Segunda RFEF

Análisis Hércules CF | Sudar sangre... y aprender

El Hércules fue capaz de corregir frente a la Penya Independent los fallos tácticos que le condenaron en el campo del Sant Andreu

Lo único irrenunciable en el estilo de Torrecilla es el despliegue físico, el resto son valores negociables

Los jugadores del Hércules celebran una de las 5 victorias logradas en las 6 primeras jornadas en Segunda RFEF.

Los jugadores del Hércules celebran una de las 5 victorias logradas en las 6 primeras jornadas en Segunda RFEF. / Alex Domínguez

Pedro Rojas

Pedro Rojas

«Hoy, lo único importante era ganar». La frase la emplean los entrenadores que son muy conscientes de que el juego de su equipo es mejorable pero no les gusta que se les recuerde con insistencia. Son los mismos técnicos que el domingo siguiente, con menos fortuna sobre el césped, defienden que sus jugadores hicieron «muchas cosas bien» a pesar de la derrota alegando con vehemencia que no se pueden sacar conclusiones «solo por el resultado». Por eso es tan importante prestar más atención a las obras que a los discursos, es lo único que de verdad –al margen del circo– sirve para avanzar, para escapar del laberinto.

DEFENSA POBLADA...

...No significa defensa efectiva.

Cuando te llevas un revolcón como el que sufrió el Hércules en Barcelona, frente al Sant Andreu, se disparan algunas alarmas. No darle ninguna importancia sería un error. Hiperventilar, uno todavía más grave. En la administración de los reveses es donde se nota la pericia de un entrenador. Rubén Torrecilla tiene muy interiorizado un discurso muy vendible, uno que se compra fácil de puertas para fuera. Habla con insistencia de sudar sangre, de vaciarse, de dejárselo todo en el campo, de ganar, ganar y ganar. Está muy bien, pero su valor real radica en la gestión del camino hacia el ascenso.

Y ahí está demostrando más destreza que sus predecesores más inmediatos. El técnico del Hércules es muy consciente de dónde está. Y no, no me refiero al club, sino a la competición. Lo importante es escapar de la Segunda RFEF, del fútbol de esparto, de escasez creativa, de errores en cadena y bostezos largos. El técnico lo tiene interiorizado, por eso se ha formado un bloque con mucho más músculo que materia gris. Del pozo de cieno te sacan las piernas y los brazos. En los sótanos del fútbol, quien se dice el mejor preparado, es capaz de lanzar seguidas dos faltas directas a la estratosfera.

La diferencia entre jugar bien y mal la determinan los errores que cometes y la capacidad de subsanarlos. Partiendo de la evidencia de que en campos con estrecheces y césped de plástico los aciertos individuales están muy restringidos, lo que te arrima a la victoria es no cometer fallos groseros. Cuantos menos haces, más puntos.

EL DATO

14 puntos Llevaba el Hércules de Ángel Rodríguez en la jornada 13

► El equipo de Rubén Torrecilla ha superado esa cifra (lleva 15) siete jornadas antes. El cambio de paradigma va más allá de lo puramente estilístico o resultadista.

CONSECUENTE

Más de una forma de jugar bien.

Abanderar una sola forma de hacer llegar la pelota de un área a otra es algo reservado a entrenadores con presupuestos enormes que pueden elegir futbolistas específicos para cada fundamento técnico. Fuera de LaLiga (y ya ni siquiera ahí) eso no es posible. Aceptarlo rápido resulta crucial. El oropel del escudo y los destellos dorados de la historia solo lucen en los anuarios, en los libros de tapa dura. Torrecilla demostró en Sant Miquel de Balansat que tomó buena nota del accidente en el Narcís Sala.

No se casa con nadie. Trata a todos con el máximo respeto, los defiende a todos por igual en la sala de prensa, se parte la cara por todos (de momento), pero si tiene que viajar con Galvañ y dejar a Míchel Herrero en casa lo hace porque está convencido de que le sacará más rédito. Con la estrategia le ocurre igual. Le importa poco si su planteamiento suena rácano siendo él el técnico de todo un Hércules. Si hay que defender con cinco atrás frente a un recién ascendido, lo hace. Y no por conservadurismo, sino por las condiciones del campo y del rival, después de valorarlo todo, de un análisis realista.

La inclusión de Ryan Nolan y César Moreno en la formación titular que jugó contra la Penya no es la medida valiente que se le atribuye en esencia a un favorito al ascenso. Al extremeño no le preocupa. Ha detectado las carencias que le pasaron factura contra el Sant Andreu y actúa en consecuencia. El Hércules, en Ibiza, dominó las áreas, los duelos, la posición. No se pasó mucho la pelota, no avanzó con ella, no hizo todo lo que se le presupone a un técnico que sublimara el mimo de la pelota, la combinación por encima de todas las cosas. Ganó y contra esa razón apenas cabe debate, pero lo hay, que una cosa no quita la otra... y Torrecilla lo sabe. 

NO VOLVERSE PREVISIBLE

Jugar por dentro es necesario.

El Hércules se llevó el triunfo del campo con tres barbacoas justo detrás del portero porque a su rival, como a la mayoría en Segunda RFEF, no le sobraba el buen pie. En el Hércules lo hay y tiene que sacarle partido. Los pasillos interiores abren caminos al gol mucho más fiables y, además, facilitan la presión tras pérdida. Abusar del envío al área obliga a los laterales a alejarse mucho de sus centrales para ganar línea de fondo y eso, al Hércules, por más que lleve cinco triunfos en seis semanas, le vuelve vulnerable porque sus centrales no abarcan tanto campo ni corren rápido hacia atrás. El equilibrio es la llave del éxito. A pesar de las bajas, la suma de puntos es histórica, pero queda mucho trecho... y cosas relevantes que deben mejorar.