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Segunda RFEF

¿Quién pone el dinero?

►Cualquier fórmula de fusión entre el Hércules y el Intercity que contemple a Enrique Ortiz como inversor le tendrá a él como máximo accionista controlando la entidad ►La propiedad no ha recibido ninguna proposición formal ni siquiera una llamada telefónica pidiendo una reunión

Salvador Martí (i) y Enrique Ortiz (d), máximos dirigentes de Intercity y Hércules. Alex Dominguez

Siete días después de la enésima decepción deportiva, nada ha cambiado en el Hércules. La propiedad no tiene constancia en primera persona de que haya alguien interesado realmente en reemplazarle como inversor para hacerse con el control total de la sociedad. Nadie ha llamado a su oficina. Nadie le ha contactado por teléfono. Nadie le ha pedido una reunión, ni precio para hacerse con la mayoría accionarial. Tampoco le han hecho llegar un plan de desarrollo contable de algo semejante a una posible fusión con otro club que pudiera empezar a estudiarse legalmente, un proceso que, de activarse, no sería ni corto ni asequible.

El dueño entiende –y comparte– el malestar que ha ocasionado en la masa social, la activa y la durmiente, el desengaño deportivo del segundo proyecto de Carmelo del Pozo. Asume que la protesta en la calle por esa razón es lógica y que la afición es libre de hacer público su malestar del modo que mejor considere. Pero una cosa es el hartazgo por la acumulación de intentos fallidos de abandonar el fútbol de barro y otra muy diferente que eso signifique regalar el Hércules al primero que pase. El dinero que se acaba yendo por el sumidero es el de su familia y, según él mismo calcula, ya van más de 80 millones de euros los invertidos en el club desde 1999.

El dueño se mantiene firme en su idea de dejar el club a quien le realice una oferta seria basada en dinero contante

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LA VIDA REAL. Como legítimo dueño de la Sociedad Anónima Hércules de Alicante, Ortiz se reserva el derecho de controlar la mayoría accionarial. Ha sido así siempre que ha tenido socios de turno y eso no va a cambiar ahora. Si alguien está dispuesto a ayudarle a llevar al equipo al fútbol profesional con ideas nuevas, perfecto, pero esa intención de sumar esfuerzos debe llevar aparejada bien una aportación de capital inmediata, bien una oferta por toda la SAD que se ajuste al precio que él considera que vale el Hércules de Alicante Club de Fútbol.

En ningún escenario de sinergia, sea o no una fusión, Ortiz se desharía de su poder de decisión solo por darle gusto a alguien –o a un millar de álguienes–. Aún menos si el dinero contante para elaborar el presupuesto sigue manando de su bolsillo. Cualquiera que aspire a mandar más que él debe rascarse el bolsillo. Que el fundador del Grupo Ortiz cubra los gastos pero sean otros quienes tomen las riendas es un escenario que no contempla el constructor. Se dio una vez hace diez años y apenas duró cuatro meses. Repetir aquella coyuntura no se baraja en el entorno más íntimo del empresario, que duda de que, en una hipotética fusión con el Intercity, sea el Hércules el que se beneficie y no al revés.

-38% VALOR ACCIONES

►Los títulos del Intercity han seguido una tendencia a la baja. Las acciones valían ayer 0,72 euros después de haber caído hasta los 0,65 euros. La hipótesis de la fusión las ha revalorizado.

FLUCTUACIÓN BURSÁTIL. Desde su salida a bolsa, las acciones del club negro han ido perdiendo valor. Ayer costaban un 38% menos que cuando se hizo sonar la campana del mercado de valores (0,72 euros). Antes de que se empezara a alimentar una posible integración del Hércules en el grupo que preside Salvador Martí, el importe bajó a los 0,65 euros. El repunte ha coincidido con el vuelo que ha cogido el aparente interés del club de Villafranqueza por administrar el futuro inmediato del Hércules, aunque en ningún caso se haya hecho público ni el modo ni quién cubriría la apuesta.

Siendo optimistas, y excluyendo las obligaciones concursales que vencen en julio, el monto necesario para poner a competir a todas las categorías del Hércules, las del Intercity y las del Lucentum costaría cerca de seis millones que deben salir de alguna parte, es gasto corriente no aplazable. Si Ortiz perdiera el control de la SAD blanquiazul 22 años después de asumirlo, no se responsabilizaría de ese capital. Además, los de los primeros equipos no serían tres proyectos cualquiera, todos tendrían que diseñarse para ascender, con lo que eso comporta a nivel presupuestario.

En el entorno más cercano del magnate alicantino cuestionan que la supuesta unión de fuerzas de Intercity y Hércules sea factible con una inversión dividida a partes iguales. Con el actual capital social de la SAD creada por Martí no es asumible. Los administradores del club negro deberían proponer una ampliación a sus accionistas significativa abriendo un proceso que lleva implícitos sus propios tiempos.

+6 MILLONES

►Para sostener a los tres clubes que integrarían el grupo sería necesario reunir un presupuesto cercano a los 6 millones de euros. Para lograrlo haría falta una ampliación de capital significativa de la SAD que preside Salvador Martí para cubrir los presupuestos de Hércules, Intercity y Lucentum.

NO HABRÁ RENUNCIA. Ortiz ya le trasladó el año pasado al alcalde de la ciudad, Luis Barcala, su deseo –si de verdad el político quería que se apartara–, de abrir una vía municipal para gestionar el Hércules con él como socio inversor junto a otros compañeros de viaje. El empresario cedía la última palabra en la toma de decisiones si el consistorio se aseguraba de que el Hércules siguiera siendo patrimonio de la ciudad, que no se convirtiera nunca en moneda de cambio. No sucedió, la vida siguió igual. En esta ocasión, ni siquiera ha habido un pronunciamiento de los portavoces de los partidos con representación municipal. Y mientras todo esto sucede, pasan los días en el club del Rico Pérez, cerrado por especulaciones.

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