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Segunda RFEF

El Hércules reeduca a Nico Espinosa

Rubén Torrecilla intenta conseguir que el canterano mida sus esfuerzos, que aprenda a cuidar su musculatura y evite los esprints largos durante siete semanas

El atacante blanquiazul llevaba desde abril de 2022 sin poder disputar 75 minutos seguidos tal y como hizo frente al Sant Andreu

Nico Espinosa realiza un esfuerzo durante el Hércules - Sant Andreu de la jornada 21 en Segunda RFEF, en Alicante.

Nico Espinosa realiza un esfuerzo durante el Hércules - Sant Andreu de la jornada 21 en Segunda RFEF, en Alicante. / Alex Domínguez

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Pedro Rojas

Pedro Rojas

Un balón queda suelto, sin dueño. Casi pasa inadvertido, una de esas pelotas que se acaban perdiendo por la banda sin que nadie se juegue el físico por ella, no merece la pena, mejor devolverla al campo con la mano e iniciar de cero la jugada. Está muy lejos de la portería, demasiado, aunque no para todos. Sobre el césped late el alma de un joven con ganas de demostrar, de demostrarse. 

Lleva un rato sin entrar en contacto con la bola, alejado de la circulación. La mira de reojo, la persigue, se la queda. La lanza un par de metros por delante de su nariz y hace lo que mejor sabe: correr. Enfrente, Rubén Torrecilla se lleva una mano a la cabeza. No da crédito. «Qué hago con este chico», piensa mientras sigue su galope de 60 metros.

La jugada agoniza sin más, habiendo generado el peligro justo, pero asumiendo un riesgo extraordinario. El técnico reclama su atención, le silba, levanta el índice para que su capitán le vea bien y lo agita tenso a izquierda y derecha. El mensaje es inequívoco: «Así no, Nico, así no». Al poco, el preparador blanquiazul ordena su sustitución. 75 minutos ha estado sobre el césped. No jugaba tanto tiempo seguido desde abril de 2022, hace dos temporadas.

Nico Espinosa le gana la carrera al defensor del Sant Andreu, que trata de agarrarle la camiseta.

Nico Espinosa le gana la carrera al defensor del Sant Andreu, que trata de agarrarle la camiseta. / Alex Domínguez

Tiene tantas ganas de triunfar, de sentirse libre, de correr sin pensar, que resulta muy difícil contenerle. Aun así, Torrecilla lo intenta, ha emprendido con el canterano una cruzada personal en el mejor sentido para lograr que vuelva a brillar, a ser la referencia creativa, la bandera de una entidad ávida de mitos reales, de talentos intrépidos.

El preparador blanquiazul ha elaborado un plan que dura siete semanas. Necesita que, en ese tiempo, Nico Espinosa no se lesione, que vaya ganando fortaleza física y mental, que pueda jugar en plenitud. Pero hasta que eso llegue, el joven jugador debe ser cauto, listo, conservar la cabeza fría, saber medirse, dosificarse, leer los momentos del partido, entender qué puede y qué no debe hacer si desea ganarle la partida a la regularidad y ser un fijo en las alineaciones.

Una carrera intermitente

El vía crucis del canterano del Hércules ha sido largo. El último encuentro en el que pudo disputar más de 75 minutos fue el 10 de abril de 2022, en la Nueva Condomina. Luego ya fue imposible hasta el domingo pasado, en el triunfo sobre el Sant Andreu. Cinco partidos jugó al curso siguiente y 8 lleva este, que ya va por la jornada 21.

La orden que ha recibido es sencilla: «necesitamos que no hagas tonterías, que vayas poco a poco, que crezcas, que no sometas a tu musculatura a cambios bruscos de ritmo, que asumas que cuando ya estás fatigado hay que bajar el pistón porque si no lo haces, el riesgo que asumes es mucho mayor que el premio que recibes».

Nico Espinosa se lanza al suelo para detener el avance del capitán del Sant Andreu Alberto García.

Nico Espinosa se lanza al suelo para detener el avance del capitán del Sant Andreu Alberto García. / Alex Domínguez

Peña y Torrecilla le inoculan ese discurso, también la propiedad, la más interesada en que el alicantino triunfe como blanquiazul, y todos se lo dicen a diario. Siete semanas para volver a ser el Nico Espinosa que puede hacerse rico jugando al fútbol. Menos de dos meses, menos del tiempo que empleará José Artiles para volver a exhibir su mejor nivel.

Si lo respeta, mantendrá su lugar en el equipo, pero debe comprometerse a contener el ímpetu de una edad a la que es muy difícil ponerse límites. El esprint que casi provoca un ictus al entrenador terminó sin efectos secundarios, sin daños colaterales. Este martes regresa al trabajo con el resto de compañeros. La sonrisa le delata, pero eso no puede ocultar todo lo que flota en el pasado, los días de soledad e impotencia en el gimnasio. Ni un paso atrás.

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► La vuelta de Roger Colomina a la convocatoria para jugar en Andratx este sábado (17 horas) no detiene la búsqueda del mediocentro defensivo que demanda Rubén Torrecilla, aunque su posible llegada al equipo no será inmediata porque los perfiles que ahora mismo entran en la órbita financiera del Hércules no convencen ni a la dirección deportiva ni al propio entrenador, que tendrá que decidir qué centro del campo arma en el traslado insular, dado que las molestias que sufrió Miguel Marí en el tramo final del triunfo sobre el Sant Andreu son leves.

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