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Segunda RFEF

Capítulo 9: apuntalar o demoler

►La propiedad tiene que decidir esta semana si opta por dar continuidad a la base del proyecto armado por Del Pozo o echarlo abajo y empezar otra vez desde cero ►El dueño aún no tiene a quién encomendar la dirección deportiva, una designación clave

Enrique Ortiz camina por uno de los laterales del campo de entrenamiento, en Fontcalent. ALEX DOMINGUEZ

Todos los fracasos blanquiazules llevan aparejados periodos de incertidumbre, de silencio, de recelos y de angustia. De llamadas en espera y sujetos aguardando una comunicación que se demora por la insana costumbre de tener que levantarse con dignidad después de cada varapalo. La propiedad del Hércules está ahora en ese instante suspendido en el tiempo en el que el futuro pasa a un segundo plano mientras se digiere el último bocado envenenado. Lo único claro 48 horas después de que el segundo proyecto de Carmelo del Pozo se agotara sin dar el resultado esperado es que el dueño seguirá al frente de la entidad en las mismas condiciones en la que lo ha estado haciendo desde diciembre de 1999.

Carmelo ha dado orden y estabilidad al club, pero...

El director deportivo ha cumplido unos objetivos, pero los más importantes, los que realmente diferencian un éxito de un fracaso popular, esos no. Enrique Ortiz está satisfecho con la implicación del técnico segoviano en todos los órdenes de la entidad. Del Pozo se ha ajustado al presupuesto, extrajo el máximo jugo a la venta de Abde, ha reestructurado la base, la ha robustecido, y ha sido capaz de asumir la cara menos amable de su cargo sin enfrentamientos, sin tensar de más un club con una idiosincrasia muy particular. Aisló a la plantilla blindando el vestuario... aunque esto último haya dado el resultado menos favorable. 

Sin embargo, lo que pesa en la balanza el descenso a la cuarta categoría y la eliminación del Hércules en semifinales del «play-off» después de una segunda vuelta notablemente irregular es muy difícil de compensar. El dueño no tiene a nadie con una predisposición firme. La alternativa de Quique Hernández figura siempre en la quiniela por la proximidad del técnico a la entidad y al propio empresario, que siempre ha tenido en él un hombre de confianza. 

Sus dos ascensos con el Intercity, sobre todo el segundo, avalarían deportivamente su regreso al equipo, pero esa situación ni siquiera se ha contemplado porque el técnico valenciano tiene contrato en vigor con el único club en Primera RFEF de la capital y, aunque está en negociaciones para abandonar su despacho de manera amistosa, el proceso continúa sin concretarse y el tiempo que se demore juega en contra de la planificación del nuevo proyecto, el noveno seguido buscando salir de un agujero en el que, lejos de sacar la cabeza, se escarba.

El gusto por recurrir a elementos conocidos desplaza el foco hacia otros nombres. Los que más cerca han estado de meter al Hércules en una categoría superior han sido, por este orden, Dani Barroso y Javier Portillo. El primero estaría disponible, pero el segundo, no. El exdelantero de Real Madrid y Hércules ha renovado su vínculo laboral con el Rayo Vallecano y tendría que desvincularse del club de la capital, que el año próximo seguirá en Primera después de sellar una temporada brillante, sobre todo hasta Navidad.

Carmelo del Pozo tiene obligaciones laborales firmadas con el Hércules hasta el 30 de junio. Sigue acudiendo a las oficinas, pero, a diferencia de otros en su situación, ha optado por no tomar decisiones que puedan afectar, y ser relevantes, en un futuro que no le incluya a él. La inmensa mayoría del vestuario tendría que renovar para continuar, por ejemplo.

Los inversores solventes brillan por su ausencia

El otro quebradero de cabeza después de un fiasco deportivo en una categoría deficitaria casi al 100% es calcular cuánto dinero conviene gastarse. El Hércules solo ha tenido un jugador con una ficha de 80.000 euros. Es la primera vez que ocurre en 8 temporadas, pero el gasto general del último ejercicio, incluyendo todos los recibos corrientes, ha vuelto a llegar a los 2 millones.

Sin su socio de turno al lado, Juan Carlos Ramírez, que ha sido una de las cosas que más le han pedido al propietario en los últimos años desde su propio entorno y desde dentro del club algunos de los que trabajaron codo a codo con el exdirectivo del Elche, toda la liquidez mana de la misma fuente.

Ninguno de los acercamientos al empresario después de Ramírez han mostrado ganas de invertir, al revés. Han querido gestionar, pero no arriesgar otro dinero que el del dueño de la SAD. La otra consulta, que no pasó nunca de charla informal después de una comida entre colegas, se basaba en fórmulas ingeniosas de obtener beneficios, siempre a futuro y sin garantías patrimoniales documentadas. En los ríos revueltos se pesca bien, y siempre hay alguien cerca con una caña plegable en el maletín.

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