Torrent CF 2-1 Hércules CF
El Hércules sigue a la deriva y vira hacia el desastre
Los blanquiazules caen en Torrent y enlazan la tercera derrota consecutiva después de firmar otro partido con un nivel bajo de intensidad y concentración
José Artiles, con una fractura en el peroné y una fisura en la mandíbula, puede decir adiós al curso
El Hércules se apaga. Lo hace sin querer, puede que sin darse cuenta. Va perdiendo entereza, solidez, fundamentos, se le van cayendo del bolsillo mientras camina. Apenas muerde ya. Todos los rivales le superan en intensidad, en querencia, en deseo de ganar, y esa es una seña terrible, un mal augurio, un camino que conduce a un único destino: el desastre. Juguetear con la desgana, con el «tranquilos, ya lo resolveremos mañana» es la antesala de lo que se ha padecido en este club desde que salió de Primera División por la puerta de atrás hace trece años.
Tercera derrota seguida, cuarta en ocho partidos sobre césped artificial, la sexta de la temporada, la que todo hacía presagiar que sería la del regreso a la tercera categoría después de penar y penar. Ningún punto sumado en la segunda vuelta. Nada positivo desde el asalto al liderato en Lleida el día en que parecía que el destino había cambiado, la historia siniestra de la entidad, su malditismo crónico. Pero no hay manera. Al final los defectos se replican y nadie acierta a frenar las fugas.

Alvarito pide explicaciones a sus compañeros durante el partido del Hércules en Torrent. / J.Torres / LOF
Ganar se ha convertido en un asunto capital, de vida o muerte. Al campeón le caben pocas salidas de pista más... por no decir ninguna. O endereza el rumbo de inmediato, este domingo, o la caída al precipicio será incontrolable... y con impredecibles consecuencias. Perder en el campo del Torrent no es ninguna mancha, ni siquiera una sorpresa. Pero sí lo es hacerlo repitiendo los errores pretéritos, sin soluciones, sin capacidad de reacción y con un despliegue ofensivo inexistente reducido a un disparo en la segunda parte en el último minuto del tiempo añadido.
El tanto de Agustín Coscia, fabricado por él solo, sin ayuda, con una rosca impecable desde la frontal del área, volando hacia la escuadra, alejándose del portero, fue lo más reseñable, seguramente lo único, del caudal atacante que se le presupone al campeón de invierno cuando se ve por detrás en el marcador. No fue así. El Hércules de Torrecilla se quedó en el Camp d'Esports, no ha salido de allí, no hay manera de reconocerlo en los tres últimos compromisos ligueros. Ni rastro de la intensidad. Ni atisbo del empuje, de la contención de los centrocampistas, de la ocupación de espacios, del juego en campo rival.

Carlos de la Nava, delantero centro frente al Torrent, trata de ganar un balón dividido jugando de espaldas a la portería. / J.Torres / LOF
Ese fútbol, que nunca fue preciosista ni lo pretendió, se ha transformado ahora en un baile de máscaras desacompasado, en un remedo desagradable de esos días en los que la grada se identificaba con los que se dejaban el alma abajo. Han llegado refuerzos para sacarle punta a la acción ofensiva y la cara del bloque ha cambiado por completo. Seguro que no es causal, seguro que todo tiene que ver con la caída de energía que sobreviene en enero a los vestuarios que arrancan muy bien. Pero hay que atajar el virus, no dejar que el resfriado derive en neumonía biletal.
Vicente Mir lo pensó antes
El Hércules no sufrió en la primera mitad, pero tampoco quebró la propuesta de Mir. Se limitó a sostener las tímidas embestidas de los locales, a defender, a proteger el entorno de Carlos Abad. Lo hizo con cierto rigor, sin desordenarse, aunque pasó más tiempo conteniendo que proponiendo jugadas. Ese era el plan sobre el caucho marchito de San Gregorio, el mismo de otros tantos entrenadores que antes que Torrecilla hablaron de maduración, de no exponer y aguardar a que llegue la oportunidad para rematar la faena.
El guion dio un giro súbito cuando a Artiles fue objeto de una entrada al límite y luego, al poco, recibió un golpe fortuito en el mentón. No se repuso. Se echó al suelo. Salió escupiendo sangre del partido y se lo llevaron al hospital porque no había forma de calmar sus dolores, ninguno de los dos. Diagnóstico muy preocupante: fractura de peroné y fisura en la mandíbula. Lo más probable es que haya dicho adiós al curso y esa es una muy mala noticia, de las peores porque él era, sin César Moreno, el centrocampista con capacidad para morder, para sostener junto a Colomina la parte más ancha del campo.

Javi Moreno pierde la posesión de la pelota presionado por su marcador durante el derbi en el Municioal San Gregorio. / J.Torres / LOF
Se marchó el canario y el Torrent, sin ataduras, aprovechó una acción a balón parado para meter la pelota en el área. Dos rechaces, ambos con la cabeza, los dos de futbolistas valencianos, dejaron el balón botando en la frontal para que Quim Araujo lo empalmara y lo ajustara al palo. La estirada de Abad solo valió como póster. El 1-0 justo antes del descanso tiró por tierra la hoja de ruta blanquiazul... y no había otra.
Torrecilla mantuvo la misma estructura tras el receso, pero con Mangada supliendo al centrocampista canario no hubo forma de inquietar a Pol Ballesté, que no tuvo que participar. Menos todavía cuando Uri Jové recogió un pase pegado a la banda, se deshizo consecutivamente, con una suficiencia abusiva, de Candelas, Josema y Mangada completando un eslalon a ritmo tranquilo, sin cambios bruscos de ritmo, solo pasándose el cuero de una bota a otra hasta pegarle raso con la zurda y sentenciar el derbi con el 2-0.
Agustín Coscia se estrena como goleador blanquiazul con un tanto excelente desde fuera del área en el tiempo añadido
Quedaba un cuarto de hora, pero la sombra de la derrota ya lo enmarañaba todo. El técnico del Hércules metió su artillería, pero se olvidó de explicar cómo hacer llegar la pelota arriba, cómo superar líneas, cómo encontrar los pasillos interiores y crear superioridades. Arrebatos estériles, los más incisivos en fuera de juego, y poco más hasta que Coscia reivindicó su talento a tres días del cierre de un mercado de fichajes que promete emociones fuertes y convendría afrontar con la cabeza fría porque, a pesar de todos los pesares y del enero más negro en años, el liderato está a una sola victoria.
►TORRENT: Pol Ballesté, Ivi, Cano (Diego Climent, 88’), Raúl Ruiz (Christian Albert, 60’), Adrián, Zarzo (Jorge, 68’), Carpintero, Quim Araujo (Diego Climent, 88’), Uri Jové, Boris (Salah, 68’), Lois.
► HÉRCULES: Carlos Abad, Samu Vázquez, Ryan Nolan, Josema, Candelas, Colomina, Alvarito (Richie Dapaah, 71’), Artiles (Mangada, 40’), Miguel Marí (Javi Moreno, 71’), Kalvin Ketu y Carlos de la Nava.
► GOLES: 1- 0, Min.43: Quim Araujo. 2-0, Min.74: Uri Jové. 2-1, Min.94: Agustín Coscia.
► ÁRBITRO: Luis Enrique Morona del Campo (Madrid). T. Amarillas: amonestó a Adri Pérez y a Cano, del Torrent, y a Alvarito, Colomina, Richie Dapaah y Nolan, del Hércules.
► ESTADIO: Campo de fútbol Municipal San Gregorio con cerca de un millar de aficionados en la grada, alrededor de 350 de ellos procedentes de Alicante.
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