manera de flagelarse, adicta al desatino.

El empate en la falda de Sierra Nevada sabe bien en el primer bocado, pero deja un retrogusto desagradable al poco de tragar. Un punto, sí; pero dos hombres menos. César Moreno y Tano Bonnín no jugarán el protoderbi contra el Intercity. Vieron la quinta amarilla los dos. El primero, con el tiempo ya cumplido, después de haber esquivado, con mucha condescendencia arbitral, la amonestación en los 92 minutos anteriores.

Sabía lo que tenía que hacer, protegerse. Pero quien tiene alma de fajador no atiende a razones. Se le escapó primero Bryan Zaragoza y, menos de 30 segundos después, el balón que le sirvió Mario Ortiz para que avanzara con él. Erró en el control y, para evitar lo que en su naturaleza destructora podía ser un contragolpe letal, se lanzó al suelo con los tacos por delante para asegurarse de que eso no sucediera. La patada rabiosa a la botella que dio a 50 metros de allí Sergio Pelegrín cuando intuyó el desenlace, escenificó la enorme gravedad de una jugada gris en origen.

El Hércules pudo ganar, sí; pero también pudo perder. Lo impidió Adrián López en su mejor partido como blanquiazul. Él fue el único antídoto eficaz contra Bryan Zaragoza, un veinteañero valiente, descarado, desequilibrante que se adueñó del ataque nazarí y arruinó la titularidad a José Fernández, incapaz de taparle. El extremo descompuso la defensa alicantina él solo y la obligó a recular. De la propuesta de presión alta inicial, se pasó, por miedo a su desborde, a una agrupación más cercana al área. 

MÁS BAJAS

Tano, César Moreno y... ¿Federico Bikoro?: El Hércules pierde seguro dos efectivos más para enfrentarse el domingo al Intercity, en el Rico Pérez (17 horas). Ambos futbolistas vieron ayer la quinta amarilla. El mediocentro recibió la suya con el tiempo reglamentario ya cumplido. Bikoro, que disputa el día 26 (miércoles) la eliminatoria de octavos de la Copa de África con Guinea frente a Malí (20 horas) no estará tampoco si el mediocentro alcanza los cuartos de final.

Ese desplazamiento del bloque de contención dio espacio al Granada B y favoreció la ocasiones de peligro en contra del Hércules. Adrián firmó tres paradas extraordinarias, la última, en el estertor agónico de la primera parte, salvando un mano a mano muy claro, clarísimo, cristalino, a Da Costa, que se benefició del error en cadena de Diego Jiménez y Tano para plantarse solo, entrando por la autopista del «diez», sin oposición. El meta blanquiazul, que dudó si salir a su encuentro o esperarle en el área, aguantó de pie, no le mostró un lado débil y, cuando el malagueño, otro veinteañero ambicioso, armó la pierna, reaccionó rápido y desvió a córner un balón que rezumaba un indisimulado tufo a gol. Adrián salvó a su equipo, le concedió una segunda oportunidad.

Mientras Sergio Mora –rodeado de test de antígenos en el salón de casa, telefoneaba al entrenador de porteros, Chema Giménez–, Sergio Pelegrín reordenaba el posicionamiento. El Hércules retomó la presión alta y compactó, por fin, el 4-4-2. Pero le seguía faltando carga de profundidad, peso ofensivo. Llegó cuando el ayudante del técnico madrileño retiró del campo a Aketxe y Raúl Ruiz y los sustituyó por Borja Galán y Acuña. Lo hizo porque Bryan acababa de estrellar en el larguero un golpeo con rosca desde el interior del área por la falta de eficiencia de la primera línea defensiva, mucho más permeable con el paso de los minutos.

El Toro regresó tras una lesión, otra vez. Ojalá su optimismo se pudiera inocular, el mundo sería un lugar precioso. Lo hizo justo antes de que Pedro Sánchez, que dispuso de dos ocasiones muy claras para abrir el marcador con su omnipresencia ofensiva, ejecutará una falta. El extremo de Aspe, ahora reconvertido en interior, sacó el manual de estrategia y, simulando un golpeo largo, picó con suavidad la pelota al estómago del área, al espacio libre que atacó el paraguayo con una decisión tremenda. Conectó con la pelota a bote pronto y, por muy poco, el cuero salió por encima de la meta de Sarr, que miró de reojo y respiró con alivio.

Javier Acuña estuvo a punto de firmar el 0-1 nada más saltar al campo en el primero balón que tocó, erró por muy poco

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Fue la ocasión más clara de un equipo, el alicantino, que se refundó en la segunda parte, se sacudió el miedo que le metió en el cuerpo Bryan y empezó a tener mucho más tiempo la pelota en el campo rival que en el propio. La permuta de piezas se completó con Elliot, que valió para que el esfuerzo desmedido de Pedro Sánchez no rebajara la tarea de ensuciar la salida desde atrás, siempre jugando, siempre tocando, sin patadones desesperados, de la cantera nazarí que, a diferencia del Hércules, tiene su horizonte real en la Primera de verdad, no la RFEF. Eso explica su potencial talento y también su poco respeto por el rival. Se juegan el futuro, los puntos son lo de menos.

Diego Jiménez probó con un remate de cabeza sin veneno que murió en la parábola y ahí se acabó el riesgo. El Hércules activó el modo seguro, dio por bueno el punto. Se trunca la racha triunfal, pero se mantiene la de invicto y se confirma algo que se intuía: Nico Espinosa, sin molestias, vale tanto o más que cualquier proyecto de estrella surgido en las canteras con presencia en la élite. El liderato sale subasta hoy en el Manolo Maciá de Santa Pola, sí; pero eso es solo una anécdota. Cargar con un peso semejante 16 jornadas es excesivo. No duele empatar, duelen la bajas, a ver cuántas son el domingo...

LA FICHA

>> GRANADA B: Sarr, Raúl Torrente, Sergio Barcia, Pepe, Leo Sepúlveda (Brau, 54’), Martín Solar, Echu (Raúl Martínez, 77’), Bryan, Eu Gutiérrez, Da Costa y Youness.  >>HÉRCULES: Adrián López, Raúl Ruiz (Borja Galán, 60’), Diego Jiménez, Isaac Aketxe (Javier «Toro» Acuña, 60’), José Manuel Fernández, Mario Ortiz, Pedro Sánchez (Elliot Gómez, 72’), César Moreno, Tano, Pedro García y Nico Espinosa. >> ÁRBITRO: Juan Francisco Roca Robles (Murcia). T. Amarillas: a Raúl Martínez, Youness y Echu, del Recreativo Granada, y a Raúl Ruiz, Tano, Elliot Gómez y César Moreno, del Hércules. También fue amonestado Sergio Pelegrín, que suplió a Sergio Mora en el banquillo por la baja por enfermedad del técnico principal. >> INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la jornada 18 en Segunda RFEF disputado ayer en el campo principal de la Ciudad Deportiva del Granada CF con cerca de 200 aficionados del Hércules en la única grada del campo.

EL DATO

Tercer empate sin goles. Es la tercera vez en 18 jornadas que los blanquiazules acaban un partido sin marcar y sin que le marquen. Lo hizo anteriormente contra Socuéllamos y La Nucía, pero la de ayer es la primera que ocurre fuera de Alicante. Las dos anteriores fueron en el Rico Pérez

LO MEJOR

La seguridad del portero Adrián López en la primera parte. El guardameta catalán, que vuelve a dejar su portería a cero, esta vez lo consigue en gran medida por su acción directa. Detuvo tres ocasiones muy claras en la primera parte y, gracias a eso, mantuvo invicto a su equipo.

LO PEOR

La falta de definición en la segunda mitad que privó del triunfo. Tres ocasiones tuvo Pedro Sánchez para desnivelar la balanza y, la más clara, «Toro» Acuña, este nada más entrar en el campo después del saque de una falta. Ninguno acertó con la dirección de sus disparos a portería.

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